El gozo se lo llevó Pozo

Ya en el siglo XVI el escritor valenciano Timoneda incluía la expresión “Mi gozo en un pozo” en una de las historietas relacionadas con el cuento de ‘La Lechera’. Ya sabéis, eso de tanto va el cántaro a la fuente que al final se compra bono-bús o la otra tan manida de “Nadar para morir en la orilla”. Pero esta vez, tras el encuentro de Osasuna en el estadio Juegos Mediterráneos de Almería, la expresión cobra una nueva dimensión ya que el que se encargó de aguarnos fue Pozo, jugador del conjunto andaluz, al final del partido. 

Cuéllar, exrojillo, junto a David García. Pasado y presente en Almería. LFP

Cuéllar, exrojillo, junto a David García. Pasado y presente en Almería. LFP

Los de Martín se plantaban en Almería con opciones de asaltar el liderato de la Liga Adelante. Sabedores de los resultados que se habían dado, sólo los rojillos podían conseguir el pleno de tres victorias en las tres primeras jornadas y, por ende, obtener la ventaja de poder mirar a los rivales hacia abajo. E incluso, por qué no decirlo, darnos el gustazo de estirar un poquito el brazo, alargar los dedos y rozar la melena del colista de Primera, el Athletic Club de Bilbao.

Con estas intenciones saltó la chavalería al verde, serios, con una defensa de cuatro, más gente en el centro y Nino, Berenguer y Pucko arriba. Nauzet bajo el travesaño y a ver qué tal se plantan las cosas. Y aunque las comparaciones dicen que son odiosas, desde el minuto 1 ya se empezaban a ver cosas a las que no estamos acostumbrados. Cosas tan básicas como que se había estudiado al rival. Se agradece…

El Almería tomó pronto el mando del partido, pero su tiki-taka heredado de la Liga BBVA se quedaba en un rondito estéril que apenas inquietaba a Nauzet. Los rojis, mientras tanto, se atrevían con alguna estirada de Berenguer, que se destapaba como el más vertical del encuentro. Una buena parada del meta rojillo, a disparo de Quique, dio paso a una media hora de fútbol-control sin goles pero con mucha intensidad. Y es que las ganas que le echan los nuestros, este año, nada tienen que ver con la del pasado. Se agradece…

The Garcias Central, Unai y David, solventaban los embistes del rival y Tano y Flaño no dejaban entrar mucho peligro. En una de las pocas ocasiones que se coló Dubarbier por la diestra rojilla, el cuero terminó el córner. Merino despejó de cabeza, Berenguer se hizo un autopase en el aire para regatear a un rival y comenzó una carrera al estilo Delporte en Son Moix. Cabalgada por el centro, cabeza arriba, apertura a la izquierda para la llegada de Pucko. Y Pucko, en esloveno, quiere decir definición. 1-0 y al vestuario. Aires de grandeza y liderato. Se agradece…

Sin cambios y tras el descanso, más de lo mismo. Una frase que el pasado año nos hartamos de leer pero que este, gracias al milagro Monreal, nada tiene que ver con lo anterior. Más control, más tranquilidad, más cerrojo atrás, más contras y más dominio local pero sin peligro real para el marco del primo Nauzet. Y de la misma manera que en Palamós en la primera jornada, la tranquilidad se posaba sobre las cabezas de la hinchada rojilla. Sí, también se agradece…

Pero en esto del fútbol, y más con los rojillos, la maldición con algunos jugadores suele darnos malos ratos. El pasado año, refrescando la memoria del hincha, recuerdo un encuentro en Leganés que, con 0-1 en el luminoso y con el partido derramándose hacia un final feliz, un error de Echarte permitió a un tal Chuli colarnos el empate y abocarnos hacia un futuro negro y fatal. Pues esta vez no quiso ser menos. Pase a la espalda en una de las pocas ocasiones que Flaño dejó la puerta abierta, centro perfecto de Míchel y el tal Chuli, adelantándose a un hasta ahora inexpugnable Unai García, cabecea abajo y pone el 1-1. Eso no mola…

Osasuna no quiso bajar los brazos. Osasuna esta temporada es sinónimo de ilusión, de alegría, de verticalidad, de renovación. Osasuna es salud, pero sobre todo juventud saludable. Y los rojillos buscaron el segundo gol al tiempo que combinaban las ganas del principiante con la veteranía sabiduría del experto. Sin prisa pero sin pausa, buscando contras que pudieran darnos la victoria y el liderato, pero sin descuidar la trasera, que un puntico en Almería es oro puro. Un punto que nos hubiera dado bastante gozo. Pero José Pozo no pensaba igual. Eso no mola…

El jugador cedido por el Manchester City al Almería saltó a falta de tres minutos para el final y 60 segundos después corría loco de contento. ¿Qué celebraba? Celebraba el pase filtrado por el centro desde tres cuartos, celebraba su camino por el borde del área, buscando hueco. Celebraba su derechazo, su pepinazo, su trallazo, ese obús que pasó entre tres rojillos y se coló por el centro de la meta de un Nauzet ojiplático, buscando explicación a ver por dónde salía ese balonazo. Celebraba la victoria. Y eso les mola a los del Almería, pero comprenderéis que a nosotros, no nos moló nada…

El gozo se lo quedó Pozo, amigos. Pero el gozo, o por lo menos una pequeñita parte, se vuelve a Pamplona. Porque Osasuna este año sí es Osasuna. Porque la defensa, pese a la derrota, es de garantías. Porque el portero da seguridad. Porque el centro del campo, con sus Merino, Olavide, Oier, Torres y demás, tiene pinta de saber a qué juegan y hacia dónde guiarnos. Porque Pucko, Berenguer, Nino, Álex García y seguro que Milic, cuando le toque, son marca de peligro y de gol. Porque de tanta morralla que había el pasado año, de tan mal que lo pasamos, de tanto que sufrimos, este año parece que vamos a estar más tranquilos. De momento, pese a haber rozado a los del Botxo durante unos minutos, somos quintos. Y eso, señores, mola y se agradece…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    7/09/2015 | 13:52

    Se agradece y mola este equipo, que aunque no gane en el marcador final, nos gana a los aficionados. Pienso que va a ser una gozada de temporada y que vamos a estar muy lejos del pozo.