Un mar de libros junto a la playa

Ciertos ingredientes combinan a la perfección con una jornada de playa junto al mar. Por ejemplo, una cervecita bien fría y un chiringuito, sol y brisa marina, tiempo para relajarse, unas gafas de sol o una sombrilla y, para los que somos lectores, un buen libro. Pues bien, en mis últimas vacaciones junto al Mediterráneo, he descubierto que el libro, si viene en plural y de la mano de una animada bibliotecaria en la playa, hace que la receta veraniega sepa aún más sabrosa.

Se llama Mari Carmen Soriano, es vecina del pueblo de Xilxes (Castellón), tiene una sonrisa que ilumina -al igual que su conversación y su cordial talante-, y está al frente de la biblioteca de la playa desde hace siete veranos. Ella es el alma de este pequeño océano de libros que convive a la perfección con las palmeras y las toallas extendidas sobre la arena, al amparo del rumor de las olas, y que congrega cada día a decenas de usuarios que se acercan para llevarse un libro o para disfrutar de las muchas actividades culturales y de ocio que promueve en el marco de la biblioteca.

Cerca de 1.000 ejemplares están al alcance de los usuarios entre estas paredes. Son libros de todo tipo: ficción, infantil, ensayo, poesía, cómic, manuales, etc. Y tan solo a lo largo del mes de julio, han pasado por la biblioteca más de 2.600 personas. Los libros más prestados, los best seller de ficción entre los que se encuentran las novelas de Julia Navarro, Dolores Redondo, Isabel Allende o Anna Gavalda. Pero me fijo en la bibliotecaria porque es ella, intuyo, la causante de que este lugar palpite lleno de vida bajo la luz del sol en esta orilla del Mediterráneo.

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A Mari Carmen la he conocido de casualidad. Una de esas casualidades maravillosas que te llevan a encontrarte con personas maravillosas y que hacen que los días merezcan aún más la pena. Han sido mis cuñados quienes me han puesto en la pista. Ellos nos acogen estos días de verano en su apartamento junto al mar. Y en uno de esos paseos por la playa, al pasar por delante del espacio donde se ubican los libros, mi cuñada me ha hablado de la biblioteca y de la flamante bibliotecaria. Así que, a las pocas horas de escuchar hablar de ella por primera vez, me planto delante de su mesa dispuesta a presentarme y a pedirle que me cuente lo que hace y por qué lo hace.

No hace falta prestar mucha atención para darse cuenta de que a Mari Carmen la gente la adora. No es de extrañar: sabe de libros, tiene una sonrisa para todos, un buen gesto, un consejo, un momento de cariñosa dedicación para cada usuario que, cargado con su toalla, su bolsa de playa o su sombrilla, hace una parada en la biblioteca para solicitar un libro o devolverlo.

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Este trabajo para mí lo es todo. Me quedé viuda hace unos años, poco antes de comenzar aquí a trabajar como bibliotecaria. En aquel momento tan duro para mí, esta oportunidad de trabajar con los libros y con las personas, junto al mar, en la playa de mi pueblo que adoro, me dio la vida. Me quedé viuda un 31 de marzo y el 1 de julio de aquel año ya estaba trabajando. Eso me ayudó a seguir luchando y a seguir viviendo. A día de hoy, creo que no puedo pedir nada más: me encanta lo que hago, el lugar es idílico, la gente es encantadora y con la mayor parte de los usuarios tengo una relación casi de amigos porque acabamos conociéndonos bastante bien y eso es muy bonito”, me cuenta.

El oasis cultural. Así llaman a este espacio junto a la playa que nació con la idea de ser una opción de ocio para los bañistas y paseantes y que, tras siete años de funcionamiento, se ha convertido en un referente para el pueblo de Xilxes y más allá: “Al principio el espacio era más pequeño y recientemente el ayuntamiento ha decidido ampliar la zona de terraza. Además, en estos últimos veranos la biblioteca ofrece algo más que libros. Tenemos una agenda de eventos bastante activa donde se incluyen presentaciones de libros, talleres creativos para niños, actuaciones musicales, actividades de educación ambiental, concursos de dibujo y de escritura, cuentacuentos, danza, animación teatral y exposiciones, entre otras cosas más“.

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¿Y qué supone para ti todo esto?, le pregunto: Me da vitaminas y mucha felicidad a diario. No me imagino haciendo nada que me apasione más que estar aquí coordinando este espacio donde ocurren tantas cosas maravillosas y donde tengo oportunidad de encontrarme con tantos lectores, usuarios y amigos. Cada día es una aventura porque cada día no sé quién se acercará hasta aquí y porque cada día las actividades que ofrecemos cambian y eso es muy interesante en todos los aspectos“.

Ayer celebraron la presentación del libro titulado ‘Despertar a la vida’, de la escritora Florencia Toledano. “Eso también tiene una historia. Verás -me dice Mari Carmen-: Florencia ya pasó por la biblioteca el año pasado y me anunció que iba a escribir un libro inspirado en sus vivencias y emociones tras las vacaciones en esta misma playa. Cuando me lo dijo no supe muy bien qué pensar. A veces, este tipo de buenas ideas se quedan pendientes durante un tiempo. Pero este verano, Florencia volvió para decirme que había escrito y publicado el libro, así que le di la enhorabuena y le ofrecí el espacio de la biblioteca para presentarlo. Ella es estupenda y el libro está gustando mucho. Ayer la presentación fue una gozada”.

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Pero en este pequeño oasis, entre los libros, hay mucho más que papel y sueños. Los siete años de vida de la biblioteca de la playa de Xilxes están sembrados de anécdotas, como me explica Mari Carmen: “Al poco de comenzar a trabajar aquí ocurrió algo que a la larga me llenó de emoción. Un día, una niña pequeña se perdió en la playa. Se despistó entre tantas sombrillas y bañistas y no encontraba el lugar donde su familia se había ubicado. Al echarla en falta, sus padres se movilizaron y se pusieron a buscarla con la ayuda de otras personas que se encontraban alrededor. Yo no sabía a ciencia cierta qué estaba pasando, pero mi sorpresa fue mayúscula cuando vi aparecer a la niña en la biblioteca y acercarse a mí. La niña vino a mí porque decía que me conocía y luego a sus padres les explicó que no se había asustado al verse perdida porque enseguida reconoció el espacio de la biblioteca y vino a buscarme porque decía que conmigo no iba a tener miedo. Fue algo muy bonito escuchar aquello. Aún hoy mantengo relación con esa familia”.

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El caso de la biblioteca de la playa de Xilxes es un ejemplo de buenas prácticas y de éxito en todos los aspectos. No solo funciona bien en sentido estricto, promoviendo la lectura y prestando libros a diario a todo aquel que lo solicita, sino que, además, ha ido ampliando su oferta de actividades con el paso del tiempo, convirtiéndose entre el 1 de julio y el 31 de agosto -sus fechas de apertura- en un referente y en una plataforma definitiva para la dinamización cultural y de ocio en el pueblo. Incluso ese éxito y su ejemplo han traspasado fronteras: “Un verano se acercó una mujer que hablaba con acento francés y, tras presentarse, me dijo que trabajaba como bibliotecaria en su pueblo en Francia y que le había llamado la atención la biblioteca de la playa y todo lo que hacíamos aquí y quería que le ayudara a implantar un modelo similar en su biblioteca. Fue muy gratificante darle ideas y echarle una mano en esa tarea también”.

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Le pregunto a Mari Carmen donde se ve dentro de otros siete años: “Dentro de otros siete años me gustaría seguir aquí. No soy ambiciosa en ese aspecto. O sí, depende cómo se mire. La satisfacción personal y profesional que obtengo en estos dos meses de verano me alimentan para el resto del año. Siento a todas estas personas que van, vienen y pasan por la biblioteca como una gran familia y me siento en este pequeño mar de libros junto a la playa como en mi casa”.

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5 respuestas a Un mar de libros junto a la playa

  1. Ena HAVEN dijo:

    Que interesante relato de esta biblioteca en la playa, pues es la primera vez que he sabido de algo similar. Que mas relajante que el sonido de las olas y la lectura de un libro bajo el sol.

    • Belén Galindo dijo:

      Es todo un placer, Ena, y más aún si tienes al frente de la biblioteca a una persona como la protagonista de esta historia, Mari Carmen Soriano. Los libros y el mar combinan a la perfección. Feliz día y gracias por tus palabras.

  2. Tiscar toral marin dijo:

    Soy socia de una Biblioteca similar en Oropesa del Mar, llamada Biblioteca del mar. Y el Ayuntamiento nos la quiere demoler, por estar en suelo público. La semana que viene cumple el plazo.Es el único sitio que tenemos de punto de encuentro para todos los vecinos y veraneantes. Se hacen encuentros culturales, campeonatos de ajedrez, naipes, parchís. Los niños leen, juegan, se organiza campeonatos deportivos, como bádminton, fútbol, cuentacuentos, clases de pintura etc. etc. La quieren demoler y eso que fueron ellos mismos quiénes la inauguraron.

    • Belén Galindo dijo:

      Es una pésima noticia que la quieran demoler. Lo deseable sería que, si hay alguna incompatibilidad urbanística, la trasladen a otro punto de la playa. Las bibliotecas debieran ser siempre patrimonio y entorno protegido de la humanidad, más allá de mapas y ordenanzas urbanísticas. Ánimo y ojalá consigáis que siga en pie mucho tiempo.

  3. Carmina Fernández Martínez dijo:

    Despues de leer las vivencias de Mari Carmen Soriano en la Biblioteca del Mar de Xilxes he sentido una sana envidia porque nuestra Biblioteca en la playa de Les Amplaries en Oropesa del Mar es similar en todo, salvo en una cosa, nuestro Ayuntamiento no la mantiene y protege como en Xilxes sino que la quiere derribar amparándose en normas municipales, sin importarle el daño que supone para los vecinos, niños y mayores, de este complejo residencial que no tiene ninguna dotación municipal y que con entusiasmo y colaboración de sus vecinos, agrupados en una Asociación Cultural habia conseguido un lugar de cultura, reunión y esparcimiento colectivo, no solo para ellos sino también para los visitantes temporales que visitan nuestra playa.

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