¿Realmente se puede conseguir un cuerpo 10?

Hola:
¿Cómo estáis, amigos?
Si estamos leyendo este artículo es porque quizás su título nos ha parecido atractivo, o cuando menos hemos sentido cierta curiosidad en leer su contenido.

Estamos muy acostumbrados -y es innegable- aunque más de una vez nos cueste reconocerlo, a que la imagen que una persona proyecta al exterior, sea su carta de presentación, y a que esta misma repercuta en nuestra primera relación con la sociedad. Por supuesto que la imagen además de nuestro cuerpo, es el conjunto en general de nuestra persona: el rostro, el pelo, la mirada, la voz, la expresión, los gestos, la manera de hablar, la forma de comportarnos, la indumentaria, etc., pero en este post nos vamos a centrar más en dirigir la atención a nuestra anatomía.

El cuerpo perfecto es algo que la sociedad actual dictamina frecuentemente con unos cánones establecidos por los medios de comunicación, porque ¿quién no ha visto un cuerpo “10” en un anuncio de televisión prometiéndonos una salud y una belleza que se derrocha por todos los poros de la piel de los modelos que lo protagonizan?

Por otro lado, internet nos bombardea sin cesar con anuncios de productos adelgazantes, las teletiendas nos garantizan un cuerpo ideal tratándonos de vender máquinas “milagrosas” -cada día diferentes-, pero siempre con unos resultados espectaculares.
También habremos visto y por qué no, leído algún artículo que rezaba en su titular algo así: “Cómo conseguir un cuerpo 10”, etc.

Y tantas, y tantas veces hemos tratado de descubrir “la clave”, con intentos fallidos… dándonos cuenta de que no existen los milagros, y de que la búsqueda de ese “cuerpo perfecto”, o mejor dicho, que creemos perfecto, es una utopía.

Los medios de comunicación, lejos de ayudarnos a sentirnos satisfechos con nuestro propio cuerpo, son capaces de crearnos una gran inseguridad en nosotros mismos, pudiéndonos abocar a tener transtornos como la anorexia nerviosa, la bulimia, la vigorexia… puesto que las fotos que se publican en las revistas están retocadas, y nos ofrecen una realidad distorsionada. Viene bien recordar que los modelos que salen en ellas son tan humanos como nosotros, y como tal, tampoco son perfectos (la perfección es totalmente subjetiva).

A raíz de mi experiencia como preparadora física y entrenadora personal, he llegado a la conclusión de que el “cuerpo ideal”, en realidad se consigue cuando logras obtener una armonía en las formas, y eso lo hace verdaderamente bello y atractivo para los ojos que lo observan…

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SI TIENES CLARO QUÉ QUIERES CONSEGUIR Y A DÓNDE QUIERES LLEGAR, DEBES TRAZAR TU PROPIA SENDA DISEÑADA POR TI. NADIE LO PUEDE HACER MEJOR QUE TÚ… Rosa López (Personal Trainer &Fitness Coach)

 

 

El verdadero cuerpo perfecto se alcanza cuando hay un maravilloso entendimiento entre la mente y el cuerpo; cuando una persona se encuentra ciertamente a gusto con su anatomía, y esto, solamente se puede lograr de una manera individual, personal, e intransferible.

 Llegar a conseguir esto, es un proceso que requiere poner de nuestra parte, porque en cierta medida, ello requiere un orden y un grado de disciplina para aplicar la fórmula que tengamos que emplear en cada momento.

Pero como seres humanos, estamos de enhorabuena en este aspecto, ya que tenemos una grandísima ventaja que se puede convertir en un arma muy poderosa en nuestras manos: la razón.

Ésta, hace que consigamos de nosotros mismos lo que queramos hacer, por supuesto dentro de unas espectativas realistas, siendo conscientes de nuestras limitaciones, para no llegar a la frustración, porque hay cosas que aunque nos empeñemos, no podemos cambiar, porque vienen impresas en nuestra genética.

Debemos saber que somos seres mortales, y como tal, tenemos nuestras imperfecciones y limitaciones, y esto precisamente hace que seamos seres únicos e irrepetibles, y no muñecos fabricados en serie (y aun así, no saldríamos milimétricamente similares).

El cuerpo que nos va a dar satisfacción interior, es aquel que nos proporcione una calidad de vida funcional, y en resumidas cuentas, que se encuentre sano para moverse por la vida.
Para todo ello, hay una serie de cosas que nosotros podemos aplicar, que nos pueden ayudar mucho a conseguirlo, ya que repercuten en el estado armónico físico-mental:

– Procura llevar un orden en tu vida, que te pueda proporcionar tiempo y espacio para las cosas que tú consideres importantes, y que te hagan sentir satisfecho en tu fuero interno. Esto te llenará tanto, que ya no querrás salir de esa dinámica tan fácilmente…

– Mantén tu mente activa, ya que si tu intelecto está enérgico, te aportará el estado perfecto para mejorar tu condición física de la mejor forma.

– Hazte con un programa de entrenamiento que te resulte eficaz, y sé disciplinado con él, para que tus objetivos -fundamentados sobre una base real- se lleven a cabo.

– Conserva unos hábitos que te lleven a mantener una alimentación equilibrada.

Evita tóxicos que puedan perjudicar a tu cuerpo y a tu mente: esto te dará mayor equilibrio, bienestar y paz interior.

Piensa en positivo, lo mejor para verse bien es estar mentalmente apto para ello.

No te obsesiones. Todo en su justa medida. La disciplina es la clave para llegar a la meta propuesta, pero las obsesiones no nos llevaran más que a llevar a nuestro cuerpo a límites excesivos.

No creas en las “fórmulas milagro” ni en los “productos prodigiosos”, pues realmente no existen. La fórmula más eficaz depende de tu dedicación y tu esfuerzo: “aquí no hay nada, a cambio de nada…”.

– Recuerda que como ser humano que eres, dispones de algo que no se puede pagar ni con todo el oro del mundo. Para mí es el valor más preciado: la voluntad. A través de esta cualidad tan suprema, podemos dirigir nuestros actos hacia el cumplimiento de nuestros sueños más realistas (porque ante todo debemos ser objetivos con nosotros mismos).

En resumidas cuentas, el cuerpo perfecto es una utopía, puesto que la perfección es algo totalmente subjetivo, y en su búsqueda -inevitable y agotadoramente incesante- siempre estaríamos insatisfechos.

Lo que sí realmente va a hacer que nos sintamos dichosos con nosotros mismos, es el hecho de aplicar en nuestra vida hábitos saludables, no sólo por estética sino también por salud, para sentirnos bien por dentro y por fuera. Asimismo, mejorarán nuestras relaciones internas (con nosotros mismos) y externas (en la relación con los demás), además de muchos otros aspectos de la vida…

Rosa López (Personal Trainer & fitness Coach)

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