Consejos para protegernos del sol en la nieve y en la montaña

El principio de la primavera es un momento esperado y bonito para disfrutar de la montaña: a los que os gusta practicar deportes tipo esquí de travesía, alpino, snowboard…o los que también disfrutáis de un buen paseo por el monte, es probable que con la Semana Santa cerca más de uno esté pensando en hacer una escapadita a la nieve solos, con amigos o con la familia… Después del invierno bienvenidos los rasos cielos de primavera ya que si por fin 🙂 hace bueno  el disfrute va a ser mayor.

Sol nieve y protección solar

© Henry Georgi/Corbis

Hoy en día todos nos vamos concienciando de la grandísima importancia que tiene protegernos del sol también en invierno y sobre todo en la nieve. Ya no vemos esos rostros abrasados que en años atrás hemos visto. (“Aún mis hijos recuerdan cuando un amigo suyo se quemó totalmente la cara, esquiando un día perfecto de esquí; Tuvimos que embadurnarle la cara con la única crema para quemaduras que tenía en casa”).

Todas esas exposiciones exageradas al sol sin protección, muy típicas los primeros días de sol por varias razones:
– querer coger enseguida “colorcito” menos habitual en esta época
– como no calienta el sol parece que no va a quemar y nos confiamos
– como nos hemos aplicado la crema al salir de casa, creemos equivocadamente que estamos cubiertos todo el día…
En resumen muchos no dan importancia a la protección solar en estas situaciones hasta que ven las consecuencias de ponerse rojo o quemarse y lo peor es que la piel tiene memoria y nos dejan unas secuelas que a largo plazo pasaran factura.

¿Porqué es mayor el peligro de la radiación solar en la nieve?

Existen factores físicos que hacen que en la montaña nuestra piel reciba mayor radiación solar:

  • La altitud de la montaña influye en que estemos más cerca del sol y como esta altitud es mayor, la atmósfera absorbe menos rayos UV, por ello hay mayor RIESGO. Según los expertos cada 300m de altura el riesgo de quemaduras aumenta un 4-5%, (tener esto en cuenta todos los que en alguna ocasión acudís a la montaña para practicar senderismo, bici de montaña, carretera, deportes en la nieve o por motivos profesionales pasáis la jornada a esas altitudes).
  • En la montaña y particularmente en la nieve al reflejarse los rayos del sol, ésta actúa como un espejo, lo que hace que la radiación recibida sea mucho mayor, es decir sumamos RIESGO. Recordad que esto también ocurre en el agua y en la playa.
  •  Además de la intensidad de la radiación tened en cuenta también que las bajas temperaturas, el viento y el aire seco habituales de las zonas montañosas, hacen que nuestra piel esté más seca y deshidratada, por lo tanto estará más desprotegida y susceptible a los daños que produce la radiación solar.

PARA TODOS TODOS ES IMPRESCINDIBLE LA PROTECCIÓN SOLAR.

También hay que tener en cuenta otros factores que influyen en que nuestra piel responda de una manera u otra. En función de ellos podemos determinar que factor de protección debemos elegir:

¿Qué tener en cuenta para elegir nuestra protección solar?

1– El SPF o factor de protección solar elegido no debe ser nunca inferior a 30 en pieles aunque estas sean bronceadas o morenas. Y en el resto (que somos la mayoría de los casos) debe ser alto es decir SPF 50+. Pero no por utilizar filtros altos nos dura todo el día. El volver a reponer el protector cada dos horas es imprescindible (a las dos horas aproximado ya no vamos bien protegidos).
No olvidemos llevar un envase pequeño de protector o stick (al igual que un protector labial con protección solar) en la cazadora para volver a aplicar ya que el frío, nieve, agua, las prendas que utilizamos, gafas… todo repercute en que la protección solar no se mantenga. Aprovechar los ratos de descanso o incluso cuando subimos en el telesilla para untarnos la crema otra vez.
Y si lo habéis olvidado, al menos utilizar el protector labial en las zonas expuestas de la cara que más puedan afectarse, como mejillas, nariz…

2– La aplicación de la crema solar (a no ser que sea una protección física, algunos compactos con color también lo son) siempre tiene que ser aplicada 20 minutos antes para que la piel la absorba y ejerza la protección. Aplicando en cantidad suficiente por la cara, cuello, orejas y con mucho cuidado por la zona de los ojos para que no penetre en ellos y cause irritación.
¡OJO! no os olvidéis del cuello, orejas y zona bajo la nariz al aplicar siempre el solar.

3– Debemos elegir filtros altos con una cosmeticidad adecuada, valorando siempre nuestro tipo de piel.

4– Es muy importante la calidad alta de la crema elegida para que así nos garantice que el filtro en la crema es real y que cuando la aplicamos la protección, sea uniforme y homogénea.

5– Texturas ligeras y agradables que así nos resulten fáciles de usar y reaplicar durante la jornada, (como hemos dicho imprescindible cada dos horas aproximadamente).
Afortunadamente hoy en día existen texturas muy agradables, fáciles de usar que gustan tanto a los niños, adolescentes y mayores. Así ayudan a que cumplamos con una buena protección. Porque en la nieve las texturas ligeras y con efecto no graso son las preferidas. En concreto existe una “nueva” de Heliocare 360 oil free que es única.

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6– En el caso de adolescentes y pieles grasas que puedan tener granos y marcas, el sol puede afectarles de peor forma, ya que oscurece las lesiones que puedan tener (produce manchas). La protección solar con protector oil free y no comedogénico es necesaria en este tipo de pieles (y en los tratamientos de acné con isotretinoína que es medicamento fotosensible, es de rigurosa necesidad una protección extrema en la ciudad y por supuesto en la montaña).

7– Para las pieles en las que el frío afecta mucho existen unas protecciones con color o compactos perfectos que evitan rojeces que nos incomodan, molestan y hacen no vernos bien. Ya estemos en la estación de esquí o en las propias pistas, este tipo de protección ayudan a que podamos lucir una piel cuidada, uniforme, protegida y bonita.

¿Quién debe tener cuidado con el sol en la montaña? TODOS

Absolutamente todos y en especial los que tienen más riesgo como niños, mayores, pieles sensibles, frágiles, con rosácea y personas que toman medicación fotosensibilizante deben aplicarse el filtro solar. Recordad que ya estemos practicando deporte o paseando por el monte la protección es imprescindible.

Es recomendable además tomar otras medidas que ayuden a protegernos como el uso de casco, buff o braga alrededor del cuello y ropa adecuada a las condiciones de la montaña y nieve… “nada de aprovechar estos días espléndidos a tostarnos en la nieve con manga corta, buen escote y sin protección ;)”

Ah! No he hablado de la protección de los ojos, y si la piel tiene riesgos los ojos mucho más.

El sol también puede producir lesiones oculares: conjuntivitis, reducción de la visión, queratoconjuntivitis, etc. Deberemos usar gafas solares con filtro ultravioleta y que estén en buen estado, sin rayar y el filtro adecuado al lugar de exposición. La categoría del filtro (0-4) nos indicará la capacidad de absorción de los cristales. Para actividades al aire libre la categoría recomendada es 3. Para la alta montaña deberemos usar gafas de categoría 4.

Una vez finalizado un día precioso de esquí al llegar a casa, limpiarnos la piel con el producto que utilizamos y aplicar después un serum regenerador o aún mejor esos días de mucho viento y frío ponernos una capa fina de mascarilla hidratante y calmante hará que nuestra piel esté confortable y cuidada mucho tiempo.

¡Ahora que salga el sol y a disfrutar de la primavera!

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