Con Ce o con Ce

Uno se llama Álvaro, es cordobés y vistió de rojillo hasta la pasada temporada. El otro de llama Daniel y está llamado a ser una de las perlas del fútbol español. Uno salió la primera parte, arrancó los pitos de la grada junto al resto de sus compis y permitió que los ilusos, incautos y siempre esperanzados seguidores rojillos nos prometiéramos tiempos de puntuar en casa del líder. El otro lo sustituyó en el descanso, revolucionó el encuentro, asistió a N’Diaye en el gol abre-latas y llevó a los verdiblancos a una nueva victoria. Uno es Cejudo, el otro es Ceballos. Y Osasuna volvió a perder.

Berenguer trata de zafarse de la presión de Figueras. LFP

Berenguer trata de zafarse de la presión de Figueras. LFP

Los rojillos salieron en el Benito Villamarín a tratar de hacer bueno el empate contra el Sporting, más que por puntuación, por imagen. Sin Oier, alma del equipo, pero avalados por el gran fútbol que se mostró una semana antes. A la misma hora, con el sol en lo alto y las cámaras del Pús de testigo. Y la primera parte lo hicieron casi todo bien, excepción marcada por el dichoso gol ya que nos cuesta marcar más que catar un almuerzo cumpleañero de los compis del curro. El gol es caro, hay crisis. Estamos en bacarrota.

Lotiès y Vujadinovic armaban y apuntalaban la defensa osasunista con un Riesgo que en 45 minutos apenas tuvo trabajo, si no es por un lanzamiento lejano de Ce, de nombre Álvaro, y poco más. Mientras, en la otra meta, Adán trabajaba lo suyo, empezando por un control apurado que casi termina en meta propia. Torres y Berenguer hacían daño en los costados, Nino contemporizaba y buscaba el chut lejano, David García y Loé se adueñaban del centro del campo y Osasuna se hacía merecedor de algo más, por lo menos a los puntos.

Uno a uno iban cayendo los minutos hasta el descanso, uno a uno los aficionados béticos ponían morritos para dejar salir música de viento desde la andanada. Uno a uno los rojillos se lo creían, estaban cuajando un buen partido. Uno a uno, los tres trencillas desfilaron hacia el vestuario para dar por finalizada la primera parte. La única, también una, en la que existió Osasuna. Luego, Ce primero dio paso a Ce segundo. Y el encuentro terminó.

Dani Ceballos saltó sin que empezara la segunda parte. Cejudo, mientras, se enjabonaba en la ducha. Y el Betis tocó la canción que tanto pone a su rival, el Sevilla. Arrebato y a poner cerco a Riesgo. Los de Mateo, agazapados, con la intención de aguantar el chaparrón inicial para poder pescar en un río que en los 45 minutos anteriores había visto cómo sus aguas se revolvían. Pero con Ce o con Ce, el Betis es el líder de Segunda y serio candidato a subir. Y se vio.

El chavalín siguió la jugada en un disparo de Molinero al que Riesgo puso manos blandas. De haber despejado seguro, ese cuero debía haberse marchado a córner o, en su defecto, a saque de banda. Pero siguió vivo. Llegó a Ce, al segundo, al más joven. Le rompió de una manera brutal la cadera a Loé, filtró el letal pase de la calavera y las dos tibias, más conocido como de la muerte, y N’Diaye jugó al pinball. Remate al palo, balón que vuelve y gol a placer. 1-0 y Sanseacabó.

Pese al 1-0, los rojillos empujábamos desde Pamplona a la par que nos quitábamos las legañas y nos comíamos la mala gaita. Los lamentos por el primer tiempo nos hacían soñar, quizás un poco, hasta que Riesgo sacó el cazamariposas y, de un tirón, bajó la persiana a las esperanzas. La enésima salida errónea, mala, fatal del vecino permitió a Rubén Castro cazar un saque de esquina, controlar y marcar a placer. El Sanseacabó cobraba más fuerza, la grada verdiblanca celebraba el segundo caracol y una familia de Alzuza aplaudía el tanto del coloso bético.

De ahí al final, pese a que lo intentaron, los rojillos sólo acumularon más minutos de inoperancia ofensiva. El gol empieza a ser un mal endémico y, como diría el sabio pelotero, “sin gol no hay puntos”. Eso es básico. Mal que nos anulen el de Berenguer del primer tiempo, por fuera de juego claro, o el de Vujadinovic del segundo tiempo, por fuera de juego de Lotiés. O que Kodro falle el uno contra uno con Adán, que ni siquiera permitió el de la honrilla. 3-0, marmota rojilla y a pensar en el Numancia la próxima jornada.

David García y Echaide se pierden el partido. A ver si llega Oier y se recompone la defensa. Mientras tanto, a ver si el cuerpo técnico del Betis, con mediación de la amiga Clara es capaz de pasarnos algún teléfono para que nos cedan a los jugadores que guarda en el banquillo. Y es que la diferencia radica en el poderoso caballero Don Dinero. El conjunto verdiblanco tiene una plantilla que, con sus suplentes, nos mantenemos sin problemas. Osasuna, sin embargo, ni con Ce, ni sin Ce, pero eso sí. Siempre con la afición hasta el último aliento.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    5/04/2015 | 14:59

    Con ce o sin ce, casi siempre nos quedamos a ce——-ro goles. Sanseacabo´.