¿Qué se esconde tras una hamburguesa?

Ha caído en mis manos uno de los libros más polémicos y más leídos en los últimos años en los Estados Unidos. Lo he devorado. Se titula “Chew on this”, o lo que es lo mismo, “Mastica esto”, y es obra de los periodistas Eric Schlosser y Charles Wilson. Se trata de un libro-denuncia que se adentra en la fascinante, y a veces aterradora realidad, de esos bollos de semillas de sésamo con carne triturada en su interior, que engullen a diario millones de personas. La pregunta que intenta responder el libro es: ¿Qué se esconde tras una hamburguesa?

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Los autores se centran en los aspectos más variados. No solo habla de los empresarios que fundaron la industria de la fast food y erigieron el reino de la hamburguesa; también aborda el maltrato a los animales en los mataderos y las precarias condiciones laborales que sufren los empleados en los restaurantes, los efectos demoledores que el exceso de comida rápida puede tener sobre los cuerpos en crecimiento, y el impacto de esta industria en las escuelas, en las comunidades y en la tierra.

En sus cerca de 300 páginas, incluye algunas estadísticas alarmantes, como que cada niño estadounidense ve un promedio de 40.000 anuncios de televisión al año; y que casi la mitad de dichos anuncios promueven la comida basura; o que hay alrededor de 9 millones de niños con sobrepeso u obesidad en los Estados Unidos.

El libro comienza con una visión histórica de los inicios de la industria de comida rápida, explicando cómo su crecimiento ayudó a cambiar el paisaje urbano y rural de América, allanando el camino para las cadenas y centros comerciales de la actualidad. Pero al mismo tiempo que desarrolla la narración, también aporta información concreta y de denuncia, que ilustra al lector. A lo largo del libro, se pueden leer algunos datos muy interesantes, como por ejemplo que:

• Una sola hamburguesa de comida rápida puede contener carne de cientos, incluso miles, de diferentes ganado.

• Cada lata de refresco contiene más de diez cucharaditas de azúcar .

• Un solo animal infectado con E. coli puede contaminar 32.000 libras de carne de res molida .

• Los pollos son a veces golpeados en los mataderos contra una pared o pisoteados sin el más mínimo miramiento .

• Los residuos sobrantes de los mataderos de ganado a veces se añaden al alimento para las reses.

Etcétera, etcétera, etcétera…

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Lo que comemos produce cambios no sólo sobre la forma en que nosotros estamos en el mundo, sino que también afecta a la forma en que nos desarrollamos física y emocionalmente“, escribe Schlosser. Para ilustrar esta afirmación, los autores incluyen un viaje por el cuerpo humano acompañados por el renombrado cirujano Mehmet Oz. En dicho viaje por un organismo, el Dr. Oz ilustra con detalles gráficos las diferencias que existen entre las partes del cuerpo sanas y las enfermas, y explica lo que puede suceder a los que se acostumbran a una dieta de comida rápida.

Pero, más  allá de la exposición que el libro hace de la industria de la comida rápida, “Chew on this” resulta un documento muy explícito acerca de por qué los niños tienen que estar informados sobre todo esto. Los autores incluyen algunas historias de adolescentes reales cuyas vidas se han visto seriamente afectadas por la comida rápida. Cuentan la historia de un chico de dieciocho años de edad que decidió someterse a una cirugía de bypass gástrico, tras años de adicción a la cómida rápida; muestra fotos de niños de Alaska con los dientes podridos por tanto consumir refrescos azucarados… Pero también cuenta la historia de una niña de doce años que lanzó una campaña “Stop the Pop” para eliminar las máquinas de refrescos de su escuela; y la de un adolescente que ayudó a sindicalizar la franquicia de comida rápida donde trabajaba después de verse sometido a todo tipo de vejaciones laborales.

Dice el libro que “No hay ningún lugar demasiado peligroso para poner un restaurante de comida rápida”. En el capítulo titulado “A su manera” se ofrece una descripción de la apertura de una de estas cadenas de comida rápida en Bagdad tan sólo nueve semanas después de que Saddam fuera derrocado en 2003. “Al igual que las compañías de cigarrillos, que comenzaron a apuntar a la gente en los países pobres y en desarrollo en el momento en que los estadounidenses comenzaron a hacer recortes en el consumo de tabaco, las compañías de refrescos y de comida rápida están ahora tratando de ampliar sus ventas en el extranjero.”

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No hay duda de que a los niños les encanta la comida rápida. Y la industria de la comida rápida ama a los niños. De hecho, no podría sobrevivir sin ellos. Son, después de todo, los mayores consumidores de esta industria. Como explican los autores de este libro: “Las empresas ahora planean las estrategias de publicidad de la cuna a la tumba, con la esperanza de establecer un hábito en la niñez que dará lugar a toda una vida de compras o consumo para la marca“, o que “durante años, los clubes de niños han sido vistos por muchas empresas como una forma eficaz tanto para anunciar como para recopilar información acerca de los niños” .

El libro concluye afirmando que los educadores, padres y profesionales de la salud tienen un papel importante en la educación y pueden ayudar a los jóvenes a tomar decisiones saludables sobre los alimentos que consumen. Tras la publicación del libro, el Washington Post dijo: “El cambio vendrá cuando los propios jóvenes decidan pensar dos veces antes de pedir una hamburguesa de comida rápida, patatas fritas y una soda. “Mastique esto” les demuestra que pueden cambiar el mundo cambiando lo que comen”.

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