¿Qué ventajas tiene el hombre sobre la mujer a la hora de entrenar?

¡¡Hola amigos lectores!!:
De nuevo me encuentro con vosotros en mi blog, para tratar otro tema diferente.
Seguramente, daremos por hecho que el hombre y la mujer son diferentes en algunos aspectos, y por supuesto, cómo no, esto también es así a la hora de entrenar, ya que existen diferencias entre ellos: morfológicas, hormonales, de estructura muscular, etc.
Hay aspectos fundamentales que señalan diferencias entre hombres y mujeres y que pueden influir en el entrenamiento diario, en sus resultados y en el desempeño individual durante el entrenamiento.

Vamos a ver algunas de estas disimilitudes:

– Diferencias morfológicas:

El cuerpo del hombre es por término medio un 8% más grande, un 10% más pesado y un 7% más alto que el de la mujer.
La menor talla de la mujer es debida a la producción en sus ovarios de estrógenos, que frenan el crecimiento del cuerpo, mientras que los andrógenos fortalecen el cuerpo y aumentan el crecimiento de músculos y huesos.
La masa magra pico en la mujer se alcanza a los 13-15 años mientras que en el hombre sigue aumentando hasta los 20 años. El mayor peso graso dificulta la práctica deportiva, aumentando la fatiga y reduciendo la motricidad.
Esto hace que el varón sea un 30% más fuerte que la hembra, puesto que su tejido muscular pesa el doble. Además, es más rápido y posee una mayor resistencia a la fatiga. La mujer tiene una talla entre 7 y 10 cm inferior al hombre, posee entre 4 y 6 kg más de grasa y pesa cerca de 10 kg menos. Además, los hombres tienen más masa muscular, extremidades más largas y un tren inferior (torso) más amplio, al tener sus hombros más distanciados.

Debido a todo esto, las féminas tienen cierta desventaja mecánica que les impide levantar más peso. En cambio, la elasticidad es hasta un 10% mayor en las mujeres, al igual que la movilidad articular.

Las mujeres tienen menos hematíes, y por lo tanto su capacidad de transportar oxígeno es inferior. Su menor caja torácica es menor que la del hombre, y su tejido pulmonar inferior, con lo cual su capacidad ventilatoria también es inferior y debe aumentar su frecuencia respiratoria para alcanzar igual ventilación que en el varón.  Además de los pulmones, el corazón masculino es de mayor tamaño y mueve una cantidad superior de sangre, lo que se traduce en un mayor transporte de oxígeno a los músculos. Esto, unido a que el hombre posee también un mejor transporte de calcio al interior de las células, hace que el rendimiento de músculo masculino sea superior al femenino.

– Diferencias hormonales:

La testosterona presente en las mujeres es alrededor de una décima que la que poseen los hombres, y debido a la influencia de esta hormona en el desarrollo de la fuerza y los músculos, las mujeres tienen menores posibilidades de desarrollar igual fuerza y tamaño muscular que los hombres, aún cuando se ejercitan de la misma forma. Además las mujeres tienen más estrógeno, hormona femenina que interfiere en el crecimiento muscular e incrementa la grasa corporal. Por eso las chicas, debido a los estrógenos, terminan el crecimiento dos años antes que los chicos.
Los varones tienen la mitad de grasa que las hembras, debido a su diferencia hormonal.

En los deportistas profesionales, el porcentaje de grasa en hombres es de un 4% y en las mujeres de un 9%, y téngase en cuenta que la grasa presenta una sobrecarga inútil, al contrario que el músculo, es incapaz de generar fuerza.

– Diferencias de estructura muscular:

La genética ha decidido que las mujeres tienen menor masa muscular en el tronco que los hombres, y son capaces de producir unos dos tercios de la fuerza de un hombre. Sin embargo, en la parte inferior del cuerpo las diferencias de fuerza son menos relevantes, e incluso en relación a la masa muscular de que disponen las mujeres, ésta es ligeramente superior en el sexo femenino.
En los hombres el tamaño muscular suele ser siempre superior y su físico es más musculoso por poseer más masa muscular.
Pero las mujeres pueden ganar fuerza al mismo ritmo que los hombres, en relación al tejido muscular del que disponen.

Así que para las chicas esto no debe de ser una excusa para dejar de entrenar.

– Diferencias cardiovasculares:

Fundamentalmente son factores orgánicos los que determinan las diferencias cardiovasculares: las mujeres tienen las vísceras de menor tamaño que los varones.

La mujer tiene menor desarrollo de la caja torácica y un corazón más pequeño, menor cantidad de sangre y volumen sistólico (cantidad de sangre que expulsa el corazón cada vez que se contrae para igual demanda de oxígeno). Su frecuencia cardíaca (pulsación del corazón por minuto), por consiguiente, va a ser mayor.

El menor tamaño del corazón se debe a varios factores: su menor superficie corporal y masa magra, la repercusión de las hormonas sexuales (estrógenos) sobre el crecimiento del corazón y la diferente respuesta de la tensión arterial durante el ejercicio.

Las féminas presentan menor concentración de hemoglobina en sangre (15% menos) y del número de hematíes, lo que equivale a una menor capacidad de transporte del oxígeno sanguíneo.

– Diferencias respiratorias:

Las diferencias a nivel de respiración en la mujer son evidentes tanto en su menor dimensión corporal, como del desarrollo de la caja torácica y menor tejido, por lo que tiene menor capacidad pulmonar total. Para poder igualar la ventilación con un hombre, se vería obligada a aumentar la frecuencia respiratoria (número de respiraciones por minuto).

– Diferencias motoras:

La desigualdad hormonal (testosterona 10-20 veces menor en la mujer) condiciona una menor fuerza muscular proporcional a su menor peso magro (peso libre de grasa).

La fuerza máxima se alcanza antes en la mujer, a los 18-22 años y es un 40% inferior a la que alcanza el hombre en su totalidad.

Como hemos visto -y es algo evidente-, la mujer tiene desventajas a la hora de realizar cualquier actividad física, puesto que su naturaleza así lo ha determinado, pero eso no debe de ser una excusa si realmente se tiene la fuerza de voluntad necesaria para hacer realidad algo que se cree realmente importante.

Porque, ¿quién mejor que uno mismo para poner los medios necesarios para conseguir lo que se propone?

Y yo como mujer, estas desventajas respecto al hombre a la hora de entrenar, lejos de ser un obstáculo, son un estímulo, puesto que sé que realmente puedo conseguir lo que me proponga siendo consciente de mis limitaciones…

Rosa López (Personal Trainer & Fitness Coach)

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