Por Silvia Ansorena Coyne. Ya parece que llevamos semanas, es lo que pasa en los viajes con pocas horas de sueño, diferencia horaria y mucha actividad. Uno no sabe qué día vive.
Ayer Maite, nuestra fotógrafa-videógrafa (¿se dice así?) tenía resaca sanferminera. Cinco años lleva en Nueva York trabajando como fotógrafa y regentando los apartamentos San Fermín y tiene que llegar el Pamplonés para regalarle una resaca sin alcohol. Nunca es tarde.
A Maite le está pasando un síndrome que suelen sufrir los reporteros (gráficos o plumillas) que conviven muchas horas con el Orfeón Pamplonés. Llegan, no entienden nada, empiezan a hacer fotos, los van conociendo, se van enganchando y acaban quedándose más tiempo del que tenían pensado porque “es que esto no me imaginaba yo que fuera así, ni que sonara así”. Les engancha la música y les engancha el ambiente de gran familia, cada uno de su padre y de su madre, pero gran familia con hermanos mayores y pequeños que comparten cosas que jamás compartirían si no les uniera el amor al canto.
En el Orfeón tenemos médicos, enfermeras, profesores, jubilados, amas de casa, policías, estudiantes, parados, abogados y un largo etétera de profesiones. En el Orfeón tenemos gente de todo color (político y de piel), tenemos gente de todas las edades y tenemos gente de toda Navarra, de norte a sur. Y eso le ha pasado a Maite, que con semejante mosaico de emociones y como no he hemos dejado parar ni dormir porque edita sus vídeos por la noche, pues eso, que le ha entrado una resaca y le está entrando el SOP (Síndrome Orfeón Pamplonés).
Aprovecho para invitaros a ver los dos vídeos que ha colgado en este blog, en Multimedia. Somos nosotros, en estado puro.
Ayer, en el primer ensayo, el SOP que le dio a esta chica le aumentó con la potencia del pedazo Carmina que interpretaron, primera toma de contacto con la orquesta de NY. El maestro Frühbeck vestía la camisa de flores que siempre lleva en los ensayos. Allí estaban también los niños del Coro de Brooklyn, que ya actuaron con el Pamplonés en la Octava de Mahler de Carnegie Hall.
Todo está listo, como cuando ponen los tablados del encierro, y Pamplona empieza a alborotarse, porque ya todo huele y suena a San Fermín. Esta tarde, chupinazo.

Doy fe del síndrome!
Suerte y a disfrutar de NY!!!