Cita a ciegas con un libro

Este es uno de los mensajes más misteriosos que he recibido nunca. Me sugieren una cita a ciegas. Me indican dónde y a qué hora tendrá lugar el encuentro. Incluso se atreven a sugerirme un particular atuendo que yo podría vestir para acudir a la cita… ¿Quién me envía el mensaje? Procede de uno de los grupos de lectura a los que sigo la pista. ¿Con quien es la cita..? No sé aún su título, ni  sé el nombre de su autor o autora, pero lo que sí sé es que la cita a ciegas es con un libro.

Reconozco que me sorprende y que me resulta original y tremendamente sugerente. La invitación que recibo vía mensaje en mi teléfono móvil es una vuelta de tuerca más a una iniciativa que lleva años triunfando en Estados Unidos y en otros países bajo el título de “Cita a ciegas con un libro/ Blind Date with a book”. Una especie de juego para amantes de la lectura que se extendió a raíz de la idea que tuvo una biblioteca pública de Los Ángeles, en California, con el objetivo de promocionar entre sus usuarios libros interesantes y de calidad. Se trataba de desempolvar libros que no eran atractivos a priori, o bien por la portada o bien porque no eran novedades y, por lo tanto, terminaban siendo menos solicitados que otros. Una cura contra los “patitos feos” de las estanterías, vaya.

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La idea tuvo tal éxito que se extendió como la pólvora por otros lugares de Estados Unidos, saltó a Australia y a Europa y ya son miles los lectores que han experimentado la magia de tener una cita a ciegas con un libro. Y no solo en las bibliotecas. También las librerías suelen acudir a este tipo de promoción de vez en cuando, en especial en fechas marcadas en el calendario, como San Valentín.

La cita a ciegas lectora es ya una actividad que se lleva a cabo en algunas bibliotecas de nuestro entorno, pero para quien no esté familiarizado con este tipo de sugerencias:

¿Cómo funciona la idea? En realidad es muy sencillo porque es un método que básicamente usa la imaginación para borrar de un plumazo los juicios precipitados, incluso los prejuicios y las falsas impresiones que podemos tener sobre un libro. ¿Quién no se ha dejado llevar alguna vez por la atractiva y sugerente portada de un libro a la hora de decidir su lectura, sin prestar apenas atención al autor, al tema o a la calidad del libro? A mí me ha pasado y a veces me he arrepentido de dejarme engatusar por el envoltorio y no prestar más atención a otras cualidades de la lectura en cuestión.

Es precisamente eso lo que se pretende evitar con esta idea: quedar eclipsados por la portada, el diseño del editor, el título o incluso el nombre del autor o autora. Hay muchos más elementos que nos permiten acceder al libro desde un ángulo más misterioso, pero no por ello menos certero y atractivo.

Blind Date with a Book 5 - February

La clave es envolver los libros en papel marrón (tipo kraft), colocarles algún lazo o cordón que mantenga el envoltorio sellado y luego se puede o bien escribir directamente sobre el papel o bien añadir algún tipo de etiqueta o adhesivo describiendo algunas de las características del libro. Las opciones, una vez más, quedan al gusto y a la imaginación de quien se encargue de preparar la cita a ciegas. Se puede escribir una cita que incluya una opinión profesional sobre el libro, se pueden escribir varios adjetivos que describan el libro, escribir la primera frase del texto o dar pistas sobre la época en que transcurre, el lugar geográfico o la temática. Vale todo con tal de no ser demasiado explícitos y mantener el misterio al mismo tiempo que crear expectativa y servir de “gancho” para la lectura.

En la biblioteca de Los Ángeles donde echaron a andar esta idea pegaban sobre el envoltorio de los libros una etiqueta con el siguiente texto: “Coge este libro, llévatelo a tu casa y desenvuélvelo. Enséñale tu lugar favorito para leer, comparte con él tu aperitivo favorito o enséñaselo a tus amigos. ¿Quién sabe? A lo mejor tenéis futuro“.

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Fácil, ¿no? Es una gran idea que triunfa en bibliotecas y en librerías. Quienes desde hace ya tiempo lo vienen poniendo en práctica dicen que es un método fantástico para incitar a los más jóvenes a la lectura, porque les añade ese punto de misterio, de novedad y de incógnita tan atractivo que les hace acercarse al libro o a la estantería a por un libro.

También dicen que es una vía segura para recuperar lectores un poco hastiados de los procedimientos convencionales y motivarles a probar cosas nuevas. Incluso hay quien dice que algunos lectores se llegan a aficionar a las citas misteriosas con sus libros y después las promueven entre sus amigos, familiares y allegados con compras, intercambios y pequeñas sorpresas que añaden un aderezo personal e inequívoco a esos regalos y, por supuesto, a las lecturas…

Yo estoy lista para mi cita a ciegas. Voy a cumplir con todo lo que me piden. No quiero perder ni una pizca de la emoción y el misterio que preveo al encontrarme con él o con ella…

Pero eso ya mejor lo cuento en otro post.

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Una respuesta a Cita a ciegas con un libro

  1. Mariana Ampuero Zamorano dijo:

    Es una idea fantástica. Gracias por compartirla.

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