‘Mr. Robot’: el estreno más ambicioso del año

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Tenemos series sobre publicistas de los 70, traficantes de drogas, dragones y tronos, abogados, espías de la CIA, zombies… Pero, ¿existe una ficción que se atreva a dialogar con el diccionario de nuestros días? ¿Existe una serie que aborde problemas tan de actualidad como la deuda pública, el poder de las multinacionales y la protección de datos en la era de internet? Hasta ahora, no. Y para eso ha nacido Mr. Robot.

La serie de Sam Esmail ha sacudido las conciencias de medio mundo. Atrevida en su planteamiento, y arriesgada en su ejecución, la serie presenta un modernísimo escenario en el que Elliot Alderson (Rami Malek) es un extraordinario hacker cuya habilidad para entrar en la vida personal de quienes lo rodean traspasa los límites de la legalidad.

La serie Mr. Robot (¿Quién es Mr. Robot?) ejecutó un episodio piloto casi perfecto. Dirigido por Niels Arden Oplev, la elección del director danés no fue casualidad: la serie quería dejar claro desde el inicio su estilo frío, nórdico y cadencioso. El resultado es una ficción atrevida, novedosa y estéticamente arriesgadísima.

La ficción debe gran parte de su efectividad narrativa a la credibilidad de Rami Malek, el protagonista. Un taciturno informático empeñado en cambiar el mundo a través del código fuente. Hasta ahora, Malek había sido un actor menor, al que se le recordaba vagamente por su papel en The Pacific.

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Tras el visionado de los 10 episodios de la primera temporada, hay que aplaudir a USA Network por haber apostado por un actor tan desconocido y un producto tan arriesgado como Mr. Robot. Sobre todo, en una cadena que no destaca precisamente por su atrevimiento (Suits, Modern Family o Graceland), series no tan alocadas como Mr. Robot: la primera serie que se atreve a jugar con la filosofía ‘anti-sistema’, sin caer en la palabrería anodina de Aaron Sorkin.

Nos encontramos por lo tanto en Mr. Robot con una serie extraña, que mezcla los monólogos de su personaje con la acción principal de la trama. Una combinación que resulta trepidante en algunos capítulos, e irritante en otros, como en el aburrido y extraño 01×04.

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La serie se mueve con soltura en sus dos primeros episodios, baja el vuelo en el tercero y cuarto, nos atrapa con su ritmo en el quinto y recupera su buen hacer en la segunda mitad de la primera temporada, cuando la acción toma las riendas de la trama. Una historia llena de golpes de efecto, escenas sombrías y una constante lucha entre la justicia y la moral. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar por cambiar el mundo o alcanzar nuestras metas? Esta lucha constante entre las fuerzas que gobiernan nuestro mundo mueve la ficción, que se divide entre los poderosos y las fuerzas que se mueven en la sombra.

Mr. Robot es por lo tanto una serie altamente recomendable y que aspira a convertirse en un producto de culto (si no lo es ya). Sin duda, uno de los mejores estrenos de este 2015.

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(spoilers de la primera temporada)

Mr. Robot ha jugado con nosotros durante toda la temporada. Y al final, hemos descubierto que la serie trata más sobre el estado mental de Elliot y no tanto sobre Mr. Robot. El giro inesperado de guion, en el que descubrimos que Mr. Robot es su padre (Christian Slater) y Darlene (Carly Chaikin) su hermana, nos dejó a todos con la boca abierta. Pero la cosa no tenía mucho sentido. Entonces nos surgieron preguntas sobre la trama, las veces que habían estado juntos, si aquello era posible, si no recordarlo era algo normal… Y entonces, todo tuvo sentido cuando la serie accionó su último truco: Elliot había imaginado a su padre, él era el verdadero Mr. Robot.

En ese momento, todas las piezas del puzzle encajan a la perfección, la serie se eleva por los aires y concluye con ese extraño encuentro entre Whiterose (BD Wong) y el presidente de Evil Corp (Michael Cristofer). También la forma de actuar de estos dos últimos personajes empieza a tener sentido: el misterio del primero, la tranquilidad del segundo. Todo ello movido bajo las notas del Where Is My Mind de The Pixies, en un claro homenaje a Fight Club, tanto en la trama como en la música.

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Tampoco se puede pasar por alto el sensional personaje de Tyrell Wellick, con el que Martin Wallström realiza una actuación de quilates (inolvidable aquella escena en el baño). En el aire quedará también qué ha pasado con este personaje, capaz de todo. No sabemos si Mr. Robot lo ha borrado del mapa para llevar a cabo su plan o si los dos han trabajado juntos para realizarlo.

Dejemos que la segunda temporada nos lo diga.

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