Esto no es 50 sombras de Grey

El erotismo tiene una definición cercana a lo intelectual, de la misma forma que el sexo se enmarca en lo corporal. De ahí que la lectura resulte una actividad de maridaje que encaja a la perfección con lo erótico. Es el plan que tengo para esta tarde. Me sumo a un grupo de mujeres jóvenes que se ha reunido en una librería de Pamplona para disfrutar de la lectura erótica compartida y comentada. 

Dicen que el erotismo lo impregna todo, en parte porque está en los ojos que miran y, en parte también, porque está directamente relacionado con el universo sensorial y sexuado al que pertenecemos los seres humanos. Sin embargo, la literatura se ha resistido durante siglos a aceptar del todo esta realidad y, de hecho, durante épocas, se ha negado de forma cerril a admitir su existencia y a permitir su presencia, atribuyendo a la literatura erótica culpas, miedos y desvíos, reflejo de los complejos de quien lo subrayaba.

El ‘Poema de Gilgamesh’, el ‘Satiricón’ de Petronio, el ‘Decameron’ de Boccaccio, los ‘Diálogos de la cortesana’ atribuidos a Luciano, la ‘Historia del ojo’ de Bataille, ‘El amante de Lady Chatterley’ de Lawrence, ‘Historia de O’ de Pauline Réage  … aunque el término  de erotismo propiamente dicho no se acuñó hasta el siglo XIX, la historia de la literatura está sembrada de obras eróticas que han dejado un halo de leyenda y mito, a caballo entre la libertad y lo voluptuoso, lo lujurioso e incluso lo obsceno. De ahí que aún hoy, exista cierto prejuicio en torno a la literatura erótica y que aún haya lectores y lectoras a los que les cueste confesar en público que les gusta este tipo de obras.

Esta tarde acudo con curiosidad y con ganas a este encuentro en la librería Deborahlibros de Pamplona. La charla transcurre en un tono cómodo y relajado. Comparto espacio con un grupo de mujeres que no tiene ningún tipo de conflicto a la hora de leer en voz alta fragmentos de libros donde el erotismo es rasgo destacado. No solo han venido a leer, y de hecho las lecturas dan paso al comentario, a la interpretación y a la conversación amena e inteligente en torno a este tema.

La librería donde nos hemos dado cita es uno de esos espacios casi mágicos en que los libros son alma, latido y pulso de cada rincón. Se respira un ambiente estimulante y relajado donde cada elemento tiene su razón de ser. Al frente, Katixa Castellano, una librera audaz, bloguera, lectora ávida y lúcida, que nos acoge en su local y se suma a nuestra charla con sus aportaciones: “No es habitual encontrar en las librerías una sección específica de literatura erótica como tal, sino que las obras eróticas aparecen referenciadas por autor o por editorial. No es habitual que alguien venga preguntando tampoco por obras eróticas. Creo que sigue existiendo cierto tabú al respecto, dice Katixa.

Comenzamos el encuentro leyendo algunos textos seleccionados de libros que han sido referentes en el campo de la literatura erótica: ‘Las edades de Lulú’ de Almudena Grandes, ‘Autobiografía de una pulga’, ‘La vida de Catherine M’ de Catherine Millet… y hasta se cuela en las lecturas un fragmento de ‘Cincuenta sombras de Grey’ de E. L. James.

Hablamos de lo que ha supuesto cada una de estas obras, de cómo estos libros y las historias que cuentan representan un alegato por la libertad, y nos detenemos a discutir el fenómeno de las sombras de Grey precisamente estos días en que está a punto de estrenarse en cines la segunda parte de la trilogía. Es cierto que es uno de los libros eróticos más vendidos de los últimos años, pero una cosa es la venta y otra muy distinta la valoración de fondo que pueda hacerse de su contenido: “poco más que una moda“, afirma el grupo.

Las novelas de E. L. James han sido un pelotazo de ventas y punto -dice Katixa-, algo que no ha supuesto una desmitificación del tabú que acompaña al erotismo en la literatura, sino que ha apalancado algunos prejuicios que están directamente vinculados al puritanismo y al machismo“. Y se suman voces que añaden, en este mismo sentido, algunos rasgos característicos de la sociedad de Estados Unidos que están enraizados en esta novela y que hablan de una cultura fuertemente reprimida en lo sexual, donde la figura masculina se asocia al poder económico y a la dominación, -banderas del capitalismo-; y la mujer representa la virginidad, la ingenuidad y la debilidad. “Es muy ‘Pretty woman’ -añade otra lectora del grupo-. La novela está llena de clichés y de estereotipos muy del rollo sado-maso donde el protagonista es depravado y arrastra un pasado oscuro y ella, la chica, es joven, bella, virgen e inocente y tiene que salvarlo“.

La charla transcurre amena, entre vino y risas, y sale a relucir el tema de las editoriales que apuestan por este tipo de literatura. Imposible no hacer referencia a ‘La sonrisa vertical’, la colección literaria de Tusquets Editores impulsada a finales de los años 70 por Luis García Berlanga y la editora Beatriz de Moura, artífices además del Premio La Sonrisa Vertical y recopiladores de una colección de más de 130 obras de autores de todo el mundo. “Aquello sí que fue un elemento rompedor y supuso un antes y un después en la España de aquella época. Fue un premio de referencia y, con salvedades, dio luz a muchas obras interesantes e inteligentes donde el erotismo era el argumento central”, comenta Katixa.

“La mayoría de aquellas historias eran para mujeres. Y ese fue uno de los principales logros de ‘La sonrisa vertical’: dar visibilidad al gusto que muchas mujeres (y hombres, por supuesto) sentían por este tipo de literatura y permitir que pudieran venir a una librería a comprar estas novelas abiertamente, llamándolas por su nombre y normalizando las lecturas de tono erótico“.  Ya lo decía Bataille al asegurar que “el género humano es el único que puede hacer de su actividad sexual erotismo, porque a diferencia de los animales, tiene actividad sexual sin que necesariamente medie el fin de procrear” y esto está en la base de la literatura y del arte erótico.

La cuestión clave, para las lectoras de esta reunión, está en unir de forma inteligente el imaginario sexual con las emociones, en un amplio abanico, desde las más primarias hasta las más elevadas. “Se trata de hacerlo con gusto“, concluyen. A partir de ahí, el interés y el placer están garantizados .

Estimular el deseo o la creatividad, avivar la curiosidad sexual, conocer otras perspectivas sobre el sexo y las relaciones, añadir un puntito estimulante a la rutina diaria o divertirse con un texto picante, son algunas de las razones que esgrimen estas mujeres lectoras a la hora de apostar por una novela que lleve el apellido de ‘erótica’.

Además de la lectura, otras vías para estimular el deseo son más palpables. Tras el debate en torno a la situación editorial y el erotismo en la literatura, se abren dos maletas que contienen unos cuantos secretos eróticos que aportan Lamias del tuppersex, las dinamizadoras del evento. Entre juguetes, aceites y complementos, surgen las ideas, y también las dudas en medio de una conversación que no deja en ningún momento de ser lúdica y sincera.No siempre hemos sido educadas para hablar de erotismo, de sexo o de nuestro propio cuerpo y es importante ser conscientes de esa parcela de nuestra vida. Conocerse a uno mismo representa el primer paso para poder disfrutar“, coinciden en señalar.

“Del erotismo se teoriza”, decía Georges Bataille. De ahí que queden todas las posibilidades abiertas y que la imaginación juegue un papel clave en su desarrollo. Ese es probablemente el principal argumento por el que el erotismo y la literatura erótica nos gustan tanto.

 

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *