El sueco que daba más vida a los libros

No es un almacén de Ikea pero hay algo en este lugar que me recuerda al archiconocido fabricante de muebles sueco. Hay libros por todas partes, un orden luminoso que atrae, y estantes llenos de ejemplares que esperan a ser usados por segunda o tercera vez. Y todo lo que veo es fruto de la visión de un joven empresario sueco que llegó a Pamplona hace una década para estudiar en la universidad y que ahora es propietario de la librería académica de segunda mano de la que todo el mundo habla.

A primera vista, Johan Gustafsson no tiene aspecto de vikingo, pero sí tiene el espíritu emprendedor y la visión de negocio, práctica e inteligente, característica de los países del norte. Lo cierto es que este joven empresario de 30 años ha marcado un antes y un después en la perspectiva del uso y el negocio del  libro en Pamplona.

El objetivo es dar una larga vida al libro. Y eso tiene muchas interpretaciones. En el fondo, hay un compromiso con nuestro entorno. Un libro es un bien precioso que encierra cultura y es fuente de educación, pero también desde el punto de vista material sabemos que son necesarios muchos árboles y complejos procesos de reciclaje para lograr el papel. Así que es importante dar a los libros un buen uso hasta el final, minimizando un consumo innecesario. Luego está el tema del precio. Como yo fui estudiante y tuve que depender de préstamos y ayudas, me venía muy bien cualquier tipo de ahorro y el gasto en libros se puede reducir mucho al comprarlos en una librería de segunda mano“, explica Johan.

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Nació en una ciudad cerca de Estocolmo, pero habla ya perfecto castellano después de haber vivido varios años en nuestro país desde que llegó a la universidad a estudiar, animado por un amigo: Un amigo mío estaba estudiando Medicina y me animó a venir. Quería salir de mi país para no entrar enseguida en una vida más o menos rutinaria y para poder tener así otra experiencia. Al poco tiempo de llegar, me surgió la pregunta que ha estado dando vueltas en mi cabeza todo este tiempo: ‘¿Dónde están las librerías de segunda mano?’. Por aquel entonces, en Suecia era lo más normal del mundo acudir a una librería de segunda mano a conseguir los libros de texto para la universidad y aquí no había opción. Fue así como comenzó todo“.

Sin embargo, la idea tuvo que ir madurando hasta convertirse en una realidad. Y antes de poder abrir las puertas de su propia librería, Johan estudió Económicas, trabajó en Madrid, volvió a Suecia -donde estuvo empleado casualmente en una librería de segunda mano-, conoció a la joven que a día de hoy es su esposa -una salvadoreña también estudiante en Pamplona- y fue así que regresó a la capital navarra ya con la idea, más o menos clara, de abrir su propia tienda: “Desde 2008 estaba siempre rondando esa posibilidad de abrir mi propio espacio. Primero hice una tentativa organizando un mercado de libros de segunda mano en la uni, para ver cómo funcionaba, y el éxito de aquella jornada me animó. Así que en 2012 fundamos Bolsabooks y en 2013 abrimos la librería“.

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En estos cuatro años, Johan dice que han aprendido mucho y me imagino que todo el que se ha acercado a la librería ha aprendido algo también. Primero porque enseguida notas, nada más mirar los escaparates o ver el tono naranja vivo con que han pintado las paredes exteriores, que no estás delante de un establecimiento al uso. Luego,  la impresión se ratifica en el interior cuando te fijas en el color naranja de las camisetas que visten los ocho trabajadores (jovencísimos todos y en su mayor parte estudiantes también) o en los palés decorativos de madera sobre los que han colocado algunos libros o material de escritorio.

Al principio, cuando abrimos, teníamos que explicar muchas veces el concepto de libro de segunda mano y certificar su calidad. Recuerdo una señora a la que, a fuerza de decirme que ella no iba a comprar libro de segunda mano porque era libro “viejo”, le puse unos cuantos libros sobre el mostrador, de primera mano y otros tantos de segunda mano, y le pedí que me los diferenciara. No supo hacerlo. De hecho marcó como nuevos los que eran de segunda mano.  Se quedó bastante sorprendida. Y más aún cuando fue consciente de la diferencia de precio“, explica este joven empresario.

Entre las metas de Johan está también el hecho de crear conciencia: “Básicamente, nuestro público es académico: estudiantes o padres, pero creo que tenemos también una bonita labor de educación hacia las nuevas generaciones. A veces vienen familias con niños pequeños y nos gustaría que en esos futuros jóvenes calara la cultura del libro de segunda mano y del hecho de dar una mayor vida a los libros, en vez de usarlos un curso y luego abandonarlos en un estante o tirarlos“.

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Hay algo más que me cuenta cuando le pregunto por la posibilidad de que los libros no se vendan y dejen de estar vigentes para un curso académico determinado: “Si los libros no se venden, los puedes recuperar o se pueden donar. Ahora mismo estamos muy contentos porque, a través de este proceso de donación, hemos enviado a África un paquete con 70 libros en inglés, de la mano de la ONG Kibera Pride, que trabaja por la educación de niños y niñas en Kenia. Ese es el camino que nos gustaría seguir potenciando en el futuro y tenemos en mente enviar libros a algún país de Latinoamérica, por la facilidad que ofrece el hecho de tener un mismo idioma. Soñamos con crecer y poder seguir siendo útiles a otros y ayudando“.

Le pregunto qué es lo más gratificante de esta experiencia como emprendedor. Me dice que la cantidad de veces que escucha la palabra ‘gracias’: “La gente me da muchas veces las gracias porque a veces, según me cuentan, les he salvado las vacaciones o les he permitido llegar a fin de mes, o incluso les he evitado tener que pedir un micro crédito para comprar los libros académicos. Y cuando me dicen ‘gracias’, yo doy todo mi tiempo y mi trabajo por bien empleado“.

Como ocurrió con algunos grandes escritores con apellidos de la misma sonoridad de Gustafsson, atención a este joven librero sueco que llegó del norte cargado de proyectos y de futuro, y ha llegado para quedarse.

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3 respuestas a El sueco que daba más vida a los libros

  1. María dijo:

    Considero que es una gran iniciativa comercial y de ayuda a la gente. ¿ Podrían decir dónde se encuentra la tienda?

  2. galindob dijo:

    La librería está en Pamplona, en Esquíroz. Esta es su web: http://www.bolsabooks.com/
    Un saludo y gracias por tu comentario, María.

  3. Elizabeth Nilsson dijo:

    Johan, mis felicitaciones y mejores deseos por tan valiosa labor. Es muy satisfactorio saber que tu le das una nueva oportunidad a todos tus Libros.

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