Los monumentos que se erigen en Pondicherry son estatuas. inmensas, como agentes de trafico, muchos de ellos con guirnaldas colgadas del cuello. Alucinante.
Casi todos son políticos. Muchos de ellos ya muertos. Algún poeta, algún abogado, algún actor de cine (los modernos ¨gurús¨ de la clase media).
En Chennai, la capital, hay una increíble escultura moderna a orillas del mar. La tumba de quien viniendo de origen humilde, progresó y ayudó a las castas más bajas de la India.
Es uno de los monumentos que más me ha impresionado y gustado, con un fuego que nunca se apaga, al igual que en Delhi, en la tumba de Gandhi. El luchador por la libertad. El personaje más respetado y venerado de la India.
En el paseo marítimo de Pondy (algo así como el de Benidor) hay una inmensa estatua que le conmemora. Con su lungi en la cintura, sus gafas, un bastón y caminando.
Se podría considerar el monumento más importante de la ciudad.
Y hablando de tumbas, quién no se acuerda del Taj Mahal. El sublime mausoleo mongol. El monumento más extravagante construido nunca por amor. La muerte durante el decimocuarto parto de la segunda mujer del emperador Sha Yahan, le dejó tan afectado que le llevó a construir este espectacular sepulcro en el siglo XVII. Las obras duraron 20 años, con la colaboración de especialistas europeos para trabajar el mármol y las piedras preciosas.
Cuando lo visité me impactó más la actitud de los indios que el edificio en sí. El complejo consta de diversos elementos: puertas, alminares, mezquita, jardines, museos. La tumba es muy sencilla, sin apenas ornamentación. Mi actitud era de respeto y silencio. Vamos, visitaba una tumba….pero los indios que estaban a mi lado no paraban de hablar y chillar. Sonidos que se amplificaron bajo la cúpula que cobija el nicho. Algo que me molestó bastante.
Esto, unido al intento de timo que tuve con la amiga que viajaba y del que me libré porque mi inglés era muy limitado y mi amiga no tenía dinero en su cuenta, han hecho que evite el regresar a Agra.
El escenario es futurista. El cruce de Hachiko está escol
tado por media docena de edificios cubiertos de reclamos publicitarios, neones dislocados y tres pantallas de televisión gigantes que escupen anuncios y videoclips al ritmo machacón de la música tecno. A ras de suelo, el fervor es similar. Tiendas, bares, karaokes y restaurantes. Miles de personas barbotean al unísono. Cuesta andar sin tropezarse. Los relaciones públicas airean sus ofertas. Hay punkis, metrosexuales, hombres de negocios, lolitas y góticos,... es el atestado corazón de Shibuya, teatro de una escena en Lost in translation.Una ciudad como Berlín, capital de un país de 80 millones de habitantes, centro del proceso de reunificación del país y testigo de muchos siglos de historia no podría vivir sin símbolos externos que representen todas estas actividades
Por su tamaño y por su fama hay uno que atraen a muchísimos turistas. No tiene cabeza ni pies, no tiene metales ni adornos, no es una obra arquitectónica, no representa a ningún famoso rey, político o artista y sin embargo es conocido en todo el mundo. Si, hablamos del muro de Berlín, un simple muro si no hubiese sido por que sirvió para separar dos sistemas políticos, en muchos casos para separar familias y por que mucha gente perdió su vida al tratar de cruzarlo de Este a Oeste.
Muchos tramos del muro ya no existen, algunos vendidos por pedazos en tiendas de souvenirs (aunque se rumorea que muchas de estas tiendas venden un trozo de cemento de cualquier otra procedencia) o derribados para limpiar las calles tras la caída del muro. Pero aun se pueden ver en algunas zonas de Berlín largos restos del muro, que dan una buena idea de lo que debía ser encontrarse con semejante pared.
Pero otro de los ‘monumentos’ más originales por su significado es la Gedächtniskirche. Esta iglesia de nombre impronunciable se encuentra muy cercana a la famosa estación de tren de “zoo”. Esta iglesia mandada construir por el emperador Guillermo II, en honor a abuelo Guillermo I fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial. Tras largo debate sobre que hacer con ella tras la guerra, la iglesia se dejo semiderruida tal y como estaba como recuerdo de las atrocidades que semejantes guerras producen en las joyas arquitectónicas de un país. Mientras, una nueva iglesia de estilo futurista fue construida a su lado.
Es por ello que a veces para no tener que pronunciar semejante nombre, nos referimos simplemente a ella como “la iglesia caída”
Es inevitable. Cuando llegamos a una ciudad extranjera los ojos empiezan a virar más rápido y las piernas sienten un extraño impulso de seguir andando incluso después de 20 kilometros de travesía urbana. Todo nos parece extraño o exótico y hasta una papelera diferente a las españolas nos parece un objeto digno de merecer una fotografía.
Más o menos eso fue lo que me pasó al llegar a Anápolis y fue en uno de esos paseos con dos compañeros cuando me fijé en un letrero que en Pamplona hubiera pasado desapercibido: “Avda. JK”. Casi sin darme cuenta asocié las iniciales a John F. Kennedy (JFK) y pregunte a mis acompañantes si efectivamente el nombre de esa calle se refería al presidente estadounidense. No se si por mi portugués precario o por mi precario portugués, me miraron con cara de sorpresa, asintieron y añadieron:”¡Claro! JK es uno de los políticos más queridos en Brasil”. En ese momento de ignorancia recordé las palabras de mi coordinadora recomendándome que me estudiara por encima la historia de Brasil. ¿Sería Kennedy de origen brasileño?¿Veraneraría acaso en Río de Janeiro?
Al día siguiente marchamos para Brasilia (la capital del país) a pasar el fin de semana y cual fue mi sorpresa cuando vi un letrero indicando la distancia al “Aeropuerto JK” y un aviso luminoso alertando de “Obras en el Puente JK”. El colmo llegó cuando pasamos con el coche junto al “Memorial JK” que se componía del “Museo JK” y una estatua de 30 metros de altura. Tanta jota y tanta ka...¿Qué político recibe tantos honores fuera de su país?
Al final pude saber que las iniciales JK correspondíana Juscelino Kubitschek, ex-presidente brasileño y fundador de la ciudad de Brasilia y no al político norteamericano. Se puede decir que por lo menos en Brasilia, este hombre acaparaba la práctica totalidad de los monumentos: Varias estatuas, un memorial con panteón incluido, un aeropuerto, un macro-puente e incluso numerosos bustos a tamaño real en varios sitios de la ciudad.
Pero curiosamente, en una ciudad cuyos edificios son patrimonio de la humanidad, el mayor atractivo no reside en sus monumentos. Así, cuando pregunté a un compañero de trabajo acerca de los atractivos de Brasilia, se apresuró a darme una lista de todos los “shopping” de la ciudad.
Si JK levantara la cabeza...
De todos los monumentos listados en la ciudad de Gotemburgo, nada menos que 76, he elegido los dos más significativos y simbólicos, “Poseidón” y “Mujer junto al Mar”. Dichos monumentos son un orgullo para esta ciudad, en la que los símbolos marinos y pesqueros representan lo que es uno de los focos de desarrollo económicos más importantes de Gotemburgo.
La estatua de Poseidón es “El Símbolo” con mayúsculas de la ciudad. Este Dios griego del Mar está en esta ocasión rodeado de un estanque bastante profundo lleno de peces. Está situada en el punto más céntrico, por el que cada día pasan cientos de tranvías y autobuses, además de estar rodeado de edificios tan significativos como el Museo de Arte, la Biblioteca Central o el Gran Teatro de Gotemburgo.
El segundo monumento que destaco es la escultura bautizada como “Mujer junto al Mar”. Dicha estatua está colocada sobre un pilar de 82 metros de altura junto al puerto de la ciudad, lo que la hace visible a kilómetros de distancia. Se dice que es ella quien da la bienvenida a la ciudad a todos aquellos que desde cualquier barco que se acerca a puerto.
Esta mujer representa a todas aquellas esposas cuyos maridos (marineros suecos) fallecieron en la Primera Guerra Mundial. Con la vista perdida en el infinito, mirando al mar, espera a ese marido que nunca volverá y tiene una mirada de anhelo intensivo que hace que se te clave una espina el corazón.
A pesar de lo trágico de su historia, yo encuentro cierta belleza en la estatua y en lo que representa. Para mí, simboliza más que la tristeza y el anhelo de la espera. Es además un icono de fuerza interior. Una mujer que no pierde la esperanza sino que espera en pie, día tras día, año tras año. Es, en definitiva, la representación del amor más auténtico, que al fin y al cabo, es lo más grande.
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Superficie: 111.370 km². Población: 3.482.211 habitantes. Densidad: 31 h/km². PIB: 2.903 millones de dólares. Por habitante: 900 (el 181 del mundo). Moneda: Dólar liberiano. Presidenta: Ellen Johnson-Sirleaf.