Domingo, 29/03/2009 Soñar que no estás soñando Borja MONREAL (LUANDA, ANGOLA) No hay muchas diferencias entre el sueño americano y el angolano. Los dos esconden las mismas aspiraciones. Los dos cruzan las mismas puertas y justifican las mismas desigualdades. Y los dos tienen, en el fondo, la misma razón de ser: fijan su objetivo en una vida mejor, en la posibilidad de crecer, en la posibilidad de que cualquier persona pueda llegar a ser cualquier cosa. Cualquiera puede llegar a ser Presidente de los Estados Unidos. Obama lo ha conseguido. En Angola nadie puede llegar a ser Presidente, sólo hay uno y siempre es el mismo, pero por debajo quedan muchos cargos que esperan ser ocupados. En definitiva, la gente puede prosperar. Crecer desde cero es lo que tiene: la capacidad de mejorar es infinita, la de empeorar muy limitada. Pero Angola da, hoy en día, muchas razones para la esperanza de sus gentes: crece a tal velocidad que, aunque sea colateralmente, se lleva consigo a muchas personas que antes ni siquiera soñaban con una vida mejor. Y con esto la vida mejora para algunos. Y que mejore para algunos es mucho más de lo que tenían antes, cuando no mejoraba para nadie. Así que en sus rostros se percibe la alegría de ver en el mañana un aliado para sobrevivir al hoy, un compañero para olvidar el ayer. Y si es la esperanza la encargada de mover el mundo, Angola deberá moverse al ritmo de sus gentes: con paso lento pero con la convicción de que algún día llegará su día. Eso es lo que la gente sueña. Sueña que no está soñando. Sueña que mañana sus sueños sigan intactos, a la espera de que algún día llegue su día. Y con los sueños intactos, un día, dentro de muchos días, mirarán atrás y se darán cuenta de que sus sueños ya no son sueños sino realidades. Su día habrá llegado, y será tiempo de cambiar de sueños. Escrito por Borja MONREAL (LUANDA, ANGOLA) a las 21:49 pm Hacer comentario
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