Algo grande iba a ocurrir…

Esta tarde, a las ocho, el Coro Juvenil intepreta un concierto en el Centro Cultural de Noain, “De lo Clásico a lo Moderno”. Rodrigo Montero, del Juvenil, recuerda cómo fue el viaje musical del año pasado.

olite clarisasAhora que ya ha pasado un año, me hace gracia recordarlo. En la intensa gira que dimos el Juvenil por Navarra con el “Viaje x la Hª d la Músika” hubo un concierto que fue especial. En Olite, el convento de las Clarisas se quedó pequeño. Con el frío que hacía durante la prueba acústica, no pensábamos que fuese a haber gente, no solo de pie, sino sentada entre los bancos por donde teníamos que pasar. Olía a que algo grande iba a ocurrir. Y vaya si ocurrió.

Se habla mucho de las grandes sinfonías. De Mahler, de Beethoven. “¡Eso sí que es música!” dicen muchos. Sí, lo es. Es la música más espectacular. Pero sería un error pensar que solo eso es música. En aquella iglesia de aquel pueblo de Navarra, hubo Música.

Ya no recuerdo si en el “Now is the month of maying” el acorde final estaba afinado. Ya no recuerdo si en el “Sea Lullaby” entramos bien, ni recuerdo qué pasó por el medio de “When I’m Sixty Four”. Sí recuerdo a una señora de la primera fila cantando a pleno pulmón “Caminito” con nosotros mientras su nieta le protestaba. Sí recuerdo las lágrimas que caían en los bancos durante el Salmo 42 de Mendelssohn “Wie der Hirst Schreit…”, sí recuerdo las lágrimas que caían en las partituras; sí recuerdo el silencio que nadie se atrevía a romper al acabar la obra. Sí recuerdo las risas, los aplausos, el calor de la gente.

Nunca sabré si para mis compañeros significó lo mismo. Nunca sabré si alguien de Olite recuerda siquiera ese concierto. Para mí, fue una lección de lo que es la Música y de lo que la Música hace.

Desde aquel concierto, siempre intento que aquello que vivimos se vuelva a repetir. Y, a veces, lo conseguimos. Puede que, si vienen a vernos, ustedes y nosotros volvamos a sentir lo mismo, una y otra vez. Les prometo que trabajamos para ello. Pero para conseguirlo, necesitamos que no se queden en sus casas. Que vengan y disfruten de lo que hacemos. Ustedes y nosotros. Y que la Música no pare nunca.
Por Rodrigo Montero.

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