Bienvenidos a la era del Big Data

Ana Isabel Cordobés es periodista y ama los datos. Pero no cualquier dato sino aquellos que tienen una lectura interpretativa que ayudan a entender mejor lo que sucede a nuestro alrededor. Ella forma parte de una generación de jóvenes profesionales que usa los datos a gran escala como una herramienta de conocimiento definitivo en la sociedad actual. Asistimos a una nueva revolución: la de los datos.

El reinado del Big Data ha llegado para quedarse. Se trata de un término que se acuñó a principios del siglo XXI, en el año 2001, por el analista Doug Laney, quién identificó «Las 3 V’s del Big Data» (Volumen, velocidad y variedad) y desde entonces este concepto ha venido evolucionando y creciendo hasta convertirse hoy en día en uno de los términos más utilizados en el ámbito industrial y del Marketing.

El Big Data es una revolución que nos está haciendo cambiar la forma de hacer las cosas. La cultura en la empresa va ya mucho más orientada a lo que nos dicen los datos y los datos se han convertido ya en una espectacular fuente de poder en nuestro mundo. De hecho, cuando acabe 2016 se habrán invertido un total de 216 millones de dólares en proyectos de Big Data

Hace unos días se celebró en Madrid la Conferencia Internacional de Datos Abiertos (IODC, por sus siglas en inglés) en la que expertos de todo el mundo han debatido acerca del nuevo entorno que ofrece la llegada de los datos masivos. Se abre, a partir de aquí, un marco revolucionario en ámbitos tan variados como el periodismo, la salud, la política, la investigación o la cultura. La periodista Ana Isabel Cordobés fue una de las ponentes. Nadie mejor que ella para explicarnos de qué estamos hablando y ponernos en la pista de la importancia de los datos.

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1- Eres periodista y además experta en datos. Dirías que tu perfil profesional ¿es peligroso o es necesario?

Muy necesario, y más en un sistema informativo en el que prima la opinión sobre la información y el periodismo declarativo sobre cualquier tipo de periodismo que requiera indagación, investigación, reflexión… Necesitamos más periodistas que salgan del rol de meros transmisores de información y que generen información con visión crítica y analítica. También conseguiremos acabar con ese cierto paternalismo que hay con los lectores, a quienes aún consideramos sujetos pasivos en la información pero que cada vez reclaman información más elaborada y una mayor profundización. Es el complemento a lo “rápido y corto” que exige Internet, la inmediatez, que es muy necesaria, pero tiene que ser completada con más análisis. No es nada nuevo, ya que el periodismo anglosajón lleva sirviéndose de los datos y de la investigación desde la década de los sesenta, aunque las herramientas y los procesos han variado mucho.

2- ¿Cuáles son las ideas y conclusiones que te has traído de la Conferencia Internacional de Datos Abiertos (IODC) en la que acabas de participar?

Que debemos actuar como servicio para los ciudadanos, a quienes debemos escuchar más y a quienes debemos servir también como altavoz de sus proclamas y podemos hacerlo a través de los datos abiertos. Todo esto mucho más allá de sus espacios como cartas al director, escritos de quejas o fotodenuncias. Hay procesos administrativos e institucionales que escapan a veces hasta de lo que un redactor experto puede hacer como, por ejemplo, una petición de información. En una época en la que a las instituciones se les llena la boca con la palabra mágica, “transparencia”, encontramos un Portal de Transparencia cuyas barreras impiden la entrada al ciudadano medio, ya que exige la identificación y solicitar una clave para poder acceder. Los que estamos en una redacción ya hemos “peleado” previamente en esos procesos y podemos servir como soporte para estos ciudadanos críticos, ayudarles a encontrar la información que necesitan y, a su vez, ellos nos estarán indicando temas interesantes para nuestras audiencias. Y, lo mejor de todo, se conseguirá poco a poco empoderar a la ciudadanía, un objetivo complicado pero factible y que permitirá que sean críticos y pongan en entredicho todo lo que les llega, desde instituciones hasta medios de comunicación.

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3- ¿De dónde te viene el interés por los datos?

Desde la Universidad, cuando estudiaba segundo de carrera. Siempre me han gustado los números, en Bachillerato era una friki de la economía y en principio quería hacer periodismo económico. Pero una de mis profesoras me habló del periodismo de datos, una disciplina en la que su director de tesis, José Luis Dader, destacaba por ser su mayor estudioso. Así que aproveché unas jornadas organizadas por la UCM y allí me planté. Al volver a casa tenía mil ideas en la cabeza y comencé por el ayuntamiento de mi ciudad, Ávila. Les di bastante guerra pidiéndoles información, exigiéndoles apertura de datos… y me encontré barreras por todos los sitios, mientras por otro lado intentaban destacaban su gran apertura. Ahí creció no solo mi vocación, sino el carácter crítico con este mundillo. Subir un XLS del número de bibliotecas que hay en tu barrio a tu portal de datos no es transparencia, y además también va mucho más allá de la apertura de los datos. Después empecé a compaginar la carrera con formaciones externas en Medialab Prado, a través de MOOC (cursos masivos online) y buscando aquí y allí. También tuve la oportunidad de hacer una beca en el Lab de El Confidencial donde con referencias del periodismo de datos en España como Daniele Grasso y Jesús Escudero aprendí muchísimo,  y hasta hoy, que me sigo formando en datos y también investigo sobre el periodismo de filtraciones.

4- ¿Por qué está tan de moda este concepto?

Porque el periodismo se ha dado cuenta de que es necesario. Aunque también como toda moda tiene una parte de pose, de eso que llamamos “postureo”. ¿Para qué nos sirve? Pues para desterrar la nota de prensa, porque venga de donde venga siempre trae un interés más o menos evidente. Por llevarlo al terreno más próximo y habitual: las notas de prensa que vienen del Ministerio de Empleo cada mes destacan lo bien que va la economía española, pero si rascas en los datos te darás cuenta de que uno de cada cinco contratos que se firma ahora dura 7 días o menos: menos paro a precio de más precariedad. Y, como he comentado al inicio, los lectores no quieren verse tutelados, quieren evidencias, ¡y qué mejor evidencia que los datos! Además permite que ellos realicen sus propios análisis y saquen sus propias conclusiones al margen del que destaque el periodista. Es mucho más difícil mentir porque la evidencia está ahí y eso es aire puro para una de las profesiones peor valoradas del país.

5-  ¿Son los datos el ‘oro blanco’ de la sociedad del siglo XXI?

Me gusta pensar que sí. Realmente ofrece muchas oportunidades a nivel informativo, empresarial, político… En esta última área destacan por ejemplo las políticas basadas en la evidencia. Se basan en testar una forma de gestionar una comunidad en una muestra poblacional; si funciona, ese modelo se aplica al resto de la sociedad. Si no, se detectan sus fallos y se intenta mejorar. Además también mejora la competitividad: si todo el mundo tiene acceso a un mismo conjunto de datos “ganará” quien mejor sepa gestionarlos y estamos hablando de activos muy importantes. Tanto, que se lleva debatiendo su uso bastantes años y seguirá haciéndose otros muchos más. Eso no implica que el uso de los datos sea infalible. El ejemplo más claro está en Google, uno de los gigantes de los datos mundiales: hace unos años sacó una aplicación, llamada Google Flu, que pretendía prever la entrada y grado de incidencia de la gripe en distintas áreas a través de las búsquedas que hacían los usuarios. Su método predictivo les funcionó y sirvió para aplicar prevención en aquellas zonas donde iba a llegar la gripe; sin embargo, en 2015 su sistema falló y el algoritmo midió mal. Al final, tener datos es fundamental, pero lo esencial es tener gente que pueda explotarlos y darles significado.

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6- ¿Hasta qué punto es importante el Big Data y hasta qué punto va a modificar la forma de entender áreas como la información o la empresa?

Un poco vuelvo a la pregunta anterior. Por ejemplo, para cualquier empresa, manejar sus datos internos es esencial para saber cuál es su tipo de cliente, qué les reclama, cómo pueden satisfacer sus necesidades e incluso conocer su entorno más cercano para ampliar su cuota de mercado. En el sector de la banca están haciendo análisis del gasto con tarjetas de crédito y se puede saber dónde compran, en qué se gastan y cuánto los jóvenes, los jubilados, los de mediana edad o por grupo económico. Eso ofrece unas miras empresariales que hasta hace unos años eran imposibles de imaginar. En los medios de comunicación, además de en el lado informativo, es esencial conocer a tu lector: qué le atrae, qué se necesita mejorar, qué busca el lector cuando abre tu periódico o cuál es su perfil. No tiene sentido a primera vista centrarse en información de élites económicas si, por ejemplo, tu lector es de clase media. También es necesario saber cómo se puede ampliar a otros públicos: por ejemplo, cuál es la mejor vía para informar a un joven. Puede parecer complicado, pero se puede saber la incidencia de una red social en una ciudad o un barrio. Por poner un ejemplo: si en tu ciudad la red favorita es Instagram, ¿por qué explotar informativamente Facebook? Al final también te ayuda a economizar recursos.

7- ¿Todos los países tienen la misma percepción de los datos o hay diferencias entre los países más desarrollados y lo que no lo son?

Como todo, depende de dónde vayas a aplicar tu “poción”, así será de un modo u otro. En Europa, por ejemplo, se está llevando al lado informativo, empresarial, de investigación, de predicción incluso. En otras áreas, como zonas con regímenes cuya democracia no es muy sólida, y el caciquismo impera en los procesos electorales, se están utilizando los métodos de análisis de datos para detectar irregularidades en el voto. En las jornadas del IODC hablaron de algunos países africanos donde se están usando los datos para controlar las cacicadas. Es decir, que los datos con un correcto análisis, favorecen los procesos democráticos.

8- ¿Cómo podemos valorar en su justa medida el impacto de los datos en nuestro día a día?

Los datos pueden permitirte conocer a qué colegio quieres llevar a tu hijo basado en resultados, quejas… Lo mismo con hospitales o centros de salud: en Cataluña es posible saber el nivel de mortalidad que tienen en cada área por cada enfermedad en cada hospital. Esto te permite conocer qué hospital es mejor o tiene mejor personal para tratarte una enfermedad en concreto. A nivel informativo aún tenemos que empoderar y enseñar a la gente a usar más los datos para que no se crean lo primero que ven. También podemos conocer qué carreteras son más peligrosas por la presencia de animales salvajes, más allá de las señalizaciones que pueden o no estar colocadas de forma acertada. Podemos auditar a nuestros políticos y conocer qué grupos de presión o empresas influyen en la redacción y aprobación de una normativa o podemos conocer hasta cuánto dinero se ha gastado el ayuntamiento de nuestro pueblo en festejos y por qué está endeudado si el año anterior las cuentas cuadraban.

9-  Si te pido que te quedes con un dato, uno solo, ¿Cuál sería y por qué?

Me quedo con un dato: 2017. Porque confío -igual estoy siendo demasiado optimista, pero soñar es gratis- en que cada vez más periodistas se sumen a indagar, a preguntar, a ser críticos con lo que escriben y con lo que leen de otros. No es necesario estar amparado en un gran medio, ni siquiera en uno pequeño. Hay muchísimas becas para periodistas que sirven de gran ayuda y a las que puede optar cualquier profesional. Es más, en los últimos galardones Gabriel García Márquez los premiados fueron periodistas independientes y organizaciones periodísticas. No hubo casi grandes cabeceras del ámbito hispano que fuesen premiadas, porque por desgracia gran parte de los medios siguen en su letargo y aún tardarán en reaccionar. Y el talento, si no se mima, se marchita. Por eso confío y espero que 2017 sea el año de los periodistas, más que de los medios en particular, porque sé que hay muchos periodistas talentosos fuera y dentro de estos medios que aún tienen que explotar al máximo todas sus capacidades.

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