Cuentos antiprincesas

¿Sabéis esas historias de princesas con diadema, vestidas de rosa y delicaditas cuya única aspiración en la vida era encontrar a su príncipe azul para que las mantuviera en su palacio? Pos’ eso s’acabao’. Ahora lo que se lleva, gracias a todos los cielos, son las antiprincesas, o lo que es lo mismo, historias de chicas independientes que no necesitan a los chicos para sentirse realizadas. ¡Y olé!

frida y violeta

Estos cuentos antiprincesas, escritos por Nadia Fink e ilustrados por Pitu Álvarez, han visto la luz gracias a la editorial argentina Chirimbote, que no se imaginaba el éxito que iba a cosechar la colección, compuesta de momento por dos títulos: Frida Kahlo y Violeta Parra. ¿Os suenan estos dos nombres? Seguramente, si lo hacen no es porque hayáis estudiado a Frida y Violeta en el colegio, sino porque las habéis descubierto por vuestra cuenta.

Precisamente esa falta de grandes mujeres en los libros de texto -que no en la Historia de la humanidad- es uno de los motivos por los que han nacido estos cuentos. Como dice Fink, la idea surgió “porque conocemos muchísimas historias de hombres importantes, pero no tanto de ellas”, y añade, “hay mujeres por acá, en América Latina, que rompieron con los moldes de la época”. Algunas de ellas fueron Frida Kahlo, pintora y poeta mexicana de principios del siglo XX; Violeta Parra, cantautora chilena de la época de Frida; o Juana Azurduy, una luchadora peruana del siglo XVIII que protagonizará un nuevo título de la colección.

En fin, que me parece la pera limonera que se editen historias sobre súper mujeres con el propósito de apostar por la igualdad. Si fuera por mí, libros como estos deberían ser de lectura obligada en los coles. Tal vez algún día… Mientras tanto, tenéis más información de esta colección de antiprincesas aquí y aquí.

Ahora debo irme (a echarme una siestilla para aniquilar el catarro).

gatito pusheen

Acerca de Alba Úriz Malón

Filóloga, periodista, música, bloguera, gatuna, vegetariana, chocolatera y del precioso norte que me parió (el orden de los factores no altera las cosillas).
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