NOBODY KNOWS ANYTHING. EL CONSEJERO.

Nadie sabe nada. Eso significa el título. La frase es de William Goldman, uno de los grandes guionistas de Hollywood, que solo por haber parido otra de las frases más memorables de la industria de los sueños, pues ya se merece un recuerdo eterno: http://www.youtube.com/watch?v=q5Hw6os7Mf4

¿Qué a qué se refiere Goldman con su aforismo? Ahora se lo cuento. Imagínense que usted es productor y va a hacer una película que dirigirá Ridley Scott. Que su guionista es Cormac McCarthy, uno de los escritores más reputados del momento y cuyos libros han sido varias veces llevados al cine: Todos los caballos bellos, No es país para viejos, La carretera, Al borde del suicidioChild of God –debú cinematográfico de James Franco como director y guionista-. Que su Director de Fotografía es Dariusz Wolski –su lista de pelis es igualmente impresionante, con Ridley Scott, Gore Verbinski, Tim Burton y Alex Proyas…-,  y que su montador es, pongamos, Pietro Scalia. También le presentan una hoja con el reparto y usted lee: Brad Pitt, Cameron Díaz, Michael Fassbender, Javier Bardem, Penélope Cruz, con secundarios como Bruno Ganz o Rosie Pérez… ¿Qué puede salir mal? Es como si le invitan a una cena y le dicen que entre fogones currarán Ferrán Adrià, Martín Berasategui, el señor Adúriz, René Redzepi y los Roca brothers,  pongamos por caso. Y que, además, todos los productos serán frescos y recién llegaditos de sus mejores denominaciones de origen. No me negarán que, solo con ver el reparto de sollastres, no estarían babero al pecho…

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Pues bien: va y resulta que le intoxican. Algo parecido a lo que sintió este humilde juntaletras al ver la película de Scott. Y uno se da cuenta de que por muy buena que sea la anea, la silla puede no soportar el peso de un trasero. Así, al fin llegamos al dichoso aforismo… En este mundo del cine, escribía Goldman al respecto, nadie sabe nada. Lo que parecía tener todos los parabienes para funcionar va y resulta ser un fracaso. Una mala película. “Nadie tiene ni la más remota idea de si una película va a funcionar o no”. Esa era la frase original de Goldman.

Uno lee la ficha técnica y la artística de El consejero y acude a la sala de cine como si asistiera a un acto litúrgico. Y sale trasquilado y en cueros. Porque lo perpetrado por Scott y McCarthy es una de esas decepciones de la temporada. Creo que el principal problema de la película es su guión. Cormac McCarthy es uno de los mejores escritores norteamericanos del momento. Un tipo único al que se le reconoce a la legua. Un maravilloso prosista. Pero en su estreno como guionista, el pobre encalla. Porque, al parecer, nadie le ha explicado que lo que en la hoja entre tapas funciona, puede no hacerlo, o no lo hace en absoluto, sobre la sagrada pantalla (esa otra Síndone). Dos mundos distintos, dos formas de contar diferentes. Y me temo que el guión perpetrado por McCarthy está más destinado a ser leído y disfrutado sobre el papel que en película. La única pena es que El consejero es una película, ¡vaya por dios!

Le propongo humildemente al señor McCarthy que escriba el libro: el primer libro sobre una película mejor que la propia película. Quizás realmente se trate de una venganza sutil del de Providence. Un desquite, un ajuste de cuentas, escarmiento, vendetta, vindicación contra las adaptaciones que otros han hecho de sus obras. Es para pensar detenidamente en ello. Mención aparte del maravilloso trabajo que hicieron los Coen con su No es país para viejos.

Quizás soy yo –si es así, solicito absolución-, pero empiezo a estar un poco cansado de putas, gánsteres y asesinos fríos como el espacio exterior que filosofan a cada palabra sobre las simas de la vida y lo impenetrable que es la psique. Diálogos ni siquiera aptos para gafapastas, se lo prometo. Que baje Billy Wilder y lo vea, si no. Esta vez me alegra no coincidir con Carlos Boyero, se lo aseguro.  No se pierdan algunas de las perlas que críticos del otro lado del charco y críticos de aquí le han dedicado a la obra –les coloca aquí el link para que vean que no soy el rarito, más bien todo lo contrario en esta ocasión; a esto se le llama reforzar un argumento, sí señor : http://www.filmaffinity.com/es/film179812.html.

Bien pensado, creo que sí: que McCarthy se ha vengado de Hollywood. ¡Quintacolumnista!

COSAS DE LOS DE AQUÍ

Hoy termino este blog contándoles un poco cómo están las cosas con los de aquí, por no perder la costumbre y para que ustedes vean que nos movemos. En primer lugar, felicitación a Patxi Uriz y a Axel O´Mill por la presentación de su documental Hijos de la Tierra. “Eso somos, hijos de la Tierra, no sus dueños”, dice uno de los tipos que pueblan el metraje. ¡Plas!. La película, eso sí, no tiene nada que ver con la hexalogía narrativa de Jean M. Auel.

Otros de aquí, Pablo Iraburu y la gente de la productora Arena vuelven a la carga tras Pura Vida y andan rodando imágenes para su próximo trabajo, el largo documental titulado Walls (http://www.wallsthemovie.com/). Aquí pueden leer algo sobre ello: http://www.yorokobu.es/walls/.

No me olvido del también viajero Raúl de la Fuente, que, tras regresar de Haití, anda de nuevo por tierras africanas tras conocer la pre-selección a los Goya (van dos) de su cortometraje documental Minerita, y que sigue batallando por su próximo largometraje tras el premiado Nomadak, titulado Un día más con vida (http://vimeo.com/51293049). Y con él pelea Amaia Remírez. Al menos, las últimas noticias han sido buenas. Eso tira de ti hacia la próxima estación.

Ni de Arturo Cisneros, al que le tenía algo perdida la pista tras Bagdad rap y que regresa por los/sus fueros con un reciente premio en el festival DOCS DF, el Festival Internacional de Cine Documental de la Ciudad de México, por ¡Mami, ya sé dónde está el dinero! Y con él, juntos pero no revueltos –si lo están es cosa suya-, también Elena Bengoetxea se trae un premio por La agenda setting. Palestina en los medios, película sobre los tipos que se juegan a diario el pellejo para informarnos de lo que se cuece de veras por esos lares.

Ya ven, en un momento me salen un puñado de nombres. Para que luego digan que no hay audiovisual navarro.

Somos como las meigas. O mejor Basajauns, Tarttalos y lo que toque después, Dolores.

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