Més que un set

Presumen los culés que el Barça es “més que un club”, y es cierto. Es lo que tiene pertenecer a esa casta de privilegiados en esta liga bipolar (tripolar si tenemos en cuenta a los colchoneros) de los que siempre ganan y a los que les sobran millones hasta para repartir a Hacienda, que para algo somos todos. Y claro, como en esto del fútbol el gol es caro, y nosotros somos pobres, si tienes a un tal Lionel Messi en tus filas te hinchas a marcar. Aunque los de atrás flojéen.

Lionel Messi se llevó el balón tras marcar tres chicharros. A este paso monta una tienda de deportes... EFE

Lionel Messi se llevó el balón tras marcar tres chicharros. A este paso monta una tienda de deportes… EFE

Osasuna aguantó 17 minutos vivo en el Camp Nou. Eso sí, 17 minutazos valientes en los que hasta nos anularon un gol. ¡Ya estamos con los pitolaris! El caso es que fue un entrenamiento de alto nivel válido para la guerra que se nos avecina, contra el Sevilla, y esas batallas que vamos a tener que librar en El Sadar. La guerra es la salvación, y las batallas son las que nos plantéen los enemigos.

Lo de la Ciudad Condal, obvio, no era nuestra guerra. Eso sí, nos llevamos el premio, el privilegio, de entrar en los anales de la historia blaugrana como el equipo contra el que la Pulga batió el récord de goles de un culé en la Liga. Su triplete lo colocan como el anotador que más chicharros ha marcado en el club catalán. Y lo que te rondaré, morena…

Quitando ese espejismo de inicio, en cuanto el argentino, al alimón con Lotiès, abrió la lata, aquello fue un Nadal versus Forofillo en tierra batida. Pim, pam, pum y los de verde (otrora rojillos) viéndolas venir. Por la derecha, con Alves y Alexis sembrados. Por la diestra, con Jordi Alba pero, sobre todo, Pedrito en plan estrella, jugadorazo, que rumia los minutos que tiene con actuaciones estelares. Y por el centro con Messi, Xavi, Busquets y compañía.

Alexis metió el segundo. Iniesta el tercero. La parsimonia de la zaga rojilla se convertía en aliada para que los del Tata pillaran un saco de moral ante el enésimo Clásico de la historia de la próxima semana. Máxime cuando sus chicos fueron incapaces de rascar bola en Pucela, contra un Valladolid que casi estaba desahuciado. Es lo que tiene el fútbol.

La segunda parte bajaron la intensidad. ¡Menos mal! Osasuna seguía haciendo honor a su himno, valiente y luchador. Pero los locales nos dejaban hacer. Porque eran conscientes de que a nada que dieran un arreón, nos la liaban. Y así fue. Uno a uno siguieron con la tarea de llenar de moralina el saco ante la visita al Cuernabéu, hasta pasarse del set. 7-0. Inapelable.

Ojito, que si llegan a tener más puntería, nos hacen un descosido mayor. Porque Andrés salvó, mínimo, cuatro goles cantados. El resultado pudo haber sido bastante peor. Ya, vale, sabemos que no es nuestra guerra, que son enfrentamientos dispares y que, pese a quien le pese, el matagigantes de Osasuna (de Pamplona) ha sido el único al que no le han ganado en su casa los equipos del triunvirato liguero.

Entonces, diantres, demonios, me pregunto yo… ¿Para qué cognio vamos vendiendo humo?¿Por qué los rojillos se han llenado la boca toda la semana diciendo que vamos a tener oportunidades?¿A qué tanto tópico? Sería bastante más sensato aterrizar, beberse un vaso de realismo y tirar por la directa. En vez de proyectar un posible caso de puntuar en este tipo de campos, mejor ir con la vitola de víctimas y defender la premisa de “Esperemos que no nos caiga la del pulpo”. Se agradecería.

Digo que se agradecería porque así no se hace uno ilusiones, que la vida está muy cara y hasta soñar se está volviendo caro para los pobres. Porque salen con actitud y ganas y te lo crees, te vienes arriba, te creces, te hinchas… Y te marchas con mes que un set. Un siete en toda regla. Y con el regalo de la quinta amarilla, postre incluido, para Cejudo. Si es que…

Ya no hay vuelta atrás. Ahora llega el Sevilla, en una recta final de marzo en la que vamos a saber si apostamos por la quema y el sufrimiento (otro año no, por favor, que uno está a las puertas de las 40 castañas y cada vez temo más la expresión “afecciones coronarias”) o si se demuestra que hay patrón, juego, equipo y ciudad para estar otro año más en Primera. Desde la grada se aportará la fuerza necesaria, pero en el verde van a ser los rojillos los que tengan que marcar. Por lo menos un gol. Aunque sea caro. Que a este paso, Messi va a marcar más goles él solito que Osasuna en toda su vida en Primera. Como equipo.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    21/03/2014 | 19:49

    Da igual perder por 1 que por 7, parece que el que gana es muy bueno y que el que pierde muy malo pero pensando en frio, da igual perder por 1 que por 7. Ahora a ganar al sevilla por 1 y a pensar que no somos tan malos, ni el barsa tan bueno.