DE GOYAS Y OTRAS COSAS

Pasaron los Goya. Esa ceremonia en la que premiamos lo mejorcito del año. Se supone. Y en la que el mundo del cine se reivindica. Y reivindica. Esté el Titi o no esté el Titi  -el del chiste, no el del magnífico Leo Coyote-. Que el señor ministro hace espantada, poco importa, ya tuviera reunión o se fuera de finde romántico.

Premios goya

Pasaron los Goya. Y, una vez más, quedó de manifiesto que no andamos sobrados de talento, ni en cuanto a galas –nos lo gastamos todo en la ceremonia de los Premios Feroz-, ni en la mayoría de lo estrenado. Tomo prestadas unas palabras de mi amigo Juan Zapater, que de cine sabe un rato: “Lo importante no es que Wert estuviera o no en la fiesta del cine español, lo preocupante es que no había mucho cine que celebrar”.

Año tras año, me pasa lo mismo. Tengo la sensación de que lo mejor de nuestro audiovisual se esconde siempre en 3 categorías: Mejor Película Documental, Mejor Cortometraje de Ficción Español y Mejor Cortometraje Documental Español. Es probable que ninguno de ustedes haya tenido la oportunidad de ver alguno de los cortos nominados, ni los de ficción (Abstenerse agencias, El paraguas de colores, Pipas, De noche y de pronto y Lucas), ni los documentales (El hombre que estaba allí, La alfombra roja, Minerita, La gran desilusión). Ni ninguno de los largos documentales tampoco (Con la pata quebrada, Guadalquivir, Món Petit, Las maestras de la República). Pero les aseguro que es allí donde uno encuentra calidad por arrobas. Son gente que ama el cine. Gente que lo hace, lo rueda, a pesar de todo, de todos; con algo, sin nada, con una mano delante y otra detrás, o con solo una delante, o con solo una detrás –dependiendo de lo que uno quiera tapar-, o en cueros directamente. Con pasión, con dignidad, con verdad, con honestidad. Lejos de familias.

Mi otra categoría reina es la de Dirección Novel. Uno podría pensar que fue creada (1989, se lo llevó la navarra Ana Díez por Ander eta Yul) para reconocer el trabajo de jóvenes talentos. Y acertaría. Pero a uno también le da por cavilar que es una forma de que los cachorros no ensombrezcan a los leones. Porque, en numerosas ocasiones, uno confronta las películas nominadas a esta categoría con las de Mejor Director y Mejor Película, y las comparaciones,  qué quieren que les diga, sonrojan a más de uno. Solo en 4 ocasiones (de 28, para que les sean más fáciles las mates), una película dirigida por un novel ha optado a Mejor Película (Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto, Tesis, El bola y Solas). En todas ellas, se hizo con el máximo galardón. Más datos, por si los quieren: de los 4 directores, solo Achero Mañas no ganó la categoría de Mejor Dirección Novel. Y, de los 4, solo Benito Zambrano estuvo nominado tanto a Mejor Dirección, como a Mejor Dirección Novel. Y las ganó ambas. Entre las nominadas este año: La herida, La plaga, Mindscape y Stockholm. Quizás alguna de las mejores películas del año entre ellas. De las 4, solo la primea figuraba en el cartel de Mejor Película. No lo consiguió.

Mintita

Ahora, las buenas noticias. Que dos cortometrajes documentales navarros estaban nominados, y que uno de ellos se llevó merecidamente el Goya al agua. Ver sobre el escenario a Raúl de la Fuente, tantos años con su melena al viento que aún no me acostumbro del todo a su pelo corto por más que le vea, a Amaia Remírez, que parecía una estrella de cine de los años 20, a Mikel Salas, que cada día le pone más y mejor música a las imágenes, y a un Áxel O’Mill con aires de galán a lo Clark Gable pelirojo, o a lo Valentino o lo Fairbanks, pues es un lujo. Al único al que no tengo la suerte de conocer es a Mikel; con Raúl y Amaia he escrito a seis manos en más de una ocasión, y con Áxel, cuando se decida, estaremos nominados a Mejor Cortometraje de Ficción –cierto guión sigue esperando en mi ordenador, pibe-. Ya ven, mientras el INAAC da sus últimos estertores por estas tierras, en la capital se premia a los cineastas forales.

Premios_Goya_2014_MINERITA

Hace 5 semanas escribí en este mismo blog lo siguiente: “No quiero despedirme sin recordarle a Raúl que la temporada 2005/06, Osasuna quedó 4º y se clasificó para la Champions. Que un año antes jugó la Copa de la UEFA y que el 11 de junio de 2005 disputó contra el Betis la Final de la Copa del Rey en el Calderón. Así que…”. Déjenme que hoy escriba esto: te lo dije. O, más concretamente, te lo escribí.

La mala noticia de la semana, pues el cierre de los cines Olite de Pamplona. Les diré una cosa, en confianza: ir al cine es caro, más si uno tiene hijos. Pero les aseguro que no es porque a los cines les dé la real gana. Para que se hagan una idea, el alquiler de un estreno yanqui le supone a una sala un 60 %. Es decir, que de lo que ustedes pagan, el 60 se va derechito a los bolsillos de otros. Con el 40 % restante, pues uno debe pagar sueldos, electricidad, limpieza, agua y el resto de gastos que se les ocurran (los mismos que ustedes tienen en casa). Sin mencionar la inversión en nuevos proyectores (alguna de las majors ya ha anunciado que, a partir del próximo 1 de septiembre, solo distribuirá sus películas en digital). Si a eso le suman el 21 % de IVA y cierta tendencia a lo Jack Sparrow entre nuestras huestes, solo nos queda bajar la persiana.

olite

Pero tengan esto presente: a los cines no se va únicamente a ver una película. Se va a aprender a amar, a llorar, a reír, a sufrir, a odiar, a ser mejor y más listo, a conocer y a conocerse. Y eso, pues no tiene precio. Al menos en monedas. Es una cuestión de prioridades. También se lo dije aquí mismo hace unas semanas. Con el cierre de los Olite quedarán atrapados dentro decenas de besos, robados y consentidos, cientos de manitas, de brazos pasados por encima del hombro, miles de risas y de lágrimas, de sustos y de gritos, y todos las emociones que despertaron los estrenos de Centauros del desierto, La gata sobre el tejado de zinc, Espartaco, La leyenda del indomable, La semilla del diablo, El exorcista, La guerra de las galaxias, Emmanuelle, Superman, Alien o Apocalypse Now. Y también esa maravillosa aventura que comenzó allí bajo el nombre de El cine de la A a la Z, y que, con el nuevo traje de Cine imprescindible, amenaza con fundir a negro junto a la Filmoteca.

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2 respuestas a DE GOYAS Y OTRAS COSAS

  1. Mariano dijo:

    Conocí a Mikel Salas hace muchos años, le perdí la pista hace tiempo y fue toda una sorpresa verlo posando con el Goya. Me alegro muchísimo por todos, pero especialmente por él, porque además de tener mucho talento es un tío fantástico.

  2. Javier A. dijo:

    La ceremonia de Los Goya volvio a convertirse en un gran panfleto político, como ocurre todos los años. Es un mitin insoportable y soporífero. Las pocas personas que nos tragamos la ceremonia entera necesitamos realizar un auténtico esfuerzo titánico para hacer oidos sordos a las soflamas corporativistas y politiqueras. Dan ganas de cambiar de canal y poner una película.
    En cuanto al negocio del cine…..es un sector que tiene las mismas dificultades que tenemos los demás. También un pequeño comerciante tiene que soportar un IVA del 21% , una competencia brutal de las multinacionales, unos gastos corrientes, impuestos, pequeños margenes de beneficio, nóminas, seguridad social, etc,etc…. Y sin embargo hay muchos que salen adelante sin pedir subvenciones ni proteccionismo por parte del Estado. Tan solo con el buen trabajo y las ganas de satisfacer los gustos de la gente.
    Pero no, el mundo del cine español lo que pide son subvenciones y proteccionismo. Quieren el dinero de los espectadores y de los contribuyentes, pero no quieren adaptarse a los gustos de la gente que les paga. Si hay gente que quiere hacer películas personales y poco comerciales, lo justo es que se las paguen de sus propios bolsillos. Y por supuesto que no se sorprendan cuando los cines se nieguen a proyectarlas y el gran público les dé la espalda.
    Piden privilegios , cuando lo que deberian pedir es libertad y talento. Y así les va.

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