Mejorar la diabetes a través del entrenamiento muscular

 

Bienvenidos a este nuevo artículo de mi blog, en el que trato un tema que si no nos afecta a nosotros directamente, seguramente conoceremos a alguien que padece esta enfermedad tan común como es la diabetes.

En el año 2.000, se estimó que alrededor de 171 millones de personas eran diabéticas en el mundo y que 370 millones llegarían a padecer esta afección en 2.030.

La diabetes mellitus (DM) es un conjunto de trastornos metabólicos, los cuales presentan concentraciones elevadas de glucosa en la sangre (hiperglucemia) de manera persistente o crónica.

Diabetes significa que el nivel de glucosa en la sangre es demasiado alto. El cuerpo usa el azúcar para obtener energía, pero un exceso de éste en la sangre, puede ser perjudicial.

 

Actualmente, existen dos clasificaciones principales:

. La primera, correspondiente a la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la que se reconocen tres tipos de diabetes:

– Tipo 1.

– Tipo 2.

– Gestacional.

. La segunda, propuesta por la Asociación Americana de Diabetes (ADA), la clasifican en 4 grupos:

– Tipo 1.

– Tipo 2.

– Gestacional.

– Otros tipos.

La diabetes mellitus tipo 1, en la que existe una destrucción total de las células β, conlleva una deficiencia absoluta de insulina (insulinodependiente).En este tipo de diabetes, prevalece fundamentalmente alguna patología que influye en el funcionamiento del páncreas (diabetes tipo 1 fulminante). La “American Diabetes Association” afirma que entre los factores que pueden desencadenar la diabetes insulinodependiente (Tipo 1) se incluyen el clima frío, la falta de lactancia y ciertos tipos de virus.

En diabetes mellitus tipo 2 o no insulinodependiente, generada como resultado de una deficiencia progresiva en la secreción de insulina e intolerancia a la glucosa, así como el antecedente de resistencia periférica a la misma, los factores más importantes en su aparición son el exceso de peso, la falta de ejercicio, la hipertensión, el colesterol y el historial familiar junto con el envejecimiento. De hecho, la obesidad abdominal se asocia con elevados niveles de ácidos grasos libres, los que podrían participar en la insulinorresistencia y en el daño a la célula beta-pancreática.

– La diabetes gestacional, la cual es diagnosticada durante el embarazo.

Otros tipos de diabetes originados por causas diferentes. La causan varios trastornos, primordialmente la baja producción de la hormona insulina, o un inadecuado uso de la misma por parte del organismo, con repercusión en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.

 

Esta enfermedad aumenta drásticamente a medida en que las personas adoptan el tipo de vida occidental, ya que la sociedad desarrollada favorece el sedentarismo -uno de los “culpables” ha sido el avance de la tecnología, puesto que no invita a realizar la mínima actividad física = demasiado confort-, y sin darnos cuenta nos va conduciendo al estrés por el ritmo de vida que llevamos.

Para contrarrestar todo esto, se debe mantener un hábito de alimentación saludable, y realizar ejercicio físico de una manera cotidiana, de tal manera que forme parte de nosotros mismos. Esta es la forma más inteligente de prevenir la diabetes, ya que la obesidad es un factor clave para esta enfermedad, puesto que estudios con grupos numerosos demuestran la alta relación entre obesidad y diabetes.

La actividad física mejora la administración de las reservas de azúcar del cuerpo y actúa de reguladora de las glucemias. Las reservas de glucógeno aumentan y se dosifican mejor cuando el cuerpo está en forma, ya que las grasas se queman con más facilidad, conservando los hidratos de carbono para esfuerzo intensos o en aquellos casos donde, por ser la actividad muy larga, se requiera que las reservas aguanten más tiempo.

Estudios Ensayos Clínicos de Investigación sobre el Control de la Diabetes y sus Complicaciones (DCCT) y Estudios Prospectivos de Diabetes en el Reino Unido (UKPDS), los cuales se basaron en el tratamiento de la diabetes sobre el control glucémico y de la presión arterial con el objetivo de prevenir y detener las complicaciones de la diabetes, concluyeron que el ejercicio es uno de los pilares en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2. Algunos estudios de investigación mencionan que los efectos del ejercicio aeróbico son retardados y no ofrecen mucha efectividad en el control de la glucemia. En cambio, al cabo de tres meses de ejercicio de resistencia muscular , se observa una reducción importante en el control glucémico.

Para tratar la diabetes, el ejercicio desempeña un papel fundamental, ya que para el cuerpo humano es importante tener una armonía entre glucosa e insulina y se debe tener presente que la alimentación hace que la glucosa aumente respecto a la insulina y el ejercicio hace que disminuya.

El aprovechamiento de la glucosa por la insulina viene dado principalmente gracias a la musculación, con lo cual una falta de movimiento, de ejercicio, y la consiguiente atrofia muscular son culpables de la aparición de la resistencia a la insulina y de la disminución de la tolerancia a la glucosa.

Algunas investigaciones demuestran que la sensibilidad a la insulina tiene una relación directa y significativa con la masa muscular e indirecta con la masa grasa. Un porcentaje de la glucosa es utilizada por la musculatura y todo parece indicar que el aumento de masa muscular provoca un efecto insulinógeno, que promueve la producción y liberación de insulina por los islotes de Langerhans del páncreas.

La musculatura y el hígado son los órganos más importante del metabolismo en el ser humano. El entrenamiento muscular tiene un papel muy destacado como forma de ejercicio que desencadena una acción fundamental de apoyo al metabolismo.

Algunas averiguaciones, revelan que un entrenamiento muscular hace descender el reflejo de insulina en plasma, aumenta el número de receptores de insulina y mejora el efecto insulínico, haciendo que todo esto sea una excelente protección contra la diabetes. El efecto de ejercicios sobre el músculo del esqueleto contribuye más al control de este transtorno.

Para disminuir el porcentaje de grasa, se ha comprobado que la combinación adecuada de ejercicio de resistencia y de fuerza es muy efectiva.

Hay personas que piensan que para combatir la diabetes es muy eficaz el hecho de caminar, y esto termina siendo un ejercicio muy escaso, ya que tiene muy poca intensidad y causa una rápida adaptación del organismo. Es curioso ver a algunas personas mayores caminando, convencidas de lo eficaz que esto es para la prevención de diferentes enfermedades, mientras podrían invertir ese tiempo en realizar progresiones adecuadas para su estado físico y que incidieran en todas las diferentes cualidades físicas, como la fuerza, la resistencia y la flexibilidad.

Varios estudios demuestran que las actividades intensas reducen entre un 40 y un 60% el riesgo de sufrir diabetes y entre un 30 y un 50% la necesidad de insulina.

Para una persona no insulinodependiente (Tipo 2), el ejercicio, la actividad física y la dieta, pueden disminuir la necesidad de insulina hasta en un 100%. Relevantes estudios demuestran que bajar de 5 a 7% del peso corporal, puede retrasar y posiblemente evitar la diabetes tipo 2. Esto se puede conseguir con una dieta saludable y un programa de ejercicio adecuado, los cuales deben ir ligados. Pero por supuesto, sólo las personas con sobrepeso deben adelgazar.

  • Numerosos estudios demuestran que a través de la práctica de ejercicio, se puede conseguir lo siguiente:

– Aumentar la utilización de glucosa por el músculo.

– Mejorar la sensibilidad a la insulina.

– Reducir las necesidades diarias de insulina o disminuir las dosis de antidiabéticos orales.

– Controlar el peso y evitar la obesidad.

– Mantener la tensión arterial y los niveles de colesterol.

– Evitar la ansiedad, la depresión y el estrés.

– Reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

– Mantener fuertes el corazón y los huesos.

– Mantener las articulaciones flexibles.

– Reducir el riesgo de caerse.

– Disminuir la cantidad de grasa corporal.

– Aumentar la energía.

– Aminorar el estrés.

La práctica de la actividad física debe estar orientada al tipo de diabetes:

  • Pacientes con diabetes mellitus tipo 1 (insulinodependiente):
    El ejercicio puede aumentar la sensibilidad a la insulina en estos casos, aunque esto no implique un óptimo control de la diabetes de forma automática. Para conseguirlo a largo plazo, los pacientes deben desarrollar una actividad física diaria y teniendo en cuenta los siguientes factores: el momento del día en que se realiza, su duración e intensidad, los niveles de glucemia antes del ejercicio y el tipo y la dosis de insulina utilizada. Existen una serie de normas básicas a tener en cuenta antes de iniciar una sesión de ejercicio:

– Inyectar la insulina en grupos musculares que no se movilicen durante la práctica de ejercicio. El abdomen es la zona más segura.
– Planificar el ejercicio para realizarlo de forma regular y a la misma hora cada día, preferiblemente durante las primeras horas de la mañana.
– Adaptarlo al horario de las comidas y de la acción de la insulina.
– Administrar una cantidad extra de hidratos de carbono antes o durante el ejercicio o reducir la dosis de insulina.
– Será necesario evitar las prácticas irregulares e incontroladas de ejercicio físico para evitar posibles apariciones de hipoglucemia.
– Procurar no realizar los ejercicios en condiciones de calor o frío extremos y durante los periodos de descontrol metabólico.

  • Pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (no insulinodependiente):

– El programa regular de ejercicio es fundamental para el control glucémico, ya que es efectivo para prevenir este tipo de diabetes, especialmente en aquellas personas con un alto riesgo de padecerla: individuos con sobrepeso, tensión arterial elevada y con antecedentes familiares de diabetes.

– Es importante seguir una dieta adecuada.

– El acumulo de grasa abdominal y el deterioro de la masa muscular en las extremidades son factores favorables para el desarrollo de la diabetes tipo 2.

– Es necesario valorar la posible existencia de complicaciones graves, como retinopatía o hipertensión. En caso de que se presente alguna de estas complicaciones, estará contraindicada la realización de ejercicios de alta intensidad.

  • Como es lógico, una persona diabética debe de tomar una serie de precauciones que le van a ayudar a la eficacia en su plan de entrenamiento, y a evitar posibles riesgos:

– Verificar la glucemia antes de la práctica deportiva:

Si es menor de 100 mg/dl, tomar un suplemento (fruta, galletas, bebidas energéticas) antes de hacer ejercicio.

Si está entre 100 y 150 mg/dl, puede hacer ejercicio sin riesgo.

Si es mayor de 250 mg/dl, debe dejar el ejercicio para otro momento.

– Disminuir la dosis de insulina antes de la actividad.
– No inyectarse la insulina en una región muscular que vaya a exponer a gran esfuerzo.
– Evitar el ejercicio físico en el momento del pico máximo de acción de la insulina.
– Controlar la glucemia durante y después del ejercicio.
– Procurar no realizar ejercicio si la glucemia capilar es >250 mg/dl y existen indicios de cetosis en la sangre y en la orina, o si la glucemia es superior a 300 mg/dl aunque no haya signos de cetosis. Es preferible esperar a que la situación de descompensación haya desaparecido para empezar a hacer deporte.
– Tomar un suplemento de hidratos de carbono durante ejercicios prolongados.
– Consumir líquidos -sobre todo agua- desde dos horas antes de empezar a ejercitarse y durante la práctica deportiva.
– Controlar su grado de deshidratación y la temperatura ambiente.
– Si aparece algún síntoma de hipoglucemia antes, durante y después del ejercicio, debe tomarse una cantidad adicional de hidratos de carbono de absorción rápida (como son los zumos, por ejemplo).

Como habréis visto, queridos lectores, la diabetes es una afección que debe tomarse en serio, y la cual siguiendo las pautas médicas y un estilo de vida saludable adaptado al paciente, hace que la vida del mismo se normalice.

Todo siempre es proponérselo y llevar a cabo las acciones convenientes para conseguirlo.

CREE EN TÍ MISMO!!!! SÓLO ASÍ CONSEGUIRÁS TU OBJETIVO… Rosa López

Debemos recordar que nosotros somos los dueños de nuestra propia voluntad, y que según el uso que hagamos de ella, podemos cambiarlo todo

Rosa López (Personal Trainer & Fitness Coach) 

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