¿Frenamos o aceleramos?

José Juan evitó con esta estirada el gol de cabeza de Mikel Merino. Y Nino se quedó con ganas de más... NAIARA SALAS

José Juan evitó con esta estirada el gol de cabeza de Mikel Merino. Y Nino se quedó con ganas de más… NAIARA SALAS

Vale, que sí, que seguimos con la misma cantinela. Que el aficionado, sufrido seguidor rojillo, va a tener que clavar un par de tachuelas más a la bufanda para intentar seguir con los pies en el suelo. Que esto no ha hecho sino comenzar. Que queda mucho camino. Que si la abuela fuma, el abuelo lleva bicicleta y el Madrid, qué, otra vez campeón de Europa, que decía el abuelito del anuncio. Que esto del fútbol es once contra once y que, con permiso, el más tonto te hace un reloj. Que unas veces te dan los árbitros, pero otras te lo quitan. Y contra el Lugo tocó recibir, llenar la bandeja de errores en el bando contrario, con un penaltito señalado que allanó el camino. ¿Algo más? Pues eso…

¿Pero cómo diantres se espera la peña que estemos tranquilos y sosegados?¿Cómo? Si alguien tiene la medicina, el remedio, el secreto de la fuente de la juventud anudado con el de la vida eterna, que me mande whatsapp. De lo contrario, y tirando de lógica, vamos a ser racionales y, con la que nos está cayendo, ventajistas. Porque sí, podemos ser ventajistas. Podemos caminar una semana más con el pecho hinchado, insuflando más aire del que ya de por sí lleva bajo la corona el leoncito del escudo. Porque somos líderes. Goleando y todo…

No se puede mantener la calma. Leñe, que llevamos siete jornadas, y hemos ganado cinco partidos. Que hemos metido cuatro golazos a un equipo, el Lugo, amantes del buen fútbol, al que sólo le habían metido tres en las seis jornadas anteriores. Que el súper capi Robertico se ha destapado con un triplete, jas-trí que dicen por las tierras anglosajonas, y encima ha redondeado la faena Nino, un lujazo para el equipo. Que Nauzet sigue sin tener un pelo de tonto y, cuando los otros diez se relajan, se pone más tenso que la cuerda de Légolas y mantiene su portería a cero…

Si es que esto mola. Nos pone. Nos lo merecíamos. Llegaba a Pamplona el Lugo de Luis Milla, un técnico que dirige como jugaba: estilista, de toque, hilvanador de jugadas. Y con un equipo compacto y con el culo pelado en esto de la Segunda. Dos entrenadores, Luis y Enrique, defensores de la importancia que tiene la defensa en este erial que es la Segunda División. Un equipo gallego, ya que la Ponferradina es otro que presenta guarismo bajos en tantos encajados. Así que con ambos onces empatados a chicharros recibidos arrancó el encuentro en El Sadar.

Y como éramos líderes antes de arrancar la séptima jornada, ahí que vamos a demostrarlo. Cabalgada de Pucko, cabalgada de Torres, presión a la salida rival, cierre de espacios, circulación de la pelota. Así hasta el minuto 17. Quizás es porque se conjuraron las estrellas y se alinearon los planetas, o igual porque era el Día Mundial de los Animales, vete a saber. El caso es que de golpe y porrazo, cuando siquiera nos habíamos acostumbrado a estar por arriba en la tabla, va el pitolari y señala penalti lo que antes terminaba en un “Juanfran, si te tiras, por lo menos te me tiras bien”. Ojipláticos nos quedamos.

Pero como sarna con gusto no pica, Torres pilló el cuero, lo posó sobre la cal, tomó carrerilla, sin perder de vista a José Juan y cambió la trayectoria para su derecha, cuando el meta se dejaba vencer al lado contrario. 1-0, se había abierto la lata ante un hueso duro y tomábamos ventaja. Pinta bien la cosa. Pero calma, vamos poco a poco que, como nos aceleremos, en la primera curva nos llenamos de castañas…

Ni de globo. Vamos, que ya puestos, mejor meter pedal, apretar a fondo y sentir ese cosquilleo, ese hormigueo que nace donde nos cortaron el cordón umbilical y asciende hasta la garganta misma. Esa garganta que 20 minutos después soltaba decibelios a cascoporro con la volea del de Arre, con ese 2-0 que nos daba calma, que nos devolvía a la altura más alta de todas, al primer puesto. Bueno, pues entonces qué, ¿seguimos empujando?¿Frenamos un pelín?¿Nos dejamos llevar? Lo decía Estopa, “acelera un poco más…”

Vaya si aceleraron. Pase de espaldas y carrera de Nino que quería ver el color de iris a José Juan. Perro viejo este Nino, que sabe meter el cuerpo mejor que el más avezado y veterano de los púgiles que se hayan subido a un cuadrilátero. Y si a esa pillería le sumas las ganas del defensa por querer conjurar, a destiempo, el peligro, penalti que te cobras para la saca y de regalíz, expulsión. Torres no se volvió loco. Torres repitió el ritual del primer gol. Torres le puso una etiqueta al balón, “es mío”, para llevárselo a casa cuando finalizara la contienda.

Descanso. 3-0. Ellos con uno menos. Mmmmm… ¿Alguien sabe qué diantres es lo que se hace en una situación así? Llamad a las oficinas del Camp Nou, más que nada porque en las del Madrid andan con problemillas de fax o teléfonos. A ver qué se hace en estos casos. “Sí, oiga. Que mire, vamos ganando 3 a 0, tenemos enfrente a un equipo con uno menos y hace tantos años que no nos vemos en una parecida que no sabemos cómo actuar. ¿Qué me relaje y disfrute? Vamos, se nota que usted no nos siguió la temporada pasada., Que me relaje dice…”.

Pues nada. Haciendo un gran esfuerzo, me relajo. Pero los de rojo, de relajarse, nastis de plastis. ¿En qué volvemos a quedar?¿Aceleramos, frenamos? A ver qué hacen. ¿Pero dónde va Pucko metiendo la puntera? Ah, Nino en fuera de juego. ¿No?¡Qué no es! Toma recorte en velocidad. Si está la puerta vacía… GOOOOOOOOOL. ¿Así quién se frena? 4-0, 4-0 y, como cantábamos en el cole de pequeños, Zamora de portero. Aunque sea Nauzet.

Y vaya si se llama Nauzet. Portero como la copa de un pino. Con todo pescado vendido, que suele bramar el británico aquél que lleva en España medio siglo y no hay manera de que aprenda la lengua de Cervantes como mandan los cánones, Martín mueve fichas y sienta a Berenguer y a Pucko para dar minutos a Mesa y Berenguer. Velocidad arriba. Partido roto. Los de casa, porque cuando huelen sangre y hacen gol, van a rematar la faena. Los de fuera, porque pese al esfuerzo, pese a las contrariedades, son un gran equipo y buscan el de la honra. Pero no hubo más. Ni honra, ni barcos (que no Ujué), ni goles.

Hubo homenaje al trigoleador, con cambio antes de tiempo. Y también ocasiones. Hubo paradones, seguridad por parte de Nauzet, que veía injusto que sus compis se fueran felices a casa y que él se llevara un gol en contra. Para nada, monada. Y también por parte de José Juan, abortando el cabezazo de Merino, evitando el quinto de la tarde, frenando la sangría que se estaba llevando, superior a la que había sentido en las seis jornadas anteriores. Hasta el descuento, en forma de 120 segundos, me parecía excesivo. Estaba el pescado vendido.

El lunes se ve con otros ojos con Osasuna arriba del todo. ¿Frenamos o aceleramos? Igual da, que da lo mismo. Somos los líderes y, como sigamos así, la campanada puede ser gorda. Vale, que sí, que seguimos con la misma cantinela. Que el aficionado, sufrido seguidor rojillo, va a tener que clavar un par de tachuelas más a la bufanda para intentar seguir con los pies en el suelo, que… ¡Qué demonios!¡Vamos, rojos, a Mendizorroza a meterle mano al Alavés, que sois los mejores, un gran equipo para una gran afición! Podréis ganar, podréis empatar, podréis perder. Pero el acelerón lo tenemos siempre seguro, en nuestros corazones, por el escudo que defendéis.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    5/10/2015 | 13:34

    Da gusto ver a los nuestros REINAndo en la clasificacion, y luego se puede ascender o no, se puede ganar o no, se pueden meter 4 goles o no, se puede frenar o acelerar, pero con esta entrega, lucha y teson, nos han devuelto a muchos, la ilusion.