Cuando lo oí por primera vez, pensé que era otra de esas historias que los melancólicos abuelos cuentan a los jóvenes para sentirse vivos, y que son una mezcla de lo que fué y de lo que hubiera podido ser. El viejo me miraba fijamente mientras su poblada perilla blanca aparecía y desaparecía tras la pinta. Ser seleccionado para los mundiales de jockey con el equipo nacional irlandés, jugar los europeos de fútbol con la selección sub-18 de medio centro, y años mas tarde de portero en la sub-21 para la copa del mundo. Y al mismo tiempo, estar en el equipo condal de rugby y jugar todos los domingos en la liga condal de fútbol gaélico, entrenando por supuesto dos veces por semana.
Tiempo después descubrí que todo ello era verdad, pero para entonces ya me había dado cuenta de que si en algún país esto es posible, ese es Irlanda. Simplemente, locos por el deporte. ¿Y cuál es el más popular? Sinceramente, no lo sé.
Por supuesto el fútbol se sigue al máximo. La premier es el pan de cada día, independientemente de que la devoción sea por Manchester, Liverpool, Spurs o Manchester City (nunca Chelsea). Pero incluso a niveles más bajos, como la Clare Premier, donde el equipo en el que juego milita, provoca la locura de las gentes. Ya no me acuerdo de lo que es jugar en el desierto campo de la UPNA. Ahora, en cada partido, riadas de compatriotas nos arropan y, si todo sale bien, nos acompañan al pub para una enorme celebración de domingo, sin importar el trabajo del día siguiente.
Luego esta el rugby. Y no solo el Seis Naciones. También el Munster Team, cuyos colores se visten mas que cualquier otros haciendo omnipresente la camiseta roja patrocinada por Toyota.
Y ya para finalizar, no podemos olvidar sus típicos deportes gaélicos, como el fútbol y el hurling, que llenan de colorido decenas de paginas en cualquier periódico local, y que gente de todas edades practica muy a menudo.
Hace poco se publico un estudio que alarmaba de la obesidad infantil de la población. Y visto lo visto, no entiendo como puede ser posible, porque desde luego, actividad no les falta a las criaturas.