Adiós, Mad Men, adiós

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Hace ocho años comenzamos la maravillosa aventura de ver Mad Men, aquella serie sobre publicistas pausada y melancólica en la que su personaje principal, Don Draper (Jon Hamm), luchaba contra sí mismo y su destino.

Este lunes, la serie de Matthew Weiner puso el punto y final a siete temporadas que han marcado un antes y un después en la historia de la televisión, componiendo un relato complejo e inspirador cuya influencia en otras ficciones (y en la moda) es irrevocable. Sin Mad Men, AMC no se habría convertido en uno de los pesos pesados de la televisión y tampoco habrían podido existir series como Breaking Bad o The Walking Dead.

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Con sus peores y mejores momentos, Mad Men cerró este lunes su narración con un total de 92 capítulos, en los que siempre ha intentado reflexionar sobre la soledad, la muerte y la infelicidad, con Don Draper siempre en el epicentro de esta disyuntiva vital.

Una serie difícil, que se ha movido como nadie en la pausa y la paciencia y que se ha cocinado a fuego muy lento para asestar después puñetazos sigilosos. Una ficción que este lunes nos dejó para siempre con un episodio final en el que se reivindicó a sí misma. Vamos a ello.

(spoilers de la última temporada a partir de aquí)

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En el tan discutido final de Mad MenMatthew Weiner optó por que uno de los anuncios más emblemáticos de Coca-Cola despida la serie. ¿Qué nos quiso decir con todo esto? La teoría más aceptada es que, tras esa sonrisa pícara del final, Don Draper se siente recuperado, recobra las fuerzas, se recuerda a sí mismo (un publicista atormentado) y regresa a McCann-Erikson para crear el anuncio de Coca-Cola, que podría estar inspirado en ese momento Zen junto a la costa.

Pero, ¿quiere decir esto que Don Draper seguirá siendo un bala perdida, un hombre solitario, un tipo que es capaz de apropiarse del nombre de otra persona, de no visitar a sus hijos regularmente y de haber arruinado sus dos matrimonios por su impulso animal hacia las mujeres? Exactamente. Durante la conversación telefónica entre Peggy (Elisabeth Moss) y Stan, este último la tranquiliza diciéndole que Don regresará y estará bien, como siempre. Así lo reconocía el propio Jon Hamm en una entrevista reciente para Vulture.  “Por lo que a mí respecta, al día siguiente, Don se despierta en ese lugar precioso ,y en ese sereno momento de comprensión, se da cuenta de quién es. Y lo que es es un hombre de la publicidad”.

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Aun así, y aunque sea inevitable intentar descifrar qué le sucede al personaje de Don Draper en este último capítulo, puede que, quizás, éste haya sido el personaje menos interesante del final de la serie. Aunque sin él, no seríamos capaces de entender al resto de personajes.

Le decía Ted Chaough a Don Draper en el 7×08 que “hay tres mujeres en la vida de cada hombre”. Y sólo tres son las llamadas que Draper realizada durante su viaje a ninguna parte: Sally, Betty y Peggy. Durante sus conversaciones, entendemos el deterioro que sus relaciones han sufrido con el paso del tiempo y su soledad al otro lado del teléfono.

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Con Sally vemos la ausencia de un padre que no estuvo allí durante su infancia y con el que apenas cruza un par de frases a la semana. Especialmente violenta es aquella conversación en la que Sally le pide a su padre que, por favor, no intentear flirtear con una de sus amigas. Y en esta, su última conversación de la temporada, Sally demuestra estar un paso por delante de su padre al decirle qué es lo que debe hacer, con una madurez escalofriante. “¿Entiendes que estoy traicionando su confianza? No estoy siendo dramática. Por favor, tómame en serio”, le dice una hierática Sally.

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Minutos después, Don Draper descuelga el teléfono para llamar a una Betty a la que le quedan pocos meses de vida y que le pide, simplemente, que siga comportándose como hasta ahora. “Vuelvo a casa. Quiero estar ahí. Los niños me necesitan”, le dice un afectado Don. “No”, le contesta Betty, antes de soltar la estocada final. “Por favor, no dejes que tu orgullo interfiera en mi voluntad. Lo que realmente necesitan los niños es una mujer en su vida. Una familia normal. Vivir con mi hermano y con Judy es lo mejor para ellos. De esa forma, les verás tanto como les ves ahora: los fines de semana y… Oh, espera, Don. ¿Cuándo fue la última vez que les viste? Cariño, aprecio tus intenciones. Pero no voy a perder el resto de mi vida discutiendo sobre esto. Quiero mantener las cosas tan normales como sea posible. Y que tú no estés aquí es parte de ello“.

A partir de ese momento, Don Draper toma consciencia de su soledad y ausencia, en una nueva espiral autodestructiva que termina en esa reunión de veteranos de la que sale borracho y escarmentado en un motel de carretera. Y, como ya sucedió en otras temporadas, deberá recurrir a su pasado (Stephanie), a su verdadero yo, Dick Whitman, para volver a salir a flote.

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Y en esa crisis, Don Draper llamará a la única mujer que lo conoce tanto como Anna Draper. Peggy Olson: “Sé que cuando te hartas de las cosas necesitas huir, pero ya puedes regresar a casa. ¿No quieres trabajar para Coca-Cola?”, le dice ella, a lo que Don responde. “No puedo. No puedo salir de aquí. Lo he echado todo a perder. No soy el hombre que crees que soy. He roto todas mis promesas. He escandalizado a mi hija. Tomé el nombre de otro hombre. Y no saqué nada de todo eso. Sólo te llamé porque me di cuenta de que nunca te dije adiós. Sólo quería escuchar tu voz. Adiós”.

Y, como siempre sucedió con Don, la oveja descarriada encontrará la forma de vivir con su pasado y solamente encontrará alivio en las palabras de un extraño que se siente solo y aislado como él. Momento a partir del cual iniciará de nuevo su redención.

¿Quiere decir esto que Matthew Weiner ha compuesto un cuadro vital pesimista? No. Simplemente ha evitado la tentación de construir un final feliz para Don Draper y lo ha colocado exactamente en el lugar que ha estado siempre. Sin embargo, ha sido más benévolo con otros personajes que sí han alcanzado la paz consigo mismo: Peggy Olson, Joan Harris, Pete Campbell y Roger Sterling.

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El caso de Peggy será seguramente el más gratificante de los cuatro. Si un personaje merecía sonreír de una vez en esta serie, ese era el de Peggy Olson, uno de los emblemas feministas de esta serie. Atormentada por la necesidad de prosperar en su trabajo, de ser cada día mejor, se había visto condenada a la soledad de su apartamento y a las citas concertadas. Pero desconocía que el amor podía estar a su lado, en Stan, esa persona que siempre ha estado ahí para ella y que tenía razón en todo (hasta en esa frase en la que afirma que Don volverá, “como siempre”). Por fin, podemos ver a Peggy sonreír en una escena maravillosamente escrita en la que Stan y él se ‘dan cuenta’ de su amor de una forma extremadamente cerebral. En la última escena, ambos aparecen juntos, y trabajando.

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En lo que respecta a Joan Harris (Christina Hendricks), no hemos parado de preguntarnos durante esta temporada si Richard era el amor que ella necesitaba para ser feliz. Y, definitivamente, hemos descubierto que no. De lo contrario, Joan se habría traicionado a sí misma y a su personaje, una mujer luchadora, trabajadora y tenaz cansada de estar bajo las órdenes de otros hombres menos capacitados. Y así, dirá no a su retiro tranquilo con Richard y se lanzará a la aventura de lanzar una productora, en la que no sabemos si trabajará también Peggy.

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En el caso de Pete Campbell (Vincent Kartheiser), ¿qué mejor opción podía haber para él que la de regresar al lado de la única mujer a la que ha amado en su vida? Por fin, y tras un largo proceso de redención, el personaje de Pete Campbell se ha dado cuenta de que su vida está con su familia y con Trudy, y no en el trabajo o en un apartamento con una desconocida. Por fin podrá darle a su hija el deseo que había pedido para su cumpleaños, pero siempre tendrá que vivir con su pasado y con la titánica tarea de comprender el odio de su mujer.

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Roger Sterling (John Slattery), por su lado, logrará por fin que a nadie le importen (ni afecten) sus decisiones. ¿Que tiene un amorío con la madre de Megan y a nadie parece importarle? ¡Pues me voy a París y viviré con ella! Bien por Roger, a quien el bigote le devolvió la sonrisa y la inspiración tras unas temporadas de oscuridad. Siempre metido en líos, es inevitable querer a Roger dentro de un elenco maravilloso.

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Así pues, con Mad Men se nos va una de las grandes obras de la televisión contemporánea . Un hito narrativo y un original intento de comprender a las personas, el mundo y las miserias que lo rodean. ¿Habría sido mejor un final con Don Draper sentado en un banco mientras el chico del motel se lleva su Cadilac? Para muchas personas, puede que sí. Pero Mad Men ha optado por no renunciar a lo que es, y tampoco lo ha hecho Don Draper. Si Matthew Weiner no quiso renunciar a su guion cuando nadie se lo compraba, tampoco ahora tenía que hacerlo.

Adiós, Mad Men, adiós.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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2 respuestas a Adiós, Mad Men, adiós

  1. F.M. dijo:

    Ayer vi por fin el final de Mad Men…en mi opinión esta última temporada ha sido un poco errática…Peggy y Stan ¿juntos?…no acabo de verlo…lo suyo es que Peggy acabara sola y, por supuesto, en lo alto de la cima de la publicidad…pero bien por los guionistas que, por una vez, han sido benévolos con ella…respecto a Betty, sinceramente creo que su personaje empezó a sobrar desde que se casa por segunda vez…su extraordinaria heredera (Sally) llegaba a eclipsarla por completo…eso sí, impacta ver cómo está muriendo de cáncer de pulmón y sigue aferrada a su cigarrillo…y Don…sinceramente, verlo en plan zen, balbuceando mantras budistas…buff…no me lo creía…si la serie hubiera acabado así, hubiera sido una tomadura de pelo…pero entonces llega el anuncio de Coca-Cola, y todo encaja…el anuncio lo ha hecho Don Draper, y su sonrisa durante la meditación refleja que lo suyo es eso, crear anuncios, y que lo que está bullendo en su cabeza es ese anuncio para la marca americana por excelencia…lo que significa que Don retoma por enésima vez su vida…vuelve a Nueva York, y alcanza la cima de la publicidad…lo que pueda o no pasar después (qué ocurre con Sally, con sus hijos pequeños, con Peggy…o si al final acaba Draper cayendo de un rascacielos de Madison Avenue…)…poco importa ya…nos quedamos con los buenos momentos que esta serie extraordinaria y elegante como pocas nos ha hecho vivir…gracias y adiós, Mad Men…y enhorabuena a este blog por este genial análisis del último episodio…

  2. David dijo:

    Gran final!

    Aquí os dejo mi opinión, por si tenéis curiosidad 😉

    http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2015/05/always-coca-cola.html

    Saludos1

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