Alegría con lágrimas

Hoy es un día difícil, queridos amiguitos. Es un día de esos en los que pena y alegría se dan la mano, en los que el yin y el yan se cruzan, en los que el todo y la nada se besan y te arrastran a una montaña rusa de emociones, sentimientos y sensaciones que ojalá se hubiera quedado sólo en lo positivo. Pero no. Cuando dicen que nunca llueve a gusto de todos, tienen razón. La sonrisa y la lágrima nacen del mismo sitio, de un lugar de corazón que nos empuja a sacar ambas. Por eso estoy triste. Y contento. O más bien contentillo, ya que en esa balanza de sensaciones, la tristeza sigue pesando más que la alegría.

Berenguer hace malabares con el esférico en presencia del zaragocista Vallejo. JESÚS CASO

Berenguer hace malabares con el esférico en presencia del zaragocista Vallejo. JESÚS CASO

Queen no está aquí. ¿Quién es Queen?, os preguntaréis. Pues Queen era nuestra Reina, nuestra gatita preciosa, bondadosa, cariñosa y todo amor en un ser blanco y negro que se nos tuvo que marchar por culpa de un desgraciado y doloroso accidente hace exactamente una semana. La pobrecilla no podrá ver a Osasuna líder, firme arriba, no podrá contentarse con mi alegría. Y si estuviera aquí, nuestra dicha sería plena. Pero no está. Por lo menos no está su presencia, que es lo que más nos duele, ya que nunca va a irse de nuestros corazones.

En una semana en la que nos hemos secado de lágrimas, en la que Gema, Thor (nuestro otro gatito, un Bombay negro precioso) y el que aporrea las teclas hemos estado envueltos por nubarrones negros. En pocas palabras, la peor semana de nuestras vidas. O por lo menos de la mía. Y mirad que uno peina canas ya, pocas pero peina. De ahí que se haga más cruel la alegría. Te sientes sin derecho a disfrutar de nada porque sin ella no se puede disfrutar de nada. Es lo que tiene el dolor, amiguitos.

Pero la vida sigue, ¿no? Sigue, pese a no verla aparecer por la habitación, pese a que ya descansa en el cielo, o a que ya corre libre, que dice la amiga Jana con J. Sigue, para bien o para mal, parafraseando al gran Nach. Y siguiendo con este pedazo de rapero, también con el recuerdo la hacemos inmortal. Sigue, y su siguiente parada era en La Romareda, en un estadio de Primera, con una afición de Primera, contra un equipo de Primera.

Dos equipos de Primera frente a frente. Uno, el local, en horas bajas. El otro, el visitante, el que vive a 197 kilómetros, de virtual líder y con el ánimo por las nubes. Pese a no contar con nuestro Messi, de nombre Matej. Pese a tener a nuestro gigante, Milic, arreglando papeleo en su país. Pese a carecer de la joven veteranía de David García en la defensa. Pese a que en Almería nos mojaron la oreja cuando íbamos por delante. Tanto pesar no es bueno, Amor…

Y como el equipito que ha hecho Martín, limitaciones de fichas incluidas, es un conjunto de peso, ahí que encararon el encuentro nuestros valientes de rojo en territorio enemigo. Los choques de rivalidad regional es lo que tienen. Que son auténticas batallas que no deben trascender de lo deportivo. Porque la rivalidad es buena, pero las peleas de descerebrados (que en todas partes hay descerebrados) no tienen cabida en este mundo del fútbol. Así que, como os digo, empezó el encuentro. Once contra once y Osasuna, de rojo.

Unai García es grande. Unai García es un valladar, es un joven veterano que va curtiéndose en mil batallas. Pero no le van a la zaga los que le rodean. Los Flaño’s Brothers, con sus limitaciones. Tano y su sangre fría, Nauzet, el primo Pérez, que no tiene un pelo de tonto y salta como un galgo. Valga o no la jugada, demuestra tener unos reflejos que parecen aprendidos de nuestra Queen o de nuestro Thor, todo gracioso cuando hace sus pinitos y malabares con su pompón.

Maikel Mesa crece. Crece cada vez más el canario y suple a la perfección la ausencia de Mikel, el hijo de Miguel Merino, en el centro del campo. Bien acompañado por Oier y José García, este último más rojillo que el león del escudo. Bien rodeado por Berenguer, un poco más arriba, chispa y electricidad en estado puro. Y por Torres, un superclase que, bendita la hora, se ha echado la responsabilidad de liderar al equipo. Y si todo el collage está empastado por la sabiduría de Nino, ese pegamento con el culo pelado en esto del fútbol, la combinación que sale sólo puede ser positiva.

En La Romareda Osasuna jugó como un equipo. En todos los aspectos. Comenzando por la solidez defensiva, por esa conjunción Martiniana de dejar la meta a cero y tratar de aprovechar la verticalidad que conlleva la palabra juventud. No encajar supone, como mínimo, sumar un punto. Jugó como conjunto, como cuadrilla de amigos talentosos que sabe que la grada se enfada con los suyos si no les salen las cosas. Y ese nerviosismo lo tornaron en calma los nuestros. Poliki poliki, pasito a pasito, pase a pase… Osasuna se descubrió como un equipo de Boscos, de veteranos, de sabiduría. Pese a su edad.

Todas las jugadas se acababan de una u otra forma. Mesa disparaba. Nino buscaba. Torres contemporizaba. Y la grada daba rienda suelta, a la media hora de partido, de una banda sonora de pitos que hacían temblar las piernas a los suyos. Flaco favor. Gran favor para Osasuna. Porque la tranquilidad da poso, el poso da visión. Visión para filtrar un pase a la diestra, visión de Robertico para arañar un envío al cogollo del área, visión para que Nino fusilara a Bono. 1-0, descanso. Como en Almería…

No sé si Queen se acercó a San Fermín, a San Francisco Javier o se acomodó sobre una nube para no perder detalle. Pero algo cambió en la segunda parte. No era Almería. Era La Romareda. Era un Osasuna bendito, una flor de Martín regada, un orden disciplinado que ni la Mannschaft lo explica mejor. Los locales, obligados a estirarse. Los visitantes, a la contra. Agazapados, como la perrica. Haciendo las permutas que el de Campanas veía oportunas. Unos cambios que, viendo cómo anda el equipo, si optara por sacar a Nauzet y poner a Olavide de portero le sale de cara. Minuto a minuto, pase a pase, pasito a pasito, poliki poliki

Sólo Hinestroza parecía capaz de traer los viejos fantasmas, sólo el atacante colombiano tapaba las nubes para que nuestra niña no se recreara con la victoria roja. Pero Osasuna es sólido y duro, es rocoso. Osasuna tiene madera de líder y lo ha demostrado. Ni Hinestroza ni nadie iba a mover el marcador. Estaba de cara, estaba hecho. Estaba la victoria en el bolsillo y, para sorpresa nuestra, tan acostumbrados a los lamentos hace un año, la victoria se vino a Pamplona.

Ahora asoma el Córdoba en el horizonte. Ahora se tiene que seguir trabajando, la vida sigue, ¿no? Ahora nace una semana en la que vamos a poder disfrutar de todo lo que rodea a nuestro Osasuna. Habrá altas, ahí que esperan Martins y Pucko su regreso. Viene a Pamplona un equipazo como el Córdoba, descendido de la Primera y con mucho peso. Por eso el pico y la pala deben seguir. Yo, esta noche, volveré a ver a nuestra niña cómo entra por la puerta de nuestro dormitorio. Volveré a recibirla con una sonrisa, mientras se sube a la cama, me mira con súplica y pidiéndome permiso para acurrucarse entre mis piernas. Y volveré a asentir, para que duerma con nosotros, para que me acompañe en estos momentos de dicha, de felicidad, por nuestro Osasuna. Le susurraré al oído que somos líderes, que ella es el talismán, que no quiero que se vaya y nos deje. Le susurraré que la quiero. Como a Osasuna, aunque con un amor mucho mayor. Ven, Queen, quédate con nosotros que van a repetir los goles de nuestro equipito

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (2)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    21/09/2015 | 10:20

    Con este conmovedor y emotivo articulo, lleno de sensibilidad, ternura y sentimiento, haces una maravillosa dedicatoria a un ser tan especial, a buen seguro que tu equipo, nuestro equipo, dedico` la victoria de ayer a Queen. Mi mas sentido pesame y un gran abrazo.

     
     
     
    • Fran Pérez
      21/09/2015 | 12:05

      Muchos gracias, Miguelón. Cómo se nota que los de Mutilva (Alta) estamos hechos de otra pasta.

      Un abrazo,
      Fran Pérez Beroiz