Cuando un coro canta ópera…

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Es una realidad, un coro, aunque se pueda definir como una agrupación de gente cantando conjuntamente una misma pieza o composición musical, no es únicamente eso.

Si se tratara únicamente de una agrupación de buenos cantantes, los que aspiraran a tener el mejor coro, deberían aspirar a tener los mejores cantantes, como si se tratara de un equipo de fútbol.
Sin embargo, aunque se dice que ambas disciplinas son grupales y que lo importante es el equipo, es cierto que las individualidades, al menos en el caso del fútbol, los grandes fichajes de los grandes equipos, han solventado muchos partidos que han facilitado mucho las cosas para que su equipo pudiera ganar muchos campeonatos y acabar siendo considerado el mejor equipo del mundo.
baluarte coro en escena foto zalduaEn contraposición a esto, en el mundo coral, los mejores Coros del mundo lo son principalmente por el grupo, por el equipo, por el empaste que consiguen, por el color de su sonido… Ahora mismo no recuerdo a ningún coro que haya sido considerado mejor o peor por tener entre sus filas a tal o cual cantante. Paradójicamente, todos los buenos cantantes reconocidos y reconocibles han comenzado sus carreras cantando en un coro, pasando casi inadvertidos, por uno más del grupo.
Cuando en un coro se quiere hacer un pianísimo, sería imposible conseguirlo haciendo que todos cantaran lo que consideran pianísimo. En muchísimas ocasiones, muchos de los miembros del coro que quieren apianar todavía más, o creen que se debe y se puede hacer, optan casi por callarse, consiguiendo que el efecto global sea mejor, aunque algunos no canten tan piano como deberían…
De un coro se espera que pueda interpretar repertorios diferentes de estilos musicales muy diferentes, diferente coloratura, tesituras amplias, etc., trasladar esa responsabilidad a todos y cada uno de sus componentes sería una auténtica barbaridad. Los cantantes profesionales se especializan en ciertos repertorios más ajustados a su tesitura y cualidades vocales. Sin embargo, de manera milagrosa, el coro es capaz de abordar obras de diferentes estilos y no solo salir airoso de la aventura, sino que poder hacer un papel más que bueno en muchas ocasiones. Sin duda no es porque tenga cantantes excelentes y aptos para todos los estilos musicales, sino que saben cubren las limitaciones de los otros sin que se note, pudiendo ofrecer un resultado final excelente sin tener cantantes excelentes.
2014-01-20 Pmartico (10) brCuando se le pide a un coro que haga ópera se espera algo semejante. Sería una auténtica locura que se tuvieran que marcar las posiciones, actitudes, gestos, etc., de cada uno de los componentes del coro en escena para generar el efecto global deseado, esperando que las capacidades de actuar individuales fuesen excelentes. Por supuesto que si las capacidades relativas al canto ya son diversas en una agrupación que normalmente se dedica a cantar, las capacidades de actuar son todavía más dispares, debiendo explotar aún más el apoyo mutuo para salir airosos del trance.
Cada uno de los miembros de un coro, trabajando como tal ya sea cantando o actuando, es consciente de que lo importante es el efecto global, sabiendo cubrir los huecos en escena, siendo consciente de los efectos que se quieren conseguir en cada momento, y actuando en favor del efecto global del grupo, aunque eso suponga acabar en un sitio diferente, rodeado de gente diferente, con peor visibilidad, etc.
SSCreo que ese es un activo que tenemos como coro que no debemos perder cuando hagamos escena, pues nos ayudará a reforzarnos como grupo, como coro. Aparte de mejorar el efecto en escena, mejoraremos en empaste y la compenetración, pues estamos pendientes no únicamente de nosotros mismos, sino de los compañeros que cantan y actúan con nosotros. Esto nunca se podrá conseguir con un grupo de excelentes cantantes y actores, y sí lo podemos conseguir actuando como un Coro cantando ópera.

Carlos

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NABUCCO

NABUCCO
Toda mi vida la paso escuchando música. Todos mis recuerdos van ligados o más bien asociados a la música. La primera vez que escuché el “Va pensiero” apenas tendría 8 años. Lo escuché en una superversión de Nana Mouskouri. Por supuesto, en un sufrido tocadiscos y un disco de vinilo casi rayado de tanto uso y manoseo.
¡Cómo es la vida! El destino quiso que años más tarde lo cantara con NANA, sí, ¡¡mi NANA!! Sí, la del disco. Una versión del Orfeón Pamplonés en teatro de ORANGE en una grabación para la televisión francesa y vista por millones de franceses haciendo o no, al mismo tiempo que nos escuchaban, tortillas francesas u otras cosas peores. Lo sé un chiste magnífico…
Centrémonos, como iba diciendo la primera vez que lo escuché tenía 8 años y me gustó. La primera vez que lo canté fue con mi orfeón y entonces era un chaval de 17 o 18 años. Por supuesto que lo canté sin la camisa de ganchillo de DOLCE GABBANA (para mí dolce galbana para ponérmela) que llevo actualmente. ¡Una lástima!
Con melancolía, mucha, recuerdo el entusiasmo que ponía por cantar bonito el “va pensiero”. Necesitaba sentir, interpretar y echarle alma a esa música tan desgastada a base de oírla. ¡Qué difícil es interpretar algo tan manido! De hecho hacía muchos años que ya no me decía nada. Ayer volví a escuchar el “va pensiero” lo volví a hacer mío como cuando era pequeño y recordé mis juguetes y me vi jugando y el disco sonando, aquel caballo que tanto quería, mis airgam boys y mi abuela cerca observándome y aquella casa…
No me gusta Verdi lo reconozco pero el “va pensiero” tiene algo. Me trae nostalgia. Cuando lo cante mañana intentaré volver a crear futuros recuerdos que recordaré con nostalgia y también me acordaré de la cantidad de seres humanos que huyen en busca de su oportunidad para llegar a ser como nosotros: unos afortunados. Somos unos agraciados en esta vida y podemos hacer lo que nos gusta que es cantar, expresar a nuestro público lo que llevamos dentro y hacerlo con la gente que queremos: nuestros compañeros del Orfeón. Por los que buscan su sitio en el mundo, por nosotros y porque siempre hay algo que hacer para mejorar este mundo.

Alberto Banner_Nabucco_orfeon_dos

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57 años sin Remigio

Por Mikel Berraondo. Muchas personas han pasado por el Orfeón Pamplonés en sus 150 años de vida. Pero de entre todas ellas, debemos destacar a Remigio Múgica, un vergarés que lo dirigió durante 57 años, más de un tercio de la vida de la institución.

1895Remigio Múgica vino a Pamplona en 1888, animado por la convocatoria de una plaza de tenor de la capilla de música de la catedral de Pamplona, plaza que obtuvo gracias a sus formidables dotes para el canto. En marzo de 1891 accedió al orfeón Pamplonés como auxiliar de Fidel Maya, pero rápidamente fue nombrado director ante la marcha de Maya, que debió dejar la dirección por motivos laborales. La junta nombró director a Múgica, por “no hallar en su concepto otro con mayores aptitudes y mejor dispuesto para dirigir el Orfeón”.

La situación del Orfeón no era ideal en aquel momento, los coralistas apenas acudían a ensayar, hasta tal punto que Múgica decidió suspender los ensayos “hasta que la junta considere factible en unión con el sr. Múgica una nueva organización”.

conc orfeones bilbao 1892Esta ocasión se dio un año después con la organización de un concurso de Orfeones en Bilbao. Múgica reunió a todos los orfeonistas y preparó al coro de tal forma que obtuvo el primer premio en todas las pruebas a las que se presentó. Este hecho animó a los orfeonistas de tal manera que en los años sucesivos participaron en diversos concursos, ganando siempre importantes premios que hicieron que Múgica obtuviese renombre como director de orfeones. De entre aquellos concursos podemos destacar el que se celebró nuevamente en Bilbao en 1896. Remigio cantó el solo de tenor de la obra “Super Flúmina” de Laurent de Rillé con tal maestría que no hubo dudas sobre quién debía obtener la victoria.

07Pero Remigio Múgica fue también el artífice de la incorporación de la mujer en el coro, formando en 1903 el coro de señoritas. Así, tuvo que ir casa por casa, convenciendo a los padres de estas muchachas para que les dejasen formar parte del coro. Gracias a don Remigio el coro pudo abordar un nuevo repertorio más complejo. Don Remigio cuidó con mimo a su coro de señoritas, haciéndoles puntualmente obsequios como invitarlas al Balneario de Belascoáin en 1908.remi

A partir de los años 20 el Orfeón de Múgica comenzó a interpretar las grandes obras del repertorio sinfónico coral como el Réquiem de Brahms, Daphnis y Chloé de Ravel, la novena sinfonía de Beethoven o la Misa Solemnis del mismo autor, accediendo a importantes auditorios como Madrid o Barcelona. El Orfeón dio así un paso definitivo en su evolución hacia un gran coro sinfónico.

Los éxitos del Orfeón Pamplonés convirtieron a Remigio Múgica en todo un icono de la sociedad. Podemos afirmar que el Orfeón era don Remigio. Cuando el coro volvía de cualquier viaje, la masa de pamploneses que lo recibía profería la mayor ovación hacia don Remigio, que era aclamado como un verdadero líder. Era tal su fama que en 1932 el propio Indalecio Prieto lo llamó para pedirle que el Orfeón Pamplonés participase en los actos de celebración del primer aniversario de la República. En dicho concierto, don Remigio dirigió a los orfeones Pamplonés, Donostiarra y Bilbaíno el “Gernikako arbola”, provocando los aplausos del público madrileño. Remigio Múgica fue recibido por los políticos más importantes de su época, como la regente María Cristina, Alfonso XIII o Niceto Alcalá Zamora, que reconocieron el trabajo de este director.

087Don Remigio dejó voluntariamente la dirección del Orfeón en febrero de 1948. La edad no perdonaba y sus achaques ocasionaban que habitualmente faltase a los ensayos, que debían ser llevados por José María Beobide. El mismo Remigio propuso el nombre de su sucesor; el sacerdote Martín Lipúzcoa. En su despedida y presentación de Lipúzcoa, Múgica dijo a los coralistas “No le defraudéis, poned ilusión y entusiasmo en los ensayos. Yo seguiré en el Orfeón, porque el Orfeón es mi vida, y en él continuaré hasta que Dios disponga llevarme a su lado”. Acto seguido fue nombrado director y presidente honorario del Orfeón Pamplonés.

Remigio Múgica falleció en Pamplona el día 1 de mayo de 1958, a los 91 años de edad. Ostentaba entonces, entre otros, los títulos de Caballero de la Orden de Isabel la Católica, Caballero de la Orden de Carlos III, Caballero de la Orden de Alfonso XII, Comendador de la Orden de Alfonso X el Sabio, director honorario del Orfeón Donostiarra y de la Escolanía Felipe Gorriti de Tolosa, e hijo adoptivo de Pamplona. La capilla ardiente fue ubicada en el salón principal del Orfeón, a donde acudieron todas las autoridades y representaciones de todas las instituciones musicales navarras, llegando al Orfeón infinidad de telegramas dando el pésame y lamentando tan gran pérdida.

remi2El Pensamiento Navarro definía acertadamente el 2 de mayo de aquel año a don Remigio: “Lo que delineó la personalidad artística del maestro Múgica fue su obra máxima en el área del arte nacional: el Orfeón Pamplonés. No fue precisamente su fundador, pero sí ha sido su propulsor insigne, su alma, el que le dio carácter y estilo, el triunfador siempre, el maestrazo, a lo largo de la existencia siempre floreciente y gloriosa de nuestra primera insigne masa coral”.

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