Calderón, el rey del documental

Dicen que la curiosidad mató al gato. Pero lo cierto es que la curiosidad puede llegar a ser un potente motor para la creatividad y el aprendizaje. Que se lo pregunten a Joaquín Calderón. Este actor, productor y director de cine navarro lleva toda su vida siguiendo la llamada de su instinto curioso y ávido de saber. La última parada de su viaje: la vida del gran músico Pablo Sarasate contada en 76 minutos de documental lleno de rigor, sensibilidad y talento.

Joaquín Calderon luce un llamativo mostacho en homenaje al personaje en el que ha estado trabajando los últimos tres años: Pablo Sarasate. No en vano ha pasado de no conocer casi nada de la obra de este insigne músico navarro a convertirse en uno de los máximos expertos en su vida y en su obra. El documental sobre Sarasate puede verse estos días en Pamplona y está siendo un éxito. No solo en su tierra, aquí en Navarra, donde los cines han decidido ampliar los días de pase a la vista del interés de tanta gente que quiere ver la peli sobre Sarasate. La cosa va más lejos. De hecho, ya tiene 14 candidaturas a los premios Goya para su documental titulado ‘Sarasate, el rey del violín’. Ahí es nada.

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Esta tarde, antes de que se marche a uno de los pases del documental donde le gusta estar presente y compartir impresiones con los espectadores, Joaquín Calderón me cuenta cómo fue esta aventura sorprendente y maravillosa que le ha llevado a recorrer ciudades y escenarios de lo más variado, así como a bucear por el universo del rey del violín.

Insiste en decirme que es la curiosidad la que le ha llevado a donde está, pero yo creo que hay un gran porcentaje de talento, así como de mirada propia y de genialidad. Es parte del combinado de ingredientes que ha intervenido en la creación de ese último trabajo que es una aproximación original y llena de sensibilidad a este grande de la historia de la música universal.

“El origen del proyecto se remonta al momento en que conocí a la violinista Anna Radomska. Me llamó mucho la atención saber que ella había nacido en Polonia en el mismo pueblo donde nació el violinista Henryk Wieniawski, contemporáneo y amigo de Pablo Sarasate. Y más aún me llamó la atención saber que la propia Anna tocaba en la Orquesta Pablo Sarasate. Ahí vi una conexión, algo que llamó mi atención, como un punto que nos unía, y eso despertó mi curiosidad“, me dice Joaquín cuando le pregunto por la razón de este documental.

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A partir de ahí, me cuenta que comenzó a investigar en la Filmoteca y en los archivos documentales, buscando otros trabajos que se hubieran centrado en la vida de Sarasate y que apenas encontró nada más que “una película muy antigua de 1946″. Fue entonces cuando decidió tirar del hilo, hasta llegar a las entrañas del personaje y conseguir entender un poco mejor su inmenso talento y su complicada vida.

Desde entonces hasta ahora, tres años de investigación, documentación y contacto con expertos, familiares y amigos del músico, de audiciones, grabaciones y de rodaje en Navarra, Madrid, San Sebastián – Donostia, Varsovia, Biarritz y Bayona. Y cientos de horas de entrevistas con el apoyo de la violinista Anna Radomska, el sobrino nieto de Pablo Sarasate Javier Trías de Mena, la musicóloga y escritora María Nagore, el músico Antoni Wit, el violinista Manuel Guillén, el musicólogo Joseph Gold, el director del Gran Hotel La Perla Rafael Moreno, el violinista Christian Ifrim, la presidenta de la Orquesta Sinfónica de Navarra María Jesús Artaiz, el cónsul ruso e historiador Alexandre de la Cerda y otros muchos más. La tarea ha sido casi titánica, teniendo en cuenta que contaba con un presupuesto reducido y unos medios alimentados sobre todo con ilusión y pasión.

He aprendido mucho sobre Sarasate, eso es cierto, pero sobre todo he aprendido lo difícil que es esta profesión y lo difícil que puede llegar a ser el hecho de lograr transmitir todo lo que yo he aprendido. La parte que más me ha costado es la de resumir y cortar y dejar de lado escenas o información que me había costado mucho conseguir y que me parecía interesante, pero que no podía incluir por motivos técnicos o prácticos – me cuenta Joaquín-. Al final, creo que lo que de verdad me interesa y me gusta es sentir. Llegar a valorar cosas que hasta que no te planteas no llegas a dar el valor que realmente tienen. Eso me parece importante. Es, de hecho, una parte del crecimiento personal que persigo en la vida“.

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La de Sarasate no fue una vida fácil. Estuvo marcada por la tragedia y la pérdida desde niño, aunque su talento y su afán de trabajo le llevaron a convertirse en un referente mundial en el mundo de la música. “Es una historia de superación. Soy un optimista incansable y quizá por eso me gusta quedarme con la parte más positiva de todo, también a la hora de valorar la vida de Sarasate“.

Le pregunto si cree que su obra es un documental. Porque para mí es más que eso. Y lo es. Cualquiera que haya visto “Sarasate, el rey del violín”, estos días en los cines de Pamplona se habrá podido dar cuenta de que tiene partes que sí corresponden con el formato más ortodoxo del documental, pero es que están trufadas también de interpretaciones magistrales de músicos de la talla de Ara Malikian, Tianwa Yang, Ana María Valderrama, Paco Montalvo, Manuel Guillén y Pacho Flores, entre otros; con otras escenas de ficción histórica; género biográfico e incluso entrevista periodística, sobre todo la parte correspondiente al testimonio de Javier Trías de Mena, el último sobrino nieto del violinista que aporta valiosísimas impresiones y recuerdos sobre la vida y el legado del músico navarro. “A veces suelo decir que esto que he hecho es una ‘marcianada’ porque no sé muy bien dónde clasificarlo y porque tiene un poco de todo. Es, podríamos decir, un híbrido, un transgénero: un documental-ficción, un musical.. qué sé yo…”. 

A Joaquín Calderón se le enciende la mirada cuando le pregunto por el futuro:A mi me gustaría poder vivir de esto, trabajar en esto y ser capaz de dar más pasos hacia el mundo de la ficción. Sueño con la posibilidad de que, después de este documental con guiños de ficción, alguien me llame un día  de estos y me ofrezca hacer la película entera o una serie de ficción sobre Pablo Sarasate. Eso es lo que me gustaría“.

Yo tomo nota y ahora lo cuento. Y ya que puedo, pregunto. Te pregunto. A ti, sí, a ti. ¿Eres tú quien podría ofrecerle a Joaquín hacer esa película entera…? Si es así, no te lo pienses. Coge el teléfono y llámalo. Pídele que la haga y que la haga pronto, porque somos legión los que acudiremos a verla.

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2 respuestas a Calderón, el rey del documental

  1. Jesus Hernández Aristu dijo:

    Hay casualidades en la vida que son como “milagros”, que nadie los comprende, pero que sirven de impulso para aventuras increíbles, como las de Joaquín y Anna Radomska . He visto su documental-película, y me ha encantado, solo me gustaría que alguien se ocupara de darla a conocer por todo el mundo. Le haria bien a Pamplona…
    Un cordial saludo
    Jesus Hdez. Aristu

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