Los escritores y sus ¿manías?

Los escritores, como casi todos los artistas, arrastran un halo de fascinación que cada vez se parece más al de los deportistas o al de las estrellas del rock. De ahí que una de las preguntas más habituales que respondemos en el Club de Lectura de Diario de Navarra tras la visita de un escritor de renombre suene a eco de aquella canción de Perales: ¿y cómo es él? Pues él ( o ella) suele ser de lo más normal. Y lo digo en parte con ánimo de echar por tierra el mito del escritor rarito con ínfulas de grandeza y lujo. Desde luego, nada que ver con las manías y rarezas de los cantantes y famosos que copan la fama mundial.

Parece que las letras se salvan, en esto de las excentricidades si las comparamos con la música por ejemplo. Cuentan que Jerry Lee Lewis, antes de cada actuación, exigía un buen piano en el hotel y un par de botellas Jack Daniel’s, el whisky de Tennessee y bourbon oficial del rock. Pero los hay más exigentes aún: El cantante de The Rolling Stones, Mick Jagger, antes de cada actuación necesita un área exclusiva para calentamiento físico de aproximadamente 10 metros de longitud y tres de ancho, una mesa de billar inglés y una mesa de ping pong. Marilyn Manson pide que siempre haya en su camerino una modelo calva y sin dientes a su disposición. Incluso, se cuenta que Madonna exige que en todos sus conciertos se ponga un váter para ella sin estrenar y precintado, y que se destruya después del show… vaya fauna.

Como digo, las letras se salvan de esta locura, y lo cuento por lo que a mí me ha tocado vivir y con conocimiento de causa. A lo largo de los seis años de vida del club de lectura, hemos celebrado medio centenar de encuentros con escritores de primera línea y reconocido valor. Entre los últimos están Fernando Aramburu, Carmen Posadas, Manuel Hidalgo, Juan Manuel de Prada, Javier Moro, Dolores Redondo, Reyes Calderón, Isabel San Sebastián, Ángeles Caso, Lorenzo Silva, Javier Sierra o Eduardo Mendoza, entre otros. Este año, ya van una docena de autores. Por lo que, podéis creerme si os digo que los escritores no tienen manías. Más bien todo lo contrario.

Hay quien, cuando le digo esto, no me cree y espera que le cuente extraños ritos o una predisposición supersticiosa: Pues no. Ni que fuesen toreros. Y eso que el gremio al completo no se libra. Las biografías de algunos de los escritores más célebres de la historia también revelan rarezas y datos curiosos. Pero son los menos. Hemingway, por ejemplo, es uno de ellos. El escritor que internacionalizó los sanfermines no podía escribir sin sus amuletos de la suerte en su bolsillo derecho: una castaña de Indias y una pata de conejo raída, con los huesos y los tendones relucientes de tanto sobarlos. Balzac solo escribía si se aislaba del mundo cerrando las cortinas de la habitación y olvidándose de si era día o noche. Mientras, no bebía ni vino ni licores, pero era adicto al café. Paul Valéry tenía la costumbre de escribir todos los días, de cuatro a siete de la mañana, por considerar que se trataba de la “hora pura y profunda”. En fin, desde luego, algunos ya han pasado a la historia también por sus peculiares costumbres.

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Es un hecho que el escritor de hoy, por los tiempos modernos o por la crisis, (vete tú a saber) se dedica a escribir sin tanta tontería de por medio. Los escritores y escritoras que han pasado por Diario de Navarra al menos. No solo diré que no han venido con exigencias ni rarezas, sino que añado que son, en todo caso, seres encantadores, normales en gustos y preferencias, y en el fondo, fascinantes. Todos han aportado, no sus manías, sino su mirada sobre el mundo a nuestros encuentros con los lectores.

Es difícil destacar solo a algunos, porque ha sido apasionante conocer a todos y cada uno de ellos. Por una razón o por otra. Ninguna ni ninguno me ha parecido anodino o carente de interés. Siempre ha habido un vértice del poliedro de cada personalidad que nos ha cautivado. Ahí están por ejemplo la brillante oralidad de Lorenzo Silva; el contagioso entusiasmo de Luis Landero a quien le hablan los ojos y las manos cuando transmite sus mundos literarios; la cercana firmeza y sencillez de Ángeles Caso; la timidez del cortés y educado Boris Izaguirre; la ternura y bondad de Bernardo Atxaga o la mirada mágica de Inma Chacón.

En el capítulo de anécdotas, por otro lado, es digno de recuerdo el momento compartido con Maruja Torres en un asador pamplonés, cuando revolvió una ensalada con las manos emulando a las matronas de antaño; o el detalle que tuvo Eduardo Mendoza quien nos envió una antigua obra suya, ya descatalogada, después de que a él se la regalara un librero. Nos dijo: “Se ve que no pensaba hacer negocio con ella”.

Como veis, gente normal, dentro de lo que cabe esperar de aquellos que crean mundos con las letras. Podría seguir, me vienen más a la memoria, pero como se me está acabando el post, lo dejo para otro rato, y si es caso, os lo sigo contando delante de un café…

 

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5 respuestas a Los escritores y sus ¿manías?

  1. Inaxio dijo:

    Particularmente, las excentricidades no me resultan relevantes, sin embargo sus hábitos a la hora de afrontar el proceso creativo, si escriben con lápiz o pluma, ordenador o papel, a qué hora o el lugar donde trabajan, son rasgos que muestran la personalidad del creador y, por lo tanto, como lector me interesan.

    • galindob dijo:

      Apuntado tu interés, Inaxio, para una próxima entrada en el blog. Gracias por la sugerencia y por el comentario. Saludos.

  2. Alfie dijo:

    Recomiendo el excelente “Vidas Escritas ” de Javier Marías. Se trata de breves retratos de 3 o 4 páginas de autores como Conrad , Dikesen , Conan Doyle , Joyce , James. Cuenta rasgos de la personalidad y anécdotas de todos ellos muy interesantes. Marías por cierto , escribe con una máquina de escribir eléctrica Olivetti cada vez más difícil de encontrar.

  3. Javier dijo:

    Bravo! Meter a Reyes Calderón y a Boris Izaguirre en el mismo post que a Heminway, Balzac y Valéry. Eso sí que tiene mérito!

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