Ernest Martínez Izquierdo: “Pensé que no iba a durar nada”.

Después de quince años al frente de la Orquesta Sinfónica de Navarra, Ernest Martínez hace un balance de ese periodo que no pensó que fuera a durar tanto. 

 No pensó que durara tanto, recuerda entre risas. El crítico que había entonces (se refiere a Fernando Pérez Ollo) no fue benévolo con él, y como todo el mundo le comentaba que tenía mucho predicamento, pensó que así no podía durar ni tres meses, que lo iban a echar. No lo dice con estas palabras sino de una manera mucho más coloquial, que va con el carácter directo del que ha hecho gala siempre.
     Su carácter precisamente era la segunda causa que pensó influiría en que su estancia fuera más corta. “Soy muy impertinente- dice, no escondo mi manera de ser y tengo además ideas muy raras, he hecho muchos experimentos. Yo me considero un agitador, y creo que un programador debe serlo, buscar la innovación y no tratar de hacer siempre cosas comerciales”.
IMG_6102     Entre las cosas “raras” que ha hecho en Pamplona destacaría, entre otras, la obra Styx, de Giga Kantschelli, con la que además abriría temporada de la orquesta en Baluarte al lado del Orfeón Pamplonés en el año 2007. Arrancar ciclo con una obra contemporánea que además se estrenaba en España es una de las locuras de las que se siente más orgulloso. La idea surgiría del violinista Guidon Kremer, que le propuso la obra a Ernest, adaptada para violín. Le preguntó, eso sí, si disponía de un gran coro, y la respuesta fue que sí.
     “La escuché y dije, uf _recuerda_y luego le dije a Igor (Ijurra), escúchate esto a ver cómo lo ves, y me dijo, uf, bueno, trabajando mucho…”.  Y así fue.

Grandes momentos musicales

ernest igor entrevista     El matrimonio Orfeón Pamplonés-Orquesta Sinfónica de Navarra comenzó en realidad con el flechazo entre Ernest Martínez Izquierdo e Igor Ijurra, siendo todavía Ijurra director de la Coral de Etxarri Aranatz.
     Echando la vista atrás a aquellos tiempos, Martínez Izquierdo recuerda a Alfonso Huarte y al Orfeón Pamplonés de aquellos años, que ya comenzaba a apuntar lo que sería el Orfeón de hoy en día. “Empezamos a colaborar de manera natural_comenta_sin dejar de hacerlo también con la Coral de Etxarri. Por esto, cuando Igor tomó las riendas del Orfeón yo ya lo conocía y me llevé una gran alegría, yo creía que él era la persona adecuada”.
     Los mejores momentos musicales, recuerda, han sido con el Orfeón. La última obra que ha dirigido al frente de la OSN como titular estaba clara para él: Nevsky, una obra simbólica, “que el Orfeón borda”.
     Entre esos recuerdos musicales está esta obra. En Asturias, en la clausura de la Expo de Zaragoza…
     IMG_8773Y luego están los Carmina Burana en sus diferentes versiones, tanto el de la Fura dels Baus _con el que se lo pasó en grande_ como los versión concierto. “Por eso me animé a hacer un Carmina con más movimiento a finales de la temporada pasada_ recuerda_ me puse furero y no quise hacer una versión estática. Por locas que fueran mis ideas los orfeonistas me seguían, moviéndose desde la parte de atrás de Baluarte, en zapatillas para no hacer ruido con los zapatos…”
     Tiene también recuerdo especial de la Segunda de Mahler en su tierra, del Réquiem de Brahms, de Verdi, las misas de Beethoven y de Mendelssohn, con aquel Walpurgisnacht que se programa tan poco y que salió tan estupendamente, dice.

Pendientes.

zaragozanevsky0No ha podido ser con La Pasión Según San Mateo o la Missa Solemnis, y a nivel sinfónico quizás la Novena de Mahler o Así hablaba Zaratustra, de Strauss.
O Tosca de Puccini en versión concierto. La crisis llegó para quedarse durante un buen tiempo, y no todas las ideas pudieron llevarse a cabo.
     Se considera afortunado porque le ha tocado vivir años de bonanza, tanto en Navarra como en Barcelona al frente de la orquesta de allí, con unos presupuestos que le permitían hacer muchas más cosas de las que se pueden hacer ahora. Por eso quizás ahora es uno de los motivos por los que no busca una titularidad.
     “Ahora no hay medios, y vayas donde vayas no los hay_ comenta_ no hay dinero, esto no  puedes hacer, aquello tampoco. Por eso ahora mismo una titularidad va unida a más trabas. Lo que me gustaría es poder tener un año sabático, parar y poner en perspectiva lo que han sido estos años, sacar conclusiones y ver quien soy y qué he hecho. Tampoco me puedo permitir sin embargo estar sin trabajar, así que de momento quiero ir de invitado, viajar y si puedo tener más tiempo para mí”.
     La crisis que afecta también a la orquesta que acaba de dejar como titular.
     “Una orquesta no es un despilfarro_ comenta_, aunque también es cierto que las circunstancias económicas actuales no son las mismas que las de hace unos años, y esto hay que tenerlo en cuenta”.
     Para él la cultura debería ser una prolongación de la educación. “Cuando un chaval cumple 18, o los que sea, y deja de estudiar, ¿ya tiene que dejar de formarse?- se pregunta.

 Juventud y energía.

cilo-XIV-11-12-1-93Al hablar de los jóvenes, comienza también a reflexionar sobre el mundo en el que se mueve, y por qué la música parece atraer más bien a públicos entrados en años.
     Quizás uno de los motivos sea la rigidez de la liturgia de muchos conciertos de clásica.
      “Se está haciendo todo lo posible_ critica_ para que un joven que se acerque a un concierto se escape rápidamente. Esa rigidez, el no aplaudir cuando te apetece, que los músicos vayan vestidos como hace 200 años. Y tocando siempre las mismas cosas, el mismo repertorio…”.
     Le alucina la energía que desprende un concierto de rock, y cree que habría que transmitirla en la clásica. La Filarmónica de Berlín, dice, hace brotar esa chispa, con un acento pegan un salto los violines del primero al último.  Compara esa fuerza con la energía que ha visto en el Pamplonés. “Me impresiona su energía _dice_ no hay que insistir, es fantástico, van a matar”.
     No se considera mitómano, pero admira a Carlos Kleyber. Su visión, su manera de dirigir y de entender el tempo, la frase, todo tan natural. “Todo sonaba ligero y luminoso, con él la música sonaba como recién compuesta”.

 Personal

walpurgisnacht4La música clásica, ese misterio que muchos dicen que empieza a gustar a cierta edad, empezó sin embargo pronto para Ernest Martínez Izquierdo.
     Con cinco años le dijo a su madre, aficionada al piano, que quería tocar, y le pusieron un profesor. Las primeras veces que dirigió fue en casa, con la varita del Magia Borrás haciendo de batuta, esa varita negra con las puntas blancas. “Me encantaba _dice_ dirigía a mi madre la Quinta de Beethoven y la Patética de Tchaikovsky, ese era mi repertorio”.
     Ya de adolescente se le hacía duro tener que ir al conservatorio mientras sus amigos disponían de más tiempo libre, pero no lo dejó.  Al llegar a la Universidad, el no tener una vocación clara le hizo pedir un año para hacer sólo música mientras se pensaba qué estudiaría después. Hasta hoy.
     Lo que más le gusta de su trabajo es la preparación previa de cada obra y el momento del concierto. Lo más duro le resulta ensayar, quizás porque “hay que ser muy diplomático, tener una gran vocación pedagógica, y a mí me gusta que suene en seguida”.
IMG_1927 recortada     El concierto, de principio a fin, es un puro disfrute, y no comprende cómo hay quienes salen a escena como quien sale al patíbulo, porque él sale como un toro.
     Dice que no es maniático, pero lleva siempre un número impar de Kleenex en el bolsillo. Generalmente tres. “Uno es escaso, dos es par, tres está bien”, comenta, a la vez que aclara que no se echa sal, ni se pone nervioso si sale por la derecha o por la izquierda del escenario, o si va sin batuta… “Son manías”, aclara.
     Además de la música, la comida y la siesta son algunas de sus otras pasiones. “Qué vida tan triste disfrutando sólo de una cosa”_ comenta. Es cinéfilo (cine americano de los años 50 sobre todo), y le encantan “hobbis tontos” como las maquetas de trenes eléctricos.
     No se aburre, y tiene un trabajo que no cambiaría por nada. Todos los días, dice, agradece a quien sea, “a lo que pueda haber”, por la vida que tiene y ha tenido. Si volviera a nacer, dice sin que le pregunte, sería de nuevo director de orquesta.
Texto: Silvia Ansorena. Fotos: S. Ansorena, A. Alfonso, Gobierno de Navarra (A. Nevsky en Zaragoza), I.Zaldúa (foto de Carmina Burana).

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Una respuesta a Ernest Martínez Izquierdo: “Pensé que no iba a durar nada”.

  1. Juan Mari Aguirre Gamboa dijo:

    Fue un privilegio haber conocido a Ernest Martinez En Etxarri-Aranatz a donde vino varias veces a escuchar como sonaba aquel gran coro de pueblo que dirigía Igor. Hasta siempre y ojalá “le vaya bonito” allá donde el destino le lleve.

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