Navarros en la Aldea Global

Borja Monreal Gaínza Aldea global
Borja Monreal Gaínza
Trabaja para una empresa de ingeniería informática en Luanda (Angola)



Viernes, 29/01/2010

Volta à luta

Borja MONREAL (LUANDA, ANGOLA)

Que sensación más extraña es volver a casa cuando has dejado tu casa. Cuando te has despedido de tu familia, de tus amigos, de tus amores... y has cruzado medio mundo en un avión lleno de desconocidos que desconocen lo qué se van a encontrar y aún así lo desprecian. Que sensación más extraña cuando bajas del avión, y un olor dulzón mezclado de arena y polvo y aire caliente te empapa el rostro de nuevo. Y empiezas a ver los mismos rostros que viste hace ya un tiempo, cuando la misma escena se repetía en dirección contraria. Y el coche recorre la misma calle que viste por primera vez cuando llegaste, y todo te parecía extraño, como si no fuera contigo. Calles llenas de gente vacías de tu significado. Calles llenas de vida que se desvitalizaban ante unos ojos carentes de conexiones con el entorno. Hoy las calles tienen nombre, los rostros tienen nombre y las vidas son compartidas. Todas ellas familiares. Todas ellas comprendidas al menos en parte. Y las actitudes que aquél día nublado de octubre me parecieron extrañas hoy me resultan tan familiares que me despiertan una sonrisa de recibimiento: ahora son también las mías. Y las sonrisas de la gente, de los amigos, de los compañeros, e incluso de los desconocidos, te hacen sentir un regusto de nuevo, de regalo por abrir, de vuelta a casa.

Mañana me volveré montar en mi moto y bajaré a Luanda. Y gritaré por el camino, bocearé y me cagaré en la madre de más de uno, y más de diez probablemente. E intentaré comprar algo y no estará, y arreglar algo y no será posible, y conectarme a Internet y no habrá línea, y llamar y no funcionará el teléfono, y todo parecerá que se ha ido a la mierda... Pero al final del día, cuando piense en donde estoy y en lo que he hecho, cuando abra una cerveza helada y mire el sol caer sobre el mar de la bahía de Luanda, cuando sienta el dulce calor húmedo angolano acariciarme el rostro y escuche de fondo el lamento del amor perdido de una kizomba, entonces sabré que he vuelto a casa, y nunca volveré a arrepentirme.

Escrito por Borja MONREAL (LUANDA, ANGOLA) a las 10:20 am    Ver/Hacer comentario (2)

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Comentarios:
Comentario de: Chuso [Visitante] Email · http://cafeultravioleta.wordpress.com/ PermalinkEnlace permanente Viernes, 29/01/2010 @ 20:48
Grande Borja!!! aprovechalo y espero que nos lo sigas contando.

Abrazo desde la metropoli.
Comentario de: Mateo G. Prieto [Visitante] Email PermalinkEnlace permanente Domingo, 31/01/2010 @ 12:16
Me alegra volver a leerte Borja. Un abrazo
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