La niña de los mil libros

Esta es Daliyah Marie Arana. La niña que a los 18 meses reconocía palabras y frases, que aprendió a leer antes de los 3 años, y que ahora con 4 años de edad ha leído ya más de mil libros y cientos de textos universitarios. Su ejemplo es una bocanada de aire fresco. Así que giro mi vista hacia esta pequeña gran lectora de los Estados Unidos, después de intentar digerir el dato de que aquí 4 de cada 10 españoles no lee nunca.

nina-lectora2

El caso de esta niña es cuanto menos peculiar en una sociedad, la norteamericana, que no está precisamente entre las más lectoras del mundo (tan sólo 5 de cada 10 ciudadanos se considera lector). Sin embargo, la pequeña Daliyah me resulta inspiradora.

Su madre cuenta que, desde que estaba embarazada de ella, no ha dejado de leerle libros. Luego, a las lecturas maternas se sumaron las lecturas que compartía con sus hermanos mayores y a partir de los dos años comenzó a leer por sí misma hasta alcanzar hoy, según el recuento de su familia, el millar de lecturas. Su reto personal es seguir leyendo y disfrutando de los libros hasta llegar a los 1.500 libros antes de comenzar el próximo curso su enseñanza escolar.

La madre de Daliyah, Haleema Arana, cuenta que el escritor favorito de su hija es Mo Willems – autor de la serie ‘Pigeon’ y ‘Elephant and Piggie’ – y explica además que la niña tiene un interés especial en los dinosaurios: “Mi hija es capaz de relatar infinidad de datos y hechos curiosos y científicos acerca de los dinosaurios. Uno de sus sueños es dedicarse algún día a rescatar fósiles de dinosaurios trabajando como paleontólogo“.

No hace mucho, Haleema le dio a su hija un texto de nivel universitario, un discurso titulado ‘El placer de los libros’ de William L Phelps. “Daliyah se aprendió el discurso tan bien que luego se pasó días pronunciando palabras como “puntualidad” y no paraba de repetir frases del texto como ‘aniquilar la formalidad’ para sorpresa y regodeo de todos”.

nina-lectora

Hace unas semanas Daliyah fue recibida por Carla Hayden, la decimocuarta bibliotecaria del Congreso de los Estados Unidos, quien la nombró “bibliotecaria del día”, lo que supuso todo un hito en la corta vida de esta gran amante de los libros que no concibe su día a día sin la lectura. La niña pudo visitar la biblioteca más grande del mundo y sentarse en las mesas donde se celebran reuniones con los representantes de bibliotecas del más alto rango.

Daliyah tiene experiencia también en esto: desde hace tiempo ya tiene su propia tarjeta de la biblioteca y es una usuaria habitual en su biblioteca local en el estado de Georgia, la Biblioteca del Condado de Hall en Gainesville, según publicaba hace unos días The Washington Post.

“Me gusta ver libros todos los días”, dijo. “Y quiero enseñar a otros niños a leer a una edad temprana como hice yo, explicó Daliyah al Gainesville Time.

Esta niña es un filón de ideas y propuestas para fomentar la lectura, tanto la propia como la de los demás. Sin ir más lejos, mientras visitaba la biblioteca del congreso, Daliyah no paró de comentar ideas acerca de cómo lograr que los niños se aficionen cuanto antes a la lectura. Y hace unos días, cuando le pidieron recomendaciones para impulsar la lectura entre los más pequeños, enseguida se le ocurrió sugerir que instalaran pizarras en los pasillos de la biblioteca, para que los niños como ella puedan practicar la escritura y las nuevas palabras que aprenden a través de la lectura. Según aseguró, muy seria, “la lectura y el descubrimiento de nuevas palabras son dos hechos que van muy unidos y que resultan divertidos para los niños“.

Dicho y hecho, la bibliotecaria ya ha encargado una partida de pequeñas pizarras, fieles a la idea de esta jovencísima lectora. Y, por cierto, bien haría Donald Trump en ficharla, caso de estar interesado en fomentar la cultura, la lectura y la educación en su país.

nina-lectora3

Esta entrada fue publicada en Sin categoría y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *