Alejandro, pásanos oxígeno

“Yo quiero el aire que tiene tu alma. Yo quiero el aire que, que vive en ti. Yo quiero el aire, aire que derramas. Aire pa’ quererte. Aire pa’ vivir”. Así arranca la canción ‘El alma al aire’, de Alejandro Sanz. Y a estas alturas de la temporada, con sólo 11 jornadas disputadas, ya estamos llamando al madrileño para que nos mande unas latas de ese aire vital y purificador a ver si los rojillos recuperan la compostura. Que se nos están agotando las pilas y queda mucho camino por andar. Aunque en el mismo vayamos a encontrar piedras como el Girona, en forma de derrota en nuestra casa. Es lo que tiene el fútbol, esos estados de ánimo que fluctúan más que las bolsas mundiales…

Nino conversa con el pitolari antes de ir rumbo a los vestuarios. LFP

Nino conversa con el pitolari antes de ir rumbo a los vestuarios. LFP

Aire. O mejor dicho, oxígeno. El hecho de disponer de una plantilla tan corta, con las limitaciones de la recua de gerifaltes de la LFP que no nos dejan fichar o tener más de 18 cromos, al final los jugadores van a acabar petando. Reventados, explotados, como casi les pasa al Águila Roja y a su colegui, el Satur. Rumbo a Asia y África que iban hasta que consiguieron escapar. Pero eran otros tiempos. En los actuales, la explotación laboral se puede denunciar. Así que ya sabéis, denunciad vosotros, que a mí me da la risa.

Denuncio que Osasuna necesita aire. Denuncio que Osasuna juega en desventaja con el resto de rivales. Denuncio a los responsables que nos están dejando a los rojillos que, como sigan por este camino de desgaste, al final de temporada van a poder hacer bolos en películas de campos de concentración. Y es que la temporada es muy larga, hay que planificar, dosificar, saber cuándo apretar y cuando relajarse. Y contra el Girona no tocaba relajarse, máxime sabiendo que veníamos de un empate de los que escuecen.

Martín, que mala intención no tiene, dibujó en su libreta un once con la pareja Merino-Cruz en el centro del campo. Y cruz la que le cayó al equipo. Vale, claro, sí, venga. Que con las limitaciones, tengo que dosificar. Pero a ver, Enrique de mi ‘arma’. Fred Astaire y Ginge Rogers. Humphrey Bogart y Lauren Bacall. Tom y Jerry, Iniesta y Xavi. ¿Pero Merino y Cruz? Ay, Mari Cruz, vaya cruz. Pues eso, que si algo funciona, mejor no tocarlo. Si eso se va dosificando, dando descansitos en la última media hora de partido. Hoy tú y la semana que viene, el otro. Pero así, de golpe y porrazo, divorciar al centro del campo, no sé yo…

Fue un error puntual de Cruz, como podía haber sido de Merino, de Torres, de cualquiera de los Flaños o hasta del pobre de Guillermo Pérez. Pero un error que nos condenó a la derrota. Porque en ese afán de querer nadar y guardar la ropa, de pretender no saturar a los titulares, de intentar rotar para que no se arruguen los pocos cromos que tenemos para jugar una larga partida, el equilibrio se fue al garete y el rival lo aprovechó.

Mucha intención, pero poco oficio. Un Girona con necesidad de puntos fue listo, aprovechó un robo en tres cuartos del ataque y coló un pepinazo imparable hasta para Nauzet. Justicia en una primera parte en la que los catalanes jugaron como quisieron, no por ellos, sino por las ventajas concedidas por nuestra parte. Desorden, dudas, espacios, indefinición… Mucha voluntad, con apellido de Martínez, pero poca verticalidad y menos desborde. Así hasta el más bajito se te sube a la chepa.

En la segunda parte se mejoró, merced a la clase de Olavide y a la verticalidad de Pucko. Pero ya era tarde. Tarde para remontar, tarde para empatar, tarde para sumar. Osasuna cosechó la primera derrota en su campo, en ese fortín que dejó de serlo. Perdemos el liderato, que se queda a dos puntos en manos del Córdoba, con el Zaragoza soplándonos en la nuca, con el tanque en la reserva. Se perdió un partido, y punto.

Ahora hay que ir a ver a la dama. Sí, hombre. La que vive en Elche, aquella que nos enseñaban en la EGB como ejemplo de escultura ibérica, la de las volutas en vez de orejas. Para hacer un viaje tan largo, 670 kilómetros, va a hacer falta mucho oxígeno. Mucho aire. No, no es que vayan a ir corriendo, faltaría más. Es porque va a ser necesario para tratar de enmendar la derrota en casa. No queda más remedio que pasar página, que seguir trabajando y que intentar sumar siempre. No nos vaya a pasar como dice Alejandro Sanz, cuya canción sigue “Tengo un alma, o la tenía”. Nosotros sabemos, perfectamente, dónde está y cómo es nuestra alma. Alma roja. Pero con más aire, por favor.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    1/11/2015 | 22:17

    Yo prefiero aquella que decia: “Aaaire, soñe por un momento que era, aaaire, oxigeno, nitrogeno y argon, sin forma definida…….” que cantaban Mecano o esa otra que sonaba mas o menos asi: “Aire, ahahah, soy como el aire…..”, de Pedro marin. El caso es que y siguiendo en clave musical, nuestros “interpretes”, no han acertado hoy con la partitura, pero no debemos alarmarnos, ya que tenemos unos virtuosos capaces de tocar cualquier sinfonia, aunque tengamos menos musicos que los demas.