Navarros en la Aldea Global

Borja Monreal Gaínza Aldea global
Borja Monreal Gaínza
Trabaja para una empresa de ingeniería informática en Luanda (Angola)



Martes, 16/06/2009

Lo que queda de Manelito

Borja MONREAL (LUANDA, ANGOLA)

Vengo del hospital donde mueren los angolanos. Donde esperan a la muerte. Donde sus corazones palpitan cada vez menos hasta que expiran en su último aliento rodeados de la peor de las soledades, la que te acompaña rodeado de gente que desconoces. Las paredes son blancas, pero no del blanco que conocemos, no de ese que da esperanza y confianza. Son de un blanco sucio, como si presagiaran que todo lo que pasa allí dentro no tiene nada de esperanzador: nada bueno acontece desde que cruzas las puertas.

Vengo de ver a Manelito, ¿os acordáis? Ese que nunca llegaría a ser Manel. Ese que tosía sangre y que venía a trabajar todos los días para limpiar coches y que ganaba cincuenta dólares al mes. El que no podía comprar tomates ni medicinas. El viernes fue atropellado y se rompió la clavícula. Por supuesto el conductor huyó ¿por qué iba a quedarse a ayudar a un menino da rua? ¿Acaso lo merece? ¿Acaso es una persona? Obviamente el conductor pensó que no y lo dejó allí tirado. Además de la clavícula también fue diagnosticado de malaria cerebral, o paludismo, “o algo en la cabeza” como nos diagnosticó un médico que nos prometió que le harían alguna prueba, no quise ni preguntar cuál. Manelito está en una sala junto a diez pacientes. Está en una camilla atado de pies y manos para que no se escape, supongo que él también presagia que allí no puede pasar nada bueno. Su mirada está completamente perdida, las pupilas completamente dilatadas. Está desnudo, con un pañal como única ropa. Una especie de venda sucia cubre sus hombros como queriendo testificar que algún médico dedicó dos minutos a atenderle. La utilidad no parece mucha, pero allí está la venda, prueba de que alguien se sentó a mirarle. Al acercarnos acierta a decir nuestros nombres. Nos reconoce aún con la mirada perdida. E incluso allí, en el fondo oscuro de esa mirada sombría, encontramos una sonrisa. Sabe que sólo nosotros en esta tierra le tratamos como una persona. Sabe que por los diez minutos que nosotros estemos allí dejará de ser un perro  y volverá a ser una persona, volverá a ser el amigo de aquellos blancos que trabajan en la Embajada. Y por unos segundos parece que vuelve a sí el orgullo de sentirse querido. Y saluda con la voz entrecortada. Y dice que está mal. Y repite que está mal… Y yo miro al suelo porque no puedo aguantarle la mirada. Hasta para eso él tiene mucho más valor que yo.

Hace unos días conocí a un curioso español que se dedica a vagar por África en bicicleta, Nando Padrós, un tipo genial. En su viaje recauda algunos dólares y hace donativos donde él cree que más se necesita. Me contó que todo el mundo le decía que aquello era una aventura, y que él respondía que una aventura era conseguir un plato de comida en muchos lugares de los que ha conocido en África. Una aventura no es ser Nando Padrós. Una aventura es ser Manelito. No es admirable decidir dejarlo todo y vivir del aire, es sólo una decisión personal que merece respeto. Lo admirable es no tener nada e intentar día tras día tomar ese aire como único alimento, como única alternativa. Tomarlo a sabiendas de que mañana el propio aire no estará asegurado. Tomarlo con la incertidumbre de que cualquier cosa puede tumbarte y nadie estará allí para levantarte. Tomar el aire solo, completamente solo, y sobrevivir. Y demostrarle a la vida que incluso sin comida, incluso sin apoyos y con las mayores vejaciones a las que puede someterse a una persona, se puede ir cada día a limpiar coches con una sonrisa. Eso es lo realmente heroico. Sobrevivir es lo heroico. Ser Manelito es lo heroico.  

Escrito por Borja MONREAL (LUANDA, ANGOLA) a las 14:07 pm    Ver/Hacer comentario (5)

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Comentarios:
Comentario de: Diego [Visitante] Email PermalinkEnlace permanente Martes, 16/06/2009 @ 17:11
Borja,

Estas líneas me llenan de tristeza. Me preguntaba que había sido de Manelito tras contraer tuberculosis, si seguía yendo a la oficina o no y ahora al leer lo que escribes puedo suponer que sobrevivió a la enfermedad pero una vez más la dificultad se cruzó en su camino.

Nunca entendí el porqué se trataba a Manelito a gritos al igual que a todos los meninos de la Rua, como si no fueran personas, como si no tuvieran derechos, como si fueran seres sin alma a los que tratar mal no sólo fuera un derecho de los demás sino casi una obligación en una sociedad donde el que tiene algo más que otro se siente por encima de él con derecho a gritarlo, destruirlo, alienarlo, maltratarlo sin que nadie encuentre mal este trato vejatorio porque a su vez los que tratan mal a los Meninos da Rua son maltratados en sus trabajos por sus jefes y estos por sus chefes y así sucesivamente hasta que se llega al Presidente de la República que es el único que no puede sufrir maltrato de los Angolanos sino la mejor de las atenciones en cualquier caso y a cualquier precio.

A Manelito le encantaría poder leer tus líneas aunque él no pueda leer, ser el protagonista de esta historia triste en la que él es el actor principal.

Aún recuerdo la ilusión que tenía el año pasado para ir a la FILDA, mientras todos íbamos en carro oficial con aire acondicionado, él se ofreció a ir en "Candongueira" si se le daba la oportunidad de entrar con los pases para la feria. Al principio sus planes se truncaron pero finalmente consiguió llegar a la FILDA y se vistió con sus mejores galas, se pusó unos pantalones jeans colo veis y una camisa de cuadros con unos zapatos. A mi me pareció una persona digna de estar en ese encuentro de altas personalidades donde la gente española se reúne para celebrar que es el día de España de la Feria y no perderse los ibéricos que se traían para tan magno evento.

Manelito quiso hacerse una foto con sus compañeros, foto que imprimimos después y que aún tengo guardada.

Manelito hablaba locuazmente con los expositores, hasta estuvo controlando el acceso al recinto pues era un evento sólo para invitados.

Algunas personas comentaron que lo que más les llamaba la atención era ver al muchacho que lava los carros tan bien vestido y preparado para esa ocasión. A mi me pareció algo emocionante y un gran momento de mi año en Luanda.

Deseo que le vaya lo mejor posible a Manelito y que pueda seguir lavando carros algún día. Me gustaría que le mandaras un abrazo de mi parte, que le dijeras que me acuerdo de él.

Gracias por la crónica aunque sea triste.

Diego
Comentario de: Pedro [Visitante] Email PermalinkEnlace permanente Martes, 16/06/2009 @ 23:30
Bueno, podria parecer que Manelito esta gafado, tuberculosis y atropello. Pero no es un problema de mala racha si uno nace pobre y en Angola esto es lo que, antes o despues, te va a pasar.

Saludalo de mi parte, aunque los becarios de hace ya 3 anhos sean ya algo difuminado.
Comentario de: JAVIER MONREAL [Visitante] Email PermalinkEnlace permanente Jueves, 18/06/2009 @ 10:25
Borja me has conmovido con tu articulo. Un beso muy fuerte .
Comentario de: Sixto Monreal [Visitante] Email PermalinkEnlace permanente Martes, 11/08/2009 @ 17:40
Hola Borja: Apenas me conoces, pero sigo tus escritos, y me considero un "fan".
¿Que pasa? Ahora que nos hemos enganchado, no nos vas a dar la oportunidad de seguir leyendote.
Mira a ver... sigue escribiendo...aunque seamos desagradecidos.
Un saludo.
Comentario de: Neusa de Benguela [Visitante] Email PermalinkEnlace permanente Viernes, 30/10/2009 @ 09:38
Como Angoleña(la chica del 306) e como persona me siento vexada.Puedo ayudar a los Manelitos de la vida,uno hoy mañana otro,que vienem como van...pero e los demás manelitos de esta Benguela?bueno,están por aí,no sé lo que les pasa,me interessa saber,quando los veo por el alto de mi cochazo...
Me busco la vida,tengo perfecta consciencia de lo que pasa a mi alrededor,quando me aparece un manelito le doy algo ou no,depende del animo q tenga en el momento mientras a manelito todos los dias son eguales...Se ha pasado la hora de hacer algo,pero que?darles dinero q lo van a beber ou fumar?darles comida una vez al mes?ou dos ou tres?tengo 3 hijas.
Tengo pena de los manelitos de la vida e de mi, que nunca he echo nada para cambiar a la vida de los manelitos de la vida...
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