Y ahora, abstemios

Ni Liga, ni Copa, ni Campions League. Eso se suele cantar al Barça o al Madrid cuando cierran en blanco una temporada, normalmente desde la hinchada rival, por aquello de hacer sangre y leña del árbol caído. Y es que, por lo menos, el humor se mantiene y tiene que ser algo que no perdamos nunca. Porque viendo el fútbol y los resultados que nos estamos comiendo, mejor echarle unas risas al asunto y pensar en el siguiente encuentro. A ver si hay más suerte y nos dan una alegría…

Franck Tabanou cae ante la presión de un desdibujado Fran Mérida. EFE

Franck Tabanou cae ante la presión de un desdibujado Fran Mérida. EFE

Porque en la Copa tampoco ha podido ser. Tercer partido de Jokin a los mandos y tercera derrota. Siete chicharros en contra, ninguno a favor. Menos mal que la cosa iba a cambiar. Pero me da que ahora, encima, nos vamos a hacer abstemios y vamos a pasar de echar un buen copazo. Y eso que, por lo menos, la eliminatoria está medianamente abierta. Y digo medianamente porque, pese a que el 1-0 es remontable, viendo cómo juega el equipo dudo mucho del pase a octavos. Abstemios, que es más sano.

Abstemios gracias a Mario, que con tres intervenciones evitó la goleada. Dos jugadas contra un rival, sólo y sin oposición plantado ante el meta (Ponce en ambas ocasiones) y una tercera ocasión que fue un cabezazo en un córner rival de un… ¡Osasunista! Sí, de un compañero. Joé, con amigos así para qué quiere el meta enemigos… De todos modos dejó la cosa difícil a Caparrós de cara a elegir el meta del próximo partido.

Iván Márquez fue otro de los que agradaron. El central del Promesas no se achicó ante nadie, entró fuerte y dejó en 90 minutos más detalles, ganas y concentración que muchos de los centrales que han disputado hasta ahora minutos. Y poco más podemos rescatar de este encuentro. Porque, a fuer de ser sinceros, fue el típico encuentro de dieciseisavos de final de la Copa del Rey, ronda de ida, entre el último y el penúltimo de Primera. Vamos, un truño como pocos.

Un truño en el que se volvieron a repetir errores. Un truño en el que se ven cosas inexplicables, como el fin de la carrera de Fran Mérida con apenas 26 años, con la constancia de que se secó Fuentes, con la desconcentración y falta de tensión de muchos futbolistas del primer equipo y con la buena fe de gente joven, caso de Imanol García, o Buñuel, u Olavide, pero que no tienen el plus necesario para jugar en la categoría.

Truño en el que Sergio León volvió a ser de lo poco peligroso en ataque, junto a un De las Cuevas intermitente, que parece que cuando quiere se arranca pero muere de mala leche en la línea de fondo al ver que está sólo. Con la mala baba de Fausto Tienza al ser sustituido, tirando de malas maneras el chubasquero en el banquillo, siendo más un gesto de cara a la galería que otra cosa. Esa mala gaita es lo que hay que destilar en el campo, esa testiculina y pelea que te hagan ganar las segundas jugadas siempre, y no nunca, como sucede ahora.

Truño y gracias a Mario, que pudo ser truñazo y goleada. Porque la defensa es blanda, porque el centro del campo pierde todas las disputas, porque la delantera no se conjunta, porque no hay solución ni se adivina que vaya a llegar. Es la Copa, da igual. Lo que importa es la Liga. Ya, y el domingo vamos a Gijón y enfrente se va a plantar un Sporting escocido por el partido de la Copa, porque el fútbol es una competición en la que, si no se gana, se hace mala leche y se quiere tener reválida. Menos Osasuna.

Caparrós dijo que la Copa le trae buenos recuerdos, que quiere llegar lejos, que quiere hacer cosas… De momento, Jokin, te ha llevado a Granada, que bastante lejos es. Pero con este juego no te va a llevar a otra ciudad, eso está claro. Así que igual lo mejor es pensar en la Liga, dejarnos de tonterías que el objetivo es el que es y darlo todo cada minuto de la competición más larga, que el torneo del K.O. sólo puede traer problemas en forma de lesiones.

Abstemios. Y menos mal, oye. Que si no es por Súper Mario ahora mismo estamos como un borracho al día siguiente, de resaca, abochornados y avergonzados por la goleada que nos podía haber caído, por la imagen que estamos dando por estos campos del país. Colorados, como la primera equipación, aunque en el Nuevo Los Cármenes tocara jugar de verde. Y es que como no espabilemos, a más de uno lo van a poner de este color, y la vergüenza es algo que no se traga con facilidad. Sin Copa, con Copa o siendo abstemios.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

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  • Miguelito
    1/12/2016 | 10:34

    Hace muchos, muchos años, trabajé en la serrería del vasco, un tipo duro como pocos y que no dudaba en sacar la mano ✋ a pasear 🚶 si veía que no dábamos el callo en su empresa. Pues bien, si el vasco entrenara a Osasuna, ayer habría sacudido a diestro y siniestro.

     
     
     
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