57 años sin Remigio

Por Mikel Berraondo. Muchas personas han pasado por el Orfeón Pamplonés en sus 150 años de vida. Pero de entre todas ellas, debemos destacar a Remigio Múgica, un vergarés que lo dirigió durante 57 años, más de un tercio de la vida de la institución.

1895Remigio Múgica vino a Pamplona en 1888, animado por la convocatoria de una plaza de tenor de la capilla de música de la catedral de Pamplona, plaza que obtuvo gracias a sus formidables dotes para el canto. En marzo de 1891 accedió al orfeón Pamplonés como auxiliar de Fidel Maya, pero rápidamente fue nombrado director ante la marcha de Maya, que debió dejar la dirección por motivos laborales. La junta nombró director a Múgica, por “no hallar en su concepto otro con mayores aptitudes y mejor dispuesto para dirigir el Orfeón”.

La situación del Orfeón no era ideal en aquel momento, los coralistas apenas acudían a ensayar, hasta tal punto que Múgica decidió suspender los ensayos “hasta que la junta considere factible en unión con el sr. Múgica una nueva organización”.

conc orfeones bilbao 1892Esta ocasión se dio un año después con la organización de un concurso de Orfeones en Bilbao. Múgica reunió a todos los orfeonistas y preparó al coro de tal forma que obtuvo el primer premio en todas las pruebas a las que se presentó. Este hecho animó a los orfeonistas de tal manera que en los años sucesivos participaron en diversos concursos, ganando siempre importantes premios que hicieron que Múgica obtuviese renombre como director de orfeones. De entre aquellos concursos podemos destacar el que se celebró nuevamente en Bilbao en 1896. Remigio cantó el solo de tenor de la obra “Super Flúmina” de Laurent de Rillé con tal maestría que no hubo dudas sobre quién debía obtener la victoria.

07Pero Remigio Múgica fue también el artífice de la incorporación de la mujer en el coro, formando en 1903 el coro de señoritas. Así, tuvo que ir casa por casa, convenciendo a los padres de estas muchachas para que les dejasen formar parte del coro. Gracias a don Remigio el coro pudo abordar un nuevo repertorio más complejo. Don Remigio cuidó con mimo a su coro de señoritas, haciéndoles puntualmente obsequios como invitarlas al Balneario de Belascoáin en 1908.remi

A partir de los años 20 el Orfeón de Múgica comenzó a interpretar las grandes obras del repertorio sinfónico coral como el Réquiem de Brahms, Daphnis y Chloé de Ravel, la novena sinfonía de Beethoven o la Misa Solemnis del mismo autor, accediendo a importantes auditorios como Madrid o Barcelona. El Orfeón dio así un paso definitivo en su evolución hacia un gran coro sinfónico.

Los éxitos del Orfeón Pamplonés convirtieron a Remigio Múgica en todo un icono de la sociedad. Podemos afirmar que el Orfeón era don Remigio. Cuando el coro volvía de cualquier viaje, la masa de pamploneses que lo recibía profería la mayor ovación hacia don Remigio, que era aclamado como un verdadero líder. Era tal su fama que en 1932 el propio Indalecio Prieto lo llamó para pedirle que el Orfeón Pamplonés participase en los actos de celebración del primer aniversario de la República. En dicho concierto, don Remigio dirigió a los orfeones Pamplonés, Donostiarra y Bilbaíno el “Gernikako arbola”, provocando los aplausos del público madrileño. Remigio Múgica fue recibido por los políticos más importantes de su época, como la regente María Cristina, Alfonso XIII o Niceto Alcalá Zamora, que reconocieron el trabajo de este director.

087Don Remigio dejó voluntariamente la dirección del Orfeón en febrero de 1948. La edad no perdonaba y sus achaques ocasionaban que habitualmente faltase a los ensayos, que debían ser llevados por José María Beobide. El mismo Remigio propuso el nombre de su sucesor; el sacerdote Martín Lipúzcoa. En su despedida y presentación de Lipúzcoa, Múgica dijo a los coralistas “No le defraudéis, poned ilusión y entusiasmo en los ensayos. Yo seguiré en el Orfeón, porque el Orfeón es mi vida, y en él continuaré hasta que Dios disponga llevarme a su lado”. Acto seguido fue nombrado director y presidente honorario del Orfeón Pamplonés.

Remigio Múgica falleció en Pamplona el día 1 de mayo de 1958, a los 91 años de edad. Ostentaba entonces, entre otros, los títulos de Caballero de la Orden de Isabel la Católica, Caballero de la Orden de Carlos III, Caballero de la Orden de Alfonso XII, Comendador de la Orden de Alfonso X el Sabio, director honorario del Orfeón Donostiarra y de la Escolanía Felipe Gorriti de Tolosa, e hijo adoptivo de Pamplona. La capilla ardiente fue ubicada en el salón principal del Orfeón, a donde acudieron todas las autoridades y representaciones de todas las instituciones musicales navarras, llegando al Orfeón infinidad de telegramas dando el pésame y lamentando tan gran pérdida.

remi2El Pensamiento Navarro definía acertadamente el 2 de mayo de aquel año a don Remigio: “Lo que delineó la personalidad artística del maestro Múgica fue su obra máxima en el área del arte nacional: el Orfeón Pamplonés. No fue precisamente su fundador, pero sí ha sido su propulsor insigne, su alma, el que le dio carácter y estilo, el triunfador siempre, el maestrazo, a lo largo de la existencia siempre floreciente y gloriosa de nuestra primera insigne masa coral”.

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