Rancheras en Pamplona

Quizás el subconsciente me haya jugado una mala pasada pero durante el lamentable encuentro de Osasuna contra el Sevilla me vino a la cabeza la figura de don Javier Aguirre Onaindía, alias el Vasco, técnico mejicano que tan buen papel hiciera dirigiendo a los rojillos. Va a ser que la metedura de pata del comentarista del Pús, al rebautizar a Andés Fernández como Alejandro Fernández, me trajera ecos de la Riviera Maya y del país norteamericano (y no centroamericano, como pensaba y me había corregido el amigo Javier Aguerrebere) , donde presumo de tener buenos amigos como la familia Arizaleta. Vete a saber. El caso es que lo uno lleva a lo otro y se me quedó la estampa grabada a fuego hasta en el tuétano y claro, a esta edad, haz caso de lo contrario.

Lotiès salta más que M'Bia e Iborra ante la mirada de Arribas. Claro, los rojillos estaban más frescos... EFE

Lotiès salta más que M’Bia e Iborra ante la mirada de Arribas. Claro, los rojillos estaban más frescos… EFE

Los rojillos hicieron un partido lamentable. Casi me los imaginaba con sombrero charro bailando al son que marcaba el exxhausto, sin oxígeno y cansadísimo Sevilla que nos vapuleó y se fue con renta corta de El Sadar. Todos los danzantes, los 22, siguiendo el son acompasado, también lamentable y a la par bochornoso que tarareaba el sinvergüenza del pitolari, un tal Alfonso Álvarez Izquierdo cuyo penalti señalado le inhabilita de por vida para dirigir un encuentro de fútbol. Ni en el patio de un colegio, señor. Penoso.

La actuación de la banda de Gracia, porque no dejan de ser una auténtica banda, comenzó con la partitura esperada hasta por el apuntador. Mangando el tan traído Arrebato hispalense, los nuestros salieron a por todas y cercando el área del casi desahuciado Sevilla tras los 120 minutos, prolongación incluida, que se habían zampado en la Europa League contra el eterno rival bético. Diez minutos nos duró la rancherita del amor, los que tardaron los de Emery en despertar y saber que esto es fútbol, que sólo se trabajan 90 minutos a la semana y que, con juventud divino tesoro, el cansancio sólo está en la cabeza.

Los bailes de Jairo, Bacca y compañía, dirigidos por la samba de Trochowski, comenzaron a imponerse al intento de ranchera beoda de los rojillos. El centro del campo local, con Lolo y Silva más pensando en el chotis contra el Rayo Vallecano o en vete a saber qué, empezaron a hacer aguas y los blancos se lo creyeron. Una contra por aquí, otra salidita por allá, una falta que, oiga señor pitolari, le hacen a Lolo. Trochowski que templa, Vitolo que mete, Jairo que corre y recorta a los dummys de la defensa rojilla y chispúm. Minuto 27, 0-1 y a callar.

Entre agua y sol, con la grada sabedora de la importancia de ganar para huir de la quema del descenso (por lo visto los únicos que sabían la vitalidad del partido) y con la ventaja corta del rival en el marcador, Osasuna intentó sobreponerse al zarpazo visitante y Damiá a punto estuvo de poner las tablas. Pero el paso de baile del lateral se le quedó justo y estrelló el cuero en el lateral de la red. Poca intentona más se vio, acaso el anterior cabezazo de Oriol Riera y los estériles intentos de Cejudo por tratar de disparar contra el muro sevillista.

Cuando parecía que la orquesta iba a tomarse un descanso en el concierto, Jairo dejó una de esas imágenes que siempre se recuerdan bajo nombres como Cardeñosa o Salinas. Vitolo, enredador toda la mañana, se fue por la derecha y, ante la salida de Alejandro (perdón, Andrés) cedió a Jairo. El chavalín, a un metro de la portería y sin nadie delante, metió la derecha y el cuero lo escupió el larguero. En el rechace, Vitolo empuja a Damiá descaradamente, en un intento de ponte bien y estate quieta, que estos es una ranchera, y el lateral rojllo se queda con el balón en las manos. ¿Falta? No, penalti. Y es que el colegiado, duro de oreja, señaló lo que cualquier otro trencilla no hubiera señalado. Nueve penaltis en contra, cero a favor. Gracias, señor Álvarez Izquierdo.

Bacca se encargó de poner el 0-2 y de matar el partido. Porque no hubo partido en la segunda parte. Con Gracia expulsado, con el fisio expulsado, con desorden en los ataques rojillos, ni tan siquiera se puede hablar de corazón (lo de la cabeza lo dejamos a un lado). El Sevilla tranquilamente pudo marcharse de Pamplona con un saco de goles. Bacca tuvo tres claras pero entonces, y sólo entonces, a poco menos de media hora del final fue cuando apareció el tan cacareado cansancio de los visitantes tras la competición europea. Ya era tarde.

A todo esto, enfrente estaba un Osasuna sin ideas, sin centro del campo, sin verticalidad en el ataque y, lo más importante, sin esa agresividad que tanto demandaba el técnico. Los rojillos parece que no son conscientes de la vitalidad de los encuentros en Pamplona, parece que se la trae al pairo subir, bajar, mantenerse o el precio de las preferentes. Ellos a lo suyo. Escasa implicación de hombres tan desequilibrantes como Cejudo, Armenteros y, en general, todos los jugadores. Sólo Torito Acuña aportó algo de rasmia y pelea, marcando en el descuento un golazo que se guisó, y comió, él solito.

Mientras tanto, ahí está el Espanyol del Vasco Aguirre, con 37 puntos y la tarea casi hecha. En Pamplona, enredados con los pasos básicos de la ranchera, que simplemente consiste en agarrar a tu acompañante, estirar el brazo, hacer el un-dos-tres y adornarlo con cuatro vueltas bien dadas, según el ritmo de la canción, para acabar girando como un loco en plan peonza. “Si Gemita, quisiera ser mi esposa… La seguiría, por tierra y por maaaaaaar“. Menos mal que ser de Osasuna se lleva en la sangre, porque de lo contrario, más de uno a estas alturas, ya se había borrado.

Ahora cambio de tercio. Toca el chotis. Veremos si el director de orquesta, ése de negro o amarillo, no nos amarga la visita a la boite de Vallecas. Finalísima en toda regla, ya que si no se gana en Madrid, nos abocamos al descenso sin ninguna duda. A ver estos danzantes de qué están hechos y, lo más importante, a ver si alguien les da el toque de la importancia de que se acerca el final y de que la tarea se tiene que hacer a tiempo. Porque lo único positivo tras la paliza que nos dio el Sevilla es que queda tiempo hasta que las matemáticas no digan lo contrario.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (2)

(Comentarios cerrados)

 
  • Fco. Javier Ague..
    24/03/2014 | 20:18

    Estimado Fran Pérez:
    sigo continuamente tu columna,desde mi pais México y soy aficionado de siempre de Osasuna por ser el orígen de mi familia en ese lugar.
    Me permito hacer una respetuosa precisión: México no es centroamérica ( no tenemos nada contra ellos ), formamos parte de norteamérica por aquello de las coordilleras montañosas de la Sierra madre Oriental y Occidental, que van desde Alaska, pasando por Canadá, los Estados Unidos y terminan el Istmo de Tehantepec en nuestro país.
    Atte.
    Fco. Javier Aguerrebere

     
     
     
  • Miguelito
    25/03/2014 | 19:01

    ” Y volver, volver, volveeeeeerrr………………”