¿Habías pensado en calentar tu mente antes de entrenar?

 

Una vez más, bienvenidos a este espacio dedicado plenamente a la salud, el bienestar y la puesta en forma.

Estamos acostumbrados a escuchar esta frase : “mens sana in corpore sano”, y nos hemos acostumbrado tanto a escucharla, que quizás haya perdido el valor y la fuerza que realmente tiene, por el propio uso a nivel coloquial.

Infinidad de estudios han revelado que la práctica de ejercicio ayuda a que nuestra mente funcione mejor, ya que físico y psíquico van unidos en la persona y son cosas totalmente inherentes entre sí, por mucho que a veces queramos molestarnos en pensar lo contrario, para justificar nuestro abandono hacia alguna de ellas.
El ejercicio activa diversos mecanismos en nuestro organismo, los cuales hacen funcionar mucho mejor nuestro cerebro y consiguen que estemos predispuestos a una mejor actividad mental. Esto debemos saberlo y tenerlo presente.

Hoy voy a tratar un tema del cual no se suele hablar mucho habitualmente, puesto que cuando se trata de planificar un entrenamiento, al hablar de calentamiento, lo primero que nos viene a la mente son ejercicios físicos para ir subiendo el ritmo cardíaco, de tal manera que nos pueda permitir adaptarnos de una forma progresiva a nuestra rutina de ejercicios.

El cerebro es nuestro motor para cualquier acción que queramos realizar, puesto que es quien envía la orden para llevar a cabo lo que nos proponemos.

Hasta aquí seguro que estarás pensando que todo lo dicho anteriormente es muy lógico. Y así es: pero en la vida no es suficiente con tener conocimiento cuando se pretende materializar algo: ¡¡¡¡¡hay que pasar a la acción para hacerlo realidad!!!!!
Si tú quieres realizar un buen entrenamiento, debes de empezar por calentar tu mente.

¿Cómo puedes hacer esto?

– Sé muy consciente de que lo que vas a hacer es porque tú lo has decidido.

Piensa realmente que el entrenamiento es algo que te conviene hacer aunque no te apetezca (no siempre lo que te apetece en el momento es lo que ciertamente te conviene para llegar a conseguir tu objetivo).

– Sé consecuente con la idea de que “no hay nada a cambio de nada” (todo requiere su esfuerzo en la vida -hasta la cosa más simple tiene su proceso- y algo debemos de poner a cambio).

Programa un espacio de tiempo en tu semana para dedicarlo a tu plan de entrenamiento, basado en unos horarios realistas para que puedas llevar a cabo el mismo (no sirve de nada si te marcas unos horarios utópicos cuando en el fondo sabes que por temas laborales u obligaciones de otro tipo, es posible que no vayas a disponer de ellos para dedicarlos a esta beneficiosa causa).

– Cuando se acerque el horario de entrenar, -además de por supuesto asegurarte de que vas a ejecutarlo con reservas nutricionales adecuadas para sacar el máximo provecho de él-, vete creando “ambiente de ejercicio”.

Si vas a entrenar fuera de casa, empieza poniéndote en contacto con la ropa y los utensilios de deporte, preparando tu bolso para tal fin, ya que en breve vas a estar en un lugar en el que el ambiente que se debe de respirar es disciplina y dedicación.
Si tu entrenamiento lo vas a llevar cabo en casa, aquí vas a tener que calentar más la mente:

Fíjate un horario (esto es muy pero que muy importante, porque como muy bien sabrás, en casa siempre hay mil cosas que hacer, y cualquier entretenimiento lo podemos adoptar como excusa para justificar nuestra pereza: una llamada de teléfono, alguien que nos viene a visitar, labores caseras que realmente las podemos hacer a otra hora, etc… no sigo, porque se me ocurren millones de pretextos para “librarme” de entrenar).

– Mientras realizas el esfuerzo, deléitate con una música que te motive (siempre va a ser más agradable), pero tampoco te acostumbres a depender de nada que no sea mas que un simple accesorio, porque de esta manera, el día que te falte no te condicionará.
Actualmente, durante el curso lectivo yo no entreno por mi cuenta, porque me satisfago con los entrenamientos que preparo par las clases de los grupos a los que preparo físicamente.
Pero en vacaciones, cuando me encuentro en mi ciudad, realizo mi entrenamiento personal.
Aunque la pereza llame a mi puerta (a veces esto es inevitable), pero no suceda que caiga rendida a sus pies, os voy a comentar la estrategia que adopto para que todo marche sobre ruedas (esta es mi fórmula, pero por supuesto esto es personal).
Quizás os riáis (no está mal porque así me puedo reir con vosotros también), pero yo monto un rito como media hora antes de comenzar mi rutina de ejercicios:

– Lo primero de todo, destino un lugar de la casa para tal fin (que me permita disponer del espacio conveniente para lo que tengo que realizar).

– Lo siguiente, fijo una hora concreta para entrenar (supongamos que va a ser las seis de la tarde).

– Dependiendo de la hora de mi comida, ajusto la hora de la merienda también para no realizar mi entrenamiento sin reservas. Es decir, si he comido muy pronto, en este caso meriendo a las 5:20 p.m., pero si por lo que sea ese día he tenido que retrasar la ingesta del mediodía, entonces pospongo la merienda para después del ejercicio.

– Sobre las 5:30 p.m. me visto con la ropa deportiva, me recojo el pelo en una coleta o un coqueto moño (de estas improvisaciones me han salido peinados super originales 😉 ) y selecciono la música con la que me gustaría entrenar.

– Preparo un botellín de agua para tener a mano siempre la posibilidad de poderme hidratar y de esta forma evito viajes innecesarios a la cocina (así me mantengo en máxima concentración con lo que estoy haciendo).

– Coloco el material que voy a utilizar en la zona de entrenamiento.

– Y por último me desconecto de la tecnología, dejando el móvil abandonado en un sitio aparte (¿hay alguien tan imprescindible para el mundo que no pueda desaparecer durante un espacio concreto de tiempo? o ¿somos tan esclavos y tenemos tanta adicción a nuestro móvil que somos incapaces de no saber nada de él durante una triste hora elegida por nosotros?).

¿¿ERES CONSCIENTE DEL PODER QUE PUEDE ALCANZAR TU MENTE?? Rosa López (Personal Trainer & Fitness Coach)

¿¿ERES CONSCIENTE DEL PODER QUE PUEDE ALCANZAR TU MENTE?? Rosa López (Personal Trainer & Fitness Coach)

Como habréis visto, hacer todo esto, no me lleva media hora, con lo cual me sobra tiempo, pero en esos momentos, no hay cosa que más me satisfaga que empezar a entrenar a las 5:55 p.m. en lugar de a las 6 p.m. que era la hora establecida. De esta manera, además de haberme demostrado a mí misma que he utilizado bien mi voluntad, habré acabado antes mi entrenamiento, y lo siguiente que me espera es una gratificante ducha y una sustanciosa y placentera merienda (en caso de no haberla tenido antes).

Pero lo que verdaderamente me llena por dentro, es la sensación de satisfacción de haber cumplido una vez más mi programa, acompañado de sus beneficios físicos y psíquicos….

Rosa López (Personal Trainer & Fitness Coach)

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2 respuestas a ¿Habías pensado en calentar tu mente antes de entrenar?

  1. deportista dijo:

    Me parece que has hablado muy bien de este aspecto que, como dices, se suele olvidar. Cuando llegas al vestuario y ves a la gente que ya se está duchando y se va después de entrenar, y empiezas a pensar: “¡qué pereza, madre mía!” Pero luego, el trabajo bien hecho y una vez que estás entrenando, las benditas endorfinas te hacen seguir hasta terminar.

    Me gustaría que nos hablases un día del orden de entrenamiento: calentamiento-pesas-cardio (como creo que es conveniente) o calentamiento-cardio-pesas.

    Así mismo, podrías hacer un post sobre el HIIT. ¿Qué opinión te merece? ¿Cuál crees que debería ser la rutina semanal y qué tipo de HIIT, para ti, el mejor?

    Muchas gracias, ojalá pudiese asistir a tus clases, pero no soy socia del centro deportivo donde trabajas.

    Sigue así!

    • Rosa López dijo:

      Hola deportista:

      Lo primero muchas gracias por tu participación en este blog.
      🙂

      Me alegra el hecho de que te haya gustado el artículo.

      Respecto al HIIT, me parece una buena alternativa, tratándose de un entrenamiento cardiovascular con cambios de ritmo, basado en combinar intervalos de ejercicios de alta intensidad con ejercicios de moderada-baja intensidad.

      Yo realmente siempre he entrenado de esta forma, pero no sólo con ejercicios denominados “cardio”, sino con programas de entrenamiento de trabajo muscular, jugando con ejercicios más intensos y de menor intensidad.

      Me parece una buena opción, pero siempre y cuando se compagine con un entrenamiento muscular -a este último lo considero la actividad más completa, teniendo en cuenta que el músculo consume mucha energía incluso en estado de reposo, con la consiguiente aceleración del ritmo metabólico basal-, pero en solitario, lo considero incompleto…

      Espero haberte servido de ayuda.
      Gracias.

      Un saludo,
      Rosa López

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