Un brindis por la Navidad con el poeta Javier Asiáin

Un poema certero es capaz de apelar a todos los sentidos, alcanzando el alma del lector hasta embriagarlo por completo. De la misma forma, un buen vino, tiene el poder de elevar el espíritu hasta cotas casi poéticas. De este maridaje intenso habla Javier Asiáin en su poema titulado ‘Salmodia del vino’, con el que acaba de ganar el premio de poesía de la Cofradía del Vino de Navarra. Brindemos con él y por él, para celebrar la Navidad.

Sopa de Letras: Salmodia del vino. Ese es el título del poema con el que has conseguido el premio de poesía del Certamen Literario de la Cofradía del Vino de Navarra. ¿A qué suena una salmodia poética como esta?

Javier Asiáin: Es una invocación al vino, a despertar los sentidos dormidos de la vida, a cerrar los ojos y dejarse llevar… Una invitación a iniciar el viaje en la búsqueda por lo verdadero, lo genuino.

SL: ¿Y cuáles son los rasgos esenciales del vino, según sugieres en el poema?

JA: En el poema hago un paralelismo de lo que es capaz de despertarnos el vino con respecto a otros sentidos de la vida… El vino es una experiencia organoléptica; el poema, un viaje sensorial de la palabra.

SL: ¿A qué suena el vino en palabras de la poesía de Javier Asiáin?

JA: Suena a experiencia intensa, sin ambages, a aislamiento externo, a sacudida de conciencia, a atmósfera propicia para que sucedan cosas…

SL: La poesía resuena más sensorial que nunca en tu obra. ¿Por qué, Javier?

JA: El poema en esencia o es sentimiento o no es nada.

SL: Háblame del mágico maridaje que hacen la poesía y el vino desde tu punto de vista.

JA: En la cata del vino intervienen cuatro sentidos: vista, tacto, olfato y gusto. Con la palabra sumo el quinto y más potente; el oído. En los maridajes que hago en bodegas desde hace algún tiempo entre Vino y Poesía fusiono los cinco sentidos para que la experiencia sea plena, intensa. ¿ Se puede pedir más?

SL: ¿Fue así como llegaste a presentarte al Certamen Literario de la Cofradía del Vino?

JA: Llevaba tiempo escribiendo poemas relacionados con el vino, precisamente para recitarlos en estos maridajes que comentaba. Me gustó mucho uno y lo envié.

SL: Háblame de tus vinos preferidos, Javier; y dime con qué poetas los maridarías, puestos a sugerir tus vinos y autores de cabecera…

JA: Me quedo con los vinos navarros y con los riojanos. Los clásicos y los de última generación de bodegas que van surgiendo constantemente haciendo caldos magníficos.  Respecto a los poetas, defiendo la misma analogía. De hecho en mis maridajes de Vino y Poesía, recito a clásicos como Omar Khayyan o Baudelaire junto a poetas actuales como Luis Alberto de Cuenca por ejemplo.

SL: ¿Nos regalas el poema? Así podremos brindar por ti y por tu poesía con un buen vino estas Navidades…

JA: ¡Hecho! A cerrar los ojos y dejarse llevar…

            SALMODIA DEL VINO

“El vino es poesía embotellada” Robert Louis Stevenson

(Premio de Poesía del XIII Certamen Literario ‘De la Viña y el Vino’)

En el vino está la verdad, la sabiduría del poseído,

la visión del endemoniado, la percepción del astrónomo.

En el vino la ebriedad del trapecista, el brebaje azul

de los equilibristas del aire, el sonido delirante

del trompetista noctámbulo.

Por eso hoy yo os convoco al abrazo de Baco,

al néctar primitivo de los moradores de la tierra,

a la mesa de príncipes, al viaje nómada del alquimista

del sueño que traspasa fronteras hasta

alcanzar la palabra sublimada,

la sustancia cognitiva trascendida en el vidrio.

Mirad todos: esto es poesía

embotellada, versus mitológico,

palabra sujeta a la cadencia, palabra sujeta

al balanceo del tiempo, al laudo magno de los siglos;

Poesía en los labios de nuestros primeros padres.

Por eso hoy yo os invito al delirio cósmico,

al poema enaltecido con la sangre de Dios crucificado,

a la exaltación de los sentidos, yo os convoco

a la estación violenta de los frutos preñados del otoño,

al pozo interior y sumergido del espíritu puro,

al desnudo integral de la conciencia.

Yo os convoco al equinoccio del sábado,

a la atmósfera densa de la fermentación,

al lenguaje magnético de los cántaros,

al espíritu que habita la madera de los robles

y entona su oración en las criptas dormidas

de las bodegas antiguas, yo os convoco

al alfabeto primero de los pobladores del mundo,

yo os convoco a amanecer desnudos

abrazados al delirio místico de las vírgenes.

Poesía embotellada. Semilla de uva negra. Planta salvaje.

Versus mitológico, palabra sujeta a la cadencia, al balanceo mistérico.

Dejad afuera, tras la forja bruñida de esas puertas

vuestra vista cansada, el sumario de las conjeturas,

abandonad el sepulcro abierto,  los vanos mundos

en pos de tanta entelequia imposible.

Permaneced aquí junto a los ojos excitados

de las aves nocturnas, junto al trance persuasivo del olfato,

unidos todos en el sacerdocio litúrgico de los cálices

izados contra el mundo.

Yo os invito al viaje sensorial de la palabra,

al extracto líquido penetrando en los pensamientos sólidos.

Porque en el vino está la verdad, la memoria de las ánforas,

la consagración del otoño, la escritura cifrada

por el tiempo retorcido de las cepas henchidas,

la cromática fantasía de la cédula negra del estrépito

encumbrando un mosto alquímico.

Remanso de vida os ofrezco, remanso de plenitud,

oleaje que el tiempo mece, oleaje que el tiempo lleva.

Sumergid en él vuestros músculos fatigados,

la desidia de las repeticiones, el dolor sin tregua del invierno,

sumergid en él al ángel exterminador, al demonio invencible de la muerte,

sumergid en él la levedad del tiempo, la incertidumbre del mañana,

la extenuación y la ansiedad.

Esta es nuestra oración. Esta es nuestra salmodia.

Elevad el canto púrpura y acariciad conmigo

este viento estremecido que se agita entre las cúpulas.

Y bebed, bebed, como si nunca más

quedaran por restañar cicatrices antiguas,

acariciad la dicha entre las copas, acariciad la victoria,

acariciad la verdad.

Poesía y verdad en los corazones. Verdad y Poesía.

¿Podéis sentirlas?

Todo está consumado para la revelación. Todo está consumado.

Está germinando el canto.

Todavía nos queda el temblor para no ser vencidos.

Todavía la emoción. Todavía el escalofrío.

SL: Gracias, Javier. Y Enhorabuena. Brindaremos por la poesía esta Navidad.

¡Feliz Navidad para todos!

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Una respuesta a Un brindis por la Navidad con el poeta Javier Asiáin

  1. Teresa Núñez dijo:

    Increible poema,enorme. Feliz Navidad y feliz vino, Javier. Que la suerte no te abandone nunca

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