Sobre lo importante y lo fundamental

Siempre algo que hacer. Siempre algo que pensar. Siempre algo que poner como objetivo. Desde que nos despertamos tal vez con el susurro incomprensible de “son las siete, noticias” hasta la desconexión por la noche en el sofá con un cuarto de película sobre los ojos. Pensamos, hacemos. En ocasiones hacemos y después pensamos. Y vamos basando nuestra vida en asuntos varios que dotamos de importancia. El trabajo (si tienes la fortuna de tenerlo), los estudios (si tienes la fortuna de poder estudiar), la casa, la hipoteca, el coche, el crédito, la salud, el futuro, el pasado…

Y orientamos esto que se llama vivir hacia las preocupaciones, pasadas, presentes y las que vendrán y hacia los deberes y obligaciones que el día a día se empeña en obsequiarnos con descaro. Y como no estemos un poco atentos, nos plantamos en los cincuenta en un pis pas a base de batallas diarias que es como para echarse a temblar.

No se trata de convertirnos en vivalavidas y a disfrutar que son cuatro días. Se trata de que tú y yo nos preguntemos acerca de lo qué es importante y de lo qué es fundamental.  Tú para tu vida y yo para la mía. Esto es como pasa con los conocidos y los amigos. Conocidos podemos tener muchos, muchísimos si te empeñas y tienes ese puntito de pericia social. Pero amigos, de esos que no vuelven la cabeza ni el corazón cuando las cosas se ponen feas, con los dedos de una mano. En lo importante y en lo fundamental sucede lo mismo. Puede haber muchas cosas que realmente son importantes, algunas de ellas ya las hemos citado con anterioridad. Y otras tantas que en este momento seguro que puedes poner encima de cualquier mesa. Y que de verdad importan y que es bueno atender. Sin embargo hay otra serie de asuntos que no solo son importantes sino que adquieren la categoría de fundamentales. Categoría superior. No muchos, como los amigos. Pero que si no funcionan, si se vienen abajo y acaso se pierden, nos dejan con un vacío interior para el que el diccionario no encuentra palabra que consiga poner significado y consuelo. Y de vez en cuando conviene pararse y mirar alrededor. Tal vez al alrededor más cercano. Y al interior, tantas veces silenciado y anestesiado por lo importante.

Alfonso Echávarri

Psicólogo. Coordinador de Programas de ASITES en Navarra

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