102) Buenos días y adiós (*)

 

 

(Regreso el domingo 8 de septiembre)

Pinchada
en un palo

Perdonen el puntillo escatológico, pero uno no se inventa historias, le suceden y no puede elegirlas.

El otro día iba por la calle y vi una mierda en la acera; no se trataba de la vulgar mierda seca, de la que todo el mundo tiene una imagen. No, ésta era una mierda pinchada en un palo, lo que venía a confirmar la existencia de un mito archiconocido y raramente comprobado. El caso es que pensé, fruto de la precipitación y de la falta de reflexión: Qué asco. Sé que fui injusto, pero me costó unas cuantas losetas, de ida y vuelta, ascender por el pensamiento hasta la cima de una conclusión rectificada. La mente humana tiene esos fallos: de repente actúa por mecanismos preimpresos en el cerebro y no te da la oportunidad de reconsiderarte a ti mismo y a tus decisiones o juicios. Pobre mierda, allí se quedó, con mi injusto desprecio.

Al llegar al parque compré un periódico y me puse a leer la actualidad, un riesgo mal calculado. Fue asombroso; vamos, ni queriendo. No había ni una buena nueva, todo eran noticias malas y, también, alguna pésima. En internacional, la cosa estaba que ardía, literalmente, porque las fotos ilustraban fuegos varios, gente incendiaria y malestar general, mucho malestar. Por abreviar, lo más destacado se refería al griterío de quienes estaban hasta los mismísimos de ser pisoteados y los que aún metían más decibelios para seguir pisando. Que era lo suyo.

La sección de laboral parecía un solar, pero no de los de edificar sobre una base especulativa, como hicieron en su día los que amasaron fortuna… no, un solar de esos abandonados donde ya no quedan más que hierbajos y ratas atrapadas. Parecía que llevaba tiempo así, la sección, digo, y daban pena unas páginas en las que el paro y la falta de salidas maniataba a la juventud, en la que, para más inri, se apoyaba el futuro.

Bueno, la estrella del diario era la parte dedicada a la política nacional. Si aquello lo ve Monipodio, deja el patio y se mete a abrir cuentas en Suiza. Adónde iba el pobre hombre con aquella tropa, diseñada por Cervantes, con Maniferro, Chiquiznaque, la Gananciosa… y otras perlas de sisar cuatro carteras de mala muerte. No, esto iba por lo grande. Más de 400 casos abiertos por robos de demócratas a otros demócratas, latrocinios cometidos en nombre del servicio a los demás; prevaricaciones, cohechos, fuga de capitales, engaños a la Hacienda, untes, mordidas, dietas, sobornos, chantajes, ingeniería económica para confundir al mismísimo liberalismo de Friedman y a su padre… Bueno, era tan grave que el diario no llevaba páginas deportivas, no hacía falta: el robo era el deporte nacional.

Fue entonces cuando iba a exclamar en voz alta, aun a riesgo de ser tenido por orate: Menuda mierda. Menos mal que supe contenerme y evité una odiosa comparación. Me acordé de la mierda pinchada en un palo y volví sobre mis pasos. Seguía allí, en la acera y, mirándola con detenimiento, supe descubrirle un amago de sonrisa; en serio, sonreía, era una sonrisa de mierda, de acuerdo, pero era una sonrisa. Así comprendí que hay cosas peores, más sucias y desagradables que una mierda. Pinchada en un palo.

 

(*) NOTA. Por el bien de la salud de los lectores, este blog se interrumpe hasta septiembre, tiempo mínimo estimado para una recuperación general. Pasen buenas vacaciones.

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4 respuestas a 102) Buenos días y adiós (*)

  1. Juan Marcelo Cañal dijo:

    Amigo Javier:
    No te puedes quejar que este es un País de continua y enriquecedora innovación. Levamos muchos años donde el deporte nacional. la envidia. era patrimonio relevante y netamente ibérico. Hemos dejado atrás, por arcaica, la siempre saludable envidia y hemos pasado “al robo como deporte nacional”Se ha extendido tanto esta “noble” disciplina deportiva que nos ha fortalecido para competir con cualquiera sin temor al fracaso.
    “Demócratas que roban a demócratas”. Preciosa frase lapidaria que tiende a asentarse con cierta solidez en nuestra cultura. Es cierto: Hay que prestarle mas atención a una caca que evitamos no pisarla pero que no entorpece nuestros pasos que los paros forzosos a que nos someten al leer con atención y sin sorpresa, los randas, pelagatos y golfos que afloran día a día en este Pais tan “olímpico”
    Felices vacaciones.

    • Francisco Javier Zudaire dijo:

      Ya lo dices bien, Juan, pero es el país que tenemos, con sus defectos y virtudes, que también las tiene, afortunadamente. Gracias por tus palabras y felices vacaciones también para ti. Saludos

  2. Inmaculada García Jiménez dijo:

    Zudaire le deseo unas felices vacaciones.
    Espero que el próximo otoño pueda reflejar en sus artículos la “mejoría” tan esperada por todos, de este país enfermo que a veces parece que se nos va….
    Me encantan sus comentarios
    Un abrazo

    • Francisco Javier Zudaire dijo:

      Muy amable, Inmaculada, a ver si recargo un poco la mente con la mirada puesta en otros horizontes. Agradezco tus palabras, un fuerte abrazo.

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