Buscadores de tesoros

Imaginad un lugar como si fuera una montaña repleta de tesoros, pero en vez de una montaña que sea una tienda de libros de segunda mano inmensa, y que los tesoros sean libros de todo tipo y género, esperando a ser encontrados. Hoy os presento a los buscadores de tesoros de libros de este lugar de los Estados Unidos y, de paso, os muestro sus últimos hallazgos.

Una vez que entras en la tienda de libros usados McKay, esta enorme nave industrial con decenas de pasillos y dos plantas de altura, puedes perderte entre libros, revistas, audio libros, vídeos y cd´s, sumergirte en ese universo paralelo con olor a antigua librería y a tinta, y olvidarte durante horas hasta de tu nombre. Miles y miles de libros te rodean y convierten este lugar en un escenario casi mágico para los amantes de los libros.

Miro a mi alrededor y observo a decenas de personas inmersas en esa búsqueda del libro deseado, del hallazgo casual, del ejemplar descatalogado o simplemente, en busca del chollo. Son ellos, los buscadores de tesoros. De hecho, (como ya conté en una entrada de este blog hace algo más de un añolos precios son muy bajos por tratarse de libros de segunda mano y se pueden adquirir en muy buen estado desde los 2 ó 3 dólares.

Algunos de los compradores llevan un carrito con un montón de libros y aún se afanan en buscar más. Me pregunto cuál será ese trofeo que hoy se llevarán a casa tras pasar aquí un buen rato, a veces horas, husmeando, ojeando y hojeando libros y más libros.

Me acerco a una mujer joven que mira libros a mi lado, acompañada de una niña pequeña. Se llama Amy Coleman, tiene 30 años,  y se ha detenido desde hace un rato en la sección de manualidades porque está buscando libros de patrones de costura, aunque me cuenta que habitualmente frecuenta los pasillos de novelas de misterio y libros clásicos. Hoy su ejemplar estrella es un libro que cuesta 2 dólares y que se titula “Chic and simple sewing”, de Christine Hayne. “En cuanto llegue a casa y eche la siesta a la niña quiero preparar un patrón que ya he visto entre las páginas del libro”

IMG_6606

Un poco más adelante está Sherley Shadwick con un carrito a rebosar lleno de libros. Es ama de casa jubilada y su pasión son los libros de cocina. Hoy ha encontrado auténticos tesoros, me dice, de la colección “Taste of Home”, su favorita. No solo le gusta leer y mirar estos manuales de cocina, sino que también provee esta sección en la pequeña biblioteca de una casa de acogida y rehabilitación para personas sin hogar donde ella es voluntaria: “Eso da sentido a mis días. Y comparto con ellos mi pasión por estos libros y por la cocina”

IMG_6608

Junto a ella, su esposo, Billy Shadwick. Tiene 85 años y es profesor jubilado además de militar retirado y veterano de la Guerra de Corea. Me explica que participó en esa contienda seis meses y 5 días. Recuerda exactamente el día que se incorporó “Estuve allí desde el 28 de agosto de 1950 hasta el 2 de marzo de 1951″. Me fijo en los libros que lleva en las manos. Y uno de ellos tiene que ver con la guerra de Corea, precisamente: “Rangers in Corea”, de Robert W. Black.Algunas cosas que uno ha vivido se quedan grabadas a fuego y no se olvidan nunca”, dice mientras me muestra el libro y se lo coloca sobre el pecho para que le tome la foto.

IMG_6610

La conversación con Billy me ha impresionado. No tanto por lo que me dice sino por lo que puedo intuir bajo cada una de sus palabras. Y es el rumor de la batalla, un rumor que aún no se ha apagado en su interior, el que me llega…

Camino un poco hacia los pasillos laterales de esta inmensa tienda de libros de segunda mano y me fijo en la sección de arte y fotografía. Ahí me encuentro con Michael Largent, un instructor y profesor de Fotografía y Artes Visuales del Cabaret and Revue College de Georgia. Le interesan todos los libros que tienen que ver con lo gráfico, me explica. Hoy ha encontrado una joya, desde su punto de vista: “Uno de esos libros que trabajan con la construcción y reconstrucción artística de elementos a veces clásicos, a veces innovadores“. El tesoro que acaba de encontrar se titula “La fotografía de la invención”, de Joshua P. Smith. Y me lo muestra con detalle, mientras me explica con pasión didáctica cada una de las láminas…

IMG_6612

Al fondo están los cómics y los libros de ciencia ficción y todo lo referente a la fantasía y videojuegos, bajo el cartel de ‘Fantasy’. Veo a Adam Bell y me presento. No sé si me va a dejar fotografiarle, porque al principio me responde un poco hostil. Pero pronto sonríe y me muestra su hallazgo esta tarde: el libro titulado “Diablo”, un recopilatorio de video juegos y juegos de rol. Me dice que viene a McKay porque hay libros muy buenos sobre lo que a él le interesa a unos precios ridículos y a veces ha encontrado piezas y ejemplares que son de coleccionista por apenas 10 dólares.

IMG_6614

Con Lesa Nix podría haberme pasado horas enteras charlando. Es una viuda de mediana edad que me encuentro en la sección de poesía. Tiene un libro de Rainer Maria Rilke en las manos y comenzamos a hablar entendiéndonos desde el primer momento en cuanto a autores y materias, y compartiendo gustos y punto de vista sobre los libros. “Comencé a leer poesía hace unos años, cuando mataron a mi marido. Me quedé viuda y, lo que es peor, sola. El me leía poesías a veces y yo no comencé a aficionarme a su lectura hasta que él faltó de mi lado. Ahora, a veces, cuando leo estos libros me parece que es él quien pone voz a los poemas”. Su hallazgo hoy en esta sección se titula “The private dining room”, de Ogden Nash, aunque duda si señalarme “Los sonetos de Orfeo”, de Rilke.

IMG_6617

Estoy pensando en ir buscando poco a poco la salida de este maravilloso laberinto bibliófilo cuando me encuentro a Sandra Howard en la sección de novela romántica. Sonríe aún antes de acercarme a ella. Siento que la calidez y la dulzura de esas novelas la envuelven de alguna forma. Le pregunto por sus libros hoy, por lo que se va a llevar a casa, y me dice que está en duda, que se los llevaría todos, que devora cada noche una o dos novelas y que vive un montón de romances y de amores sumergida en esas páginas.

IMG_6619

A la salida, pregunto a una de las empleadas de esta tienda algunos datos más. Me atiende Amanda Brown. Lleva casi 4 años trabajando en McKay y afirma que le encanta su trabajo.  Dice que cada día pasan por esta tienda miles de personas y que son miles también los ejemplares que entran y salen a diario, por el procedimiento de compra y venta. Le pregunto por el éxito de estas tiendas inmensas de libros de segunda mano en esta zona, y me cuenta que “muchas veces el placer no está tanto en encontrar un libro en concreto, sino en el proceso de búsqueda, en el hallazgo, en la sensación de venir y no saber muy bien qué te está esperando a la vuelta de una de las estanterías. Eso nos lo dicen muchos de nuestros clientes y creo que es lo que hace este sitio tan especial”.

IMG_6621

Le pregunto por alguna anécdota y me dice que lo más extraordinario que me puede contar se encuentra en un cajón de la trastienda:Ahí guardamos todo lo que encontramos en los libros que nos traen para vender cada día y que luego ordenamos y catalogamos para poner a la venta de segunda mano. Dentro de esos libros que traen sus dueños, a veces encontramos fotografías, notas personales, dedicatorias íntimas, listas de la compra, invitaciones de boda, tarjetas, cheques caducados, e incluso cartas de amor”.

Le doy las gracias diciéndole que deberían exponer todo eso en una vitrina y convertirlo en una exposición paralela sobre la vida secreta e íntima que guardan los libros.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *