CORTISTAS

Hace unas semanas comenté en esta página que una de las categorías que más me suele interesar de los Goya es la de Mejor Cortometraje. Este post me ronda desde entonces.

En España hacemos mejores cortos que largos.

No es una cuestión de metraje. Ni de dinero. Ni de sencillez, supuesta, bendita, sencillez. Es de talento. Con ello no quiero decir que falte en nuestros cineastas mayores. Hay de todo, algunos fantásticos, muchos buenos, otros menos, alguno malo. Sucede lo mismo en el mundo del corto, he sido jurado en más de un certamen, espectador sin responsabilidades en otros.

España es uno de los países donde más cortos se ruedan del mundo. Este año, por ejemplo, somos la cinematografía con mayor presencia en el Festival de Clermont Ferrand, y hemos estado y estamos en Sundance y en los Oscar. Desde el 96, con Esposados de Juan Carlos Fresnadillo, han caído cuatro nominaciones más a los premios de la Academia norteamericana, las de Nacho Vigalondo (7:35 de la mañana), Borja Cobeaga (Éramos pocos), Javier Fesser (Binta y la gran idea) y la de Esteban Crespo (Aquel no era yo) esta año.

Hemos recibido más candidaturas a Mejor Largometraje de habla no inglesa a lo largo del tiempo, es cierto, 19, la primera en el 1958, con La venganza de Bardem, la última en 2004, con Mar adentro de Amenábar; también lo es que cuatro de nuestros largos han ganado estatuilla (Volver a empezar, Belle Epoque, Todo sobre mi madre y Mar adentro) por ninguna nuestros cortistas. Pero los cortos españoles ganan más premios internacionales.

La pregunta clave, puñetera, que me ronda es: ¿dónde va a parar todo el talento de esa enorme cantera? Solo por citar algunos nombres -a sumar a los anteriores-, me vienen a la cabeza Rodrigo Cortés, Álex y David Pastor, Jaume Collet-Serra, Jaume Balagueró, Juan Antonio Bayona, Paco Plaza, Félix Viscarret, Iñaki Elizalde, Mateo Gil, Daniel Castro, Álvaro Fernández Armero, Daniel Sánchez Arévalo, Álex Lora, Martín Rosete, Eduardo Chapero Jackson, Sergio Barrejón, Álex Montoya, Manuela Moreno, Alberto Ruíz Rojo, Lucas Figueroa, Juan Fernando Andrés, Esteban Roel, Peris Romano, David Planell, David Martín de los Santos, Xavi Sala, Kike Maíllo, Julián Quintanilla, José Luis Martínez Corredera, Álvaro Pastor, Carles Torrens, Antonio Naharro, Julio Díez, Iñaki San Román… Y me dejo en el tintero.

A algunos no se les ha dado siquiera una oportunidad. No tiene que ver con el IVA, ni con los recortes, la mayoría lleva tiempo en esto, desde antes de la canallada de Mariano, Montoro y sus secuaces. ¿Qué pasa con ellos?

Pues unos cuantos acaban machacados en serie, es una forma de ganarse la vida, y hacen productos dignos, mucho. No hablo solo de directores, también de guionistas y de técnicos. Otros, simplemente, abandonan por derribo. O les parten la ilusión a trompadas.

Algunos logran hacer un primer largo –subvención extra a Director Novel mediante, hasta que dejan de serlo-, como Félix Viscarret (Bajo las estrellas), Iñaki Elizalde (Baztán), David Planell (La vergüenza), Lucas Figueroa (Viral), Álvaro Pastor y Antonio Naharro (Yo, también), Eduardo Chapero Jackson (Verbo), Carlos Torrens (Emergo) o Kike Maíllo. Otros, como Borja Cobeaga (Pagafantas, No controles), Nacho Vigalondo (Los cronocrímenes, Extraterrestre) o Mateo Gil (Nadie conoce a nadie, Blackthorn) logran rodar dos a base de sangre, sudor, lágrimas e hipotecas. Y otros –no me pregunten por qué, a su talento se suman la suerte y distintos factores- como Javier Fesser (El milagro de P. Tinto, La gran aventura de Mortadelo y Filemón, Camino) Daniel Sánchez Arévalo (Azuloscurocasinegro, Gordos, Primos, La gran familia española), Jaume Balagueró (Los sin nombre, Frágiles, Darkness, Rec 1 y 2, Mientras duermes), Paco Plaza (Rec 1, 2 y 3, Romasanta, El segundo nombre) o Álvaro Fernández Armero (Todo es mentira, Brujas, Nada en la nevera, el arte de morir, El juego de la verdad, Salir pitando) logran salir adelante y se abren hueco a codazos y buenas películas. Y también a base de sangre, sudor, lágrimas e hipotecas.

Pero cada vez más cortometrajistas como Álex Pastor, Rodrigo Cortés, Juan Carlos Fresnadillo o Jaume Collet-Serra se buscan la vida fuera, donde hay menos canallesca patria y más meritocracia. Y revientan taquillas.

Nos sobra talento. Y ese talento crea industria. Y lleva gente al cine.

Pero quizás debemos cambiar el enfoque, no hace falta que el giro sea copernicano. Tenemos una revolución pendiente. De muchas cosas, también de miras. Sumergirnos del todo en el digital y apostar por presupuestos más ajustados –a la fuerza ya hemos bajado, y seguimos en pie-. No hablo de trabajar por menos (algunos compañeros siguen pendientes de cobro, con la pasta de antes y con la de ahora), sino de ajustarnos más y mejor a cifras reales -soy consciente de lo que digo-. De no rehuir el género (Chaplin es género, Ford es género, Hitchcock es género, Scorsese es género, Eatswood es género, podría seguir hasta un ocho dormido). De apostar sin miedo por el talento. De arriesgarse. De erradicar el no leemos ni estudiamos proyectos de fuera. De no llorar por el tajo a las subvenciones, que es una cabronada, lo sé (quien esto escribe ha recibido del ICAA y del INAAC). Pero también sé que algunos no berrean porque les importe, ni siquiera les guste, el cine, sino porque se les ha jodido la inflación.

Yo, de Rafa Cortés, costó 30.000 euros. Diamond Flash, de Carles Vermut, 20.000; Ilusión, de Daniel Castro, 30.000. Lo que vale de media un cortometraje profesional. Cine low cost, lo llaman. Para unos, abominable, no genera industria, y no les falta razón; para otros, el único modo de producir en un statu quo que no les da una oportunidad, ni de producir ni de exhibir. El coste medio de una película española era de 3,5 millones en 2010, de 3 en 2012 y de 1,8 en 2012, y hemos seguido haciendo buen cine. Rodamos una media de 170 largos al año entre ficción y docus (201 en 2010, 199 en 2011, 182 en 2012, aún no tenemos cifras de 2013, pero hasta junio se habían rodado 73). Somos el 4º país de Europa que más produce, el noveno del mundo. Pero a uno le queda la sensación de que producen los mismos, de que estrenan los mismos. Vivir en provincias no ayuda, cierto, aunque aquí nos llegan muchas joyas gracias a Golem.

Pero existe un término medio entre el low cost del yomimeconmigo y los dos millones de euros. Tesis costó 700.000 y recaudó 2.600.000 en taquilla.

Una última cosa. Desde su implantación en 1989, se han otorgado 25 cabezudos a mejor corto de ficción. Es probable que la mayoría de nombres no les suenen, otros sí. También es probable que se den de bruces con alguna paradoja. De los 5 cortos nominados al Oscar que citaba párrafos atrás, solo Aquel no era yo, de Esteban Crespo, ganó el Goya.

Año

Edición

Autor

Película

2013 XXVIII edición Gaizka Urresti Abstenerse agencias
2012 XXVII edición Esteban Crespo García Aquel no era yo
2011 XXVI edición Fernando Trullols El barco pirata
2010 XXV edición María Reyes Arias González Una caja de botones
2009 XXIV edición Mateo Gil Dime que yo
2008 XXIII edición Isabel de Ocampo Miente
2007 XXII edición Abdelatif Abdeselam Hamed Salvador
2006 XXI edición Salvador Gómez Cuenca A ciegas
2005 XX edición José Javier Rodríguez Nana
2004 XIX edición Alberto Ruiz Rojo Diez minutos
2003 XVIII edición Daniel Guzmán Sueños
2002 XVII edición Rafa Russo Nada que perder
2001 XVI edición Gustavo Salmerón Desaliñada
2000 XV edición Ana Martínez Pantalones
1999 XIV edición Juana Macías Siete cafés por semana
1998 XIII edición Jacobo Rispa Un día perfecto
1997 XII edición Achero Mañas Cazadores
1996 XI edición Roberto Lázaro La viga
1995 X edición Miguel Bardem La madre
1994 IX edición Javier Fesser Aquel ritmillo
1993 VIII edición Santiago Segura Perturbado
1992 VII edición Álvaro Fernández Armero El Columpio
1991 VI edición Jesús R. Delgado La Viuda Negra
1990 V edición Gracia Querejeta
A. Sáenz de Heredia
El viaje del aguaBlanco o Negro
1989 IV edición Juanma Bajo Ulloa El Reino de Victor

No deja de ser estadística simple, lo sé. Pero, de todos ellos, muy pocos han logrado rodar un largo. Aquí os dejo los links a los 5 cortometrajes españoles nominados a un Oscar. Disfrutad.

Esposados, J. C. Fresnadillo.

7:35, N. Vigalondo.

Éramos pocos, B. Cobeaga.

Binta y la gran idea, J. Fesser.

Aquel no era yo, E. Crespo.

 

 

 

 

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