A cualquiera nos puede suceder

Este verano, cuando iba a recoger a mi hijo a casa de mis padres me encontré con un vecino que hacía meses que no veía. Que digo meses, igual más de un año. Mis padres ya me habían contado que “Manolo” (así es como se llama) había tenido un accidente de tráfico mientras cruzaba un paso de cebra un día que volvía con la compra.

accidente trafico

Manolo es un vecino de toda la vida de mis padres, con hijos ya de mi edad, dos de ellos casados y con sus respectivos hijos y otro viviendo en Madrid, cuya mujer, hace ya unos años que enfermo y desde entonces él se encargaba de todas las labores del hogar, la compra, pasearla e incluso de cuidar a los nietos siempre que sus hijos se lo pedían. En casa nos preguntábamos como llegaba a todo, pero no era de extrañar porque era el típico vecino que estaba disponible para colaborar y trabajar incluso en las cosas de la comunidad, que mira que eso es difícil de encontrar.

Pero volviendo al otro día, la verdad que cuando lo vi, al principio ni lo reconocí. Además de haber envejecido muchísimo en el último año, su movilidad era limitada (andaba con bastón) y su expresión era  dolor y de tristeza a pesar de que intento sonreír al saludarme. Con lo jovial que había sido siempre este hombre!

¿Cómo estas Manolo? ¿Cómo te encuentras? ¡Qué alegría verte por la calle paseando! Le comente. Estas tres preguntas fueron suficientes para que el comenzara su relato de todo el calvario que estaban viviendo desde que tuvo el accidente.

Así me conto como “sin comerlo ni beberlo” (así se expresa él) volviendo del supermercardo con el carro lleno, cruzaba el paso de cebra y derrepente salió volando por los aires y aterrizo en la acera. Lo siguiente que recuerda es estar en el hospital con la cadera rota, dos vértebras aplastadas, y mucho dolor, “ese dolor profundo y continuo que desde aquel día no me deja vivir”.

No imaginas que meses he pasado, primero en la cama, después aprendiendo otra vez a andar y siempre con este dolor que no me abandona. La mayoría de los días no tengo ganas ni de salir a la calle y si salgo es porque me obligan los hijos a hacerlo. Los pobres, fíjate, han tenido que cambiar totalmente sus vidas para poder atendernos a mí y a su madre, apañándose de mala manera para cuidarnos a nosotros y a sus hijos, mis nieticos (aquí es cuando Manolo no pudo contener la emoción y las lágrimas se asomaron en sus ojos), con lo feliz que era yo cuidándolos y bajando a la plaza con ellos a jugar al balón, y ahora hay días que me molesta hasta que estén en casa haciendo ruido.

Y a todo esto se une que ni duermo por las noches, porque dice el que me atropello que la culpa del accidente fue mía, que sí me tiré encima del coche ¿pero tú te crees? Habrase visto semejante desfachatez…. Y los hijos me han buscado un abogado, y dice que tendremos que ir a juicio, y esto me quita el sueño. Yo que no he tenido nunca ninguna diferencia con nadie, que me estén haciendo esto, que me tenga que ver en esta situación…..Además de que por supuesto, nadie me ha llamado para preguntarme que tal estoy ni para pedirme perdón…..No sé yo, si esto del juicio no va a ser lo que me lleve a la tumba.

juicio anciano preocupado

Intente animarlo y tranquilizarlo, diciendo que no estuviera preocupado a sabiendas que mis palabras caerían en saco roto y que poco le iban a tranquilizar. Y es que hay personas que la idea de tener que personarse delante del juez les genera más miedo y ansiedad que el pasar por un quirófano.

Cuando subía en el ascensor a casa de mis padres iba pensando en todo lo que me había contado Manolo, como nos puede suceder a cualquiera de nosotros que en un simple segundo nos cambie la vida y lo duro y frio que suena que tanto sufrimiento y dolor se traduzca en un indemnización económica a determinar en muchas ocasiones por un juez.

Menos mal que las cosas ya están cambiando y se están abriendo nuevas opciones para poder solucionar las controversias de otra manera, incluso en el ámbito de los accidentes de tráfico. Así desde el 1 de Enero de 2016, fecha en la que entro en vigor la Ley 35/2015 de 22 de septiembre, de reforma del sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, se abre la posibilidad de acudir a Mediación antes de ir a los Juzgados por controversias que se produzcan en esta materia. Acudir a esta opción va a permitir que las víctimas de accidentes de tráfico puedan disponer antes de las indemnizaciones que les corresponda,  evitando gastos y largos procesos que acentúen su dolor, además de que van a poder ser escuchados.

El pasado Miércoles, estuvimos hablando de esto en el Colegio de Mediadores de Seguros de Navarra, en donde se produjo un intenso debate que concluyo con la siguiente reflexión “La mediación ha llegado para quedarse, y tendrá mucha fuerza en el futuro”. Os dejo el enlace a la noticia donde podréis encontrar el resumen de lo tratado en este foro. https://goo.gl/TyvRDY

¡Seguimos en contacto!

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2 respuestas a A cualquiera nos puede suceder

  1. Alicia dijo:

    qué buena entrada al blog!!! me ha encantado leerla! tenéis mucha razón, a cualquiera nos puede pasar una cosa de estas.

    • Muchas gracias Alicia por dejarnos tu comentario. Efectivamente como dices a cualquiera puede pasarnos, y es que segun datos de la DGT en el año 2014 hubo más de 90.000 accidentes de tráfico en España. Podemos hacernos una idea de cuantos de estos accidentes han acabado o acabarán finalmente en un juzgado. Ahora ya podemos acudir a Mediación, solo tenemos que solicitarlo!

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