La chispa y la luz

Tensión: Estado de un cuerpo sometido a la acción de fuerzas opuestas que lo atraen. Según la R.A.E., ojito, que no me lo invento. Es decir, un cuerpo al que se someten fuerzas opuestas. Claro, ahora lo pillo. El descenso o la permanencia, yin y yan del fútbol, que les ha debido de pesar en las piernas a los rojillos contra el Málaga. Y mientras, el cuñao, deseando por lo menos el empate a ver si pillaba una quiniela de 12. Pues va a ser que no, Toññin. Pero por culpa de la tensión, la chispa y la electricidad. Y es que la vida va muy cara, amigo mío. Y todo son recortes.

Amrabat (izda.) se paseó por Pamplona con una asistencia y un gol. EFE

Amrabat (izda.) se paseó por Pamplona con una asistencia y un gol. EFE

Recortes como el que sufrieron los rojillos respecto al descenso. Ale, de un chispazo mal dado, electrocutados, a tres de la quema y con una visita al Camp Mou en ciernes, que me da a mí que por mucha crisis que atraviese la entidad culé, nos moja la oreja pero a las primeras de cambio. Y lo repetí la semana pasada, y lo repito esta. “Si nos confiamos, somos muy malos”. Pues más ale, otra de cal. O de arena, que ya me lío con el tema de los superconductores. Y es que hubo una misma necesidad y dos actitudes diferentes en el verde de El Sadar.

La primera, la del Málaga. Sabedores de lo que se jugaban, salieron a morder, a presionar, a no dejar pensar a Osasuna y a por una victoria vital. La segunda, la de los nuestros, los locales. Desbordados, apabullados, alocados, sin ideas, con nula puntería. En resumen, si no hay tensión, no hay chispa. Y si no hay chispa, no hay luz. Así que es normal que nos adentremos en un túnel nada halagüeño para nuestros intereses. Y eso que nos quedan seis finales en Pamplona que hay que ganar, aunque si los de corto no ponen de su parte…

La factura eléctrica de la jornada parecía que iba a venir suavizada. Llegaba un Málaga por debajo en la tabla y al que no le están saliendo las cosas, con Schuster, de nombre Bernardo, cuestionado por su parroquia. Y aquí, sin agobios pese al 2-0 obtenido contra el Levante. “Tranquilo, Patxi, que tengo ocho apellidos vascos y ganamos sin sacar la boina del buruz”. Para ello Gracia tiraba de Oier ante la ausencia de Bertrán y mantenía el once de garantías de las últimas jornadas.

Pero nada más comenzar se empezó a ver que la factura iba a subir. Los de blanco y azul corrían, peleaban, presionaban y los nuestros, ojipláticos, sin saber cómo reaccionar. Se nos olvidó la salida en tromba, pero ante consumos energéticos altos del rival, qué mejor que tirar del generador de la pizarra. Y un córner casi nos da la ventaja en el luminoso. Damiá aprovechó el arrastre de sus compis al primer palo y, sólo en el segundo, cabeceo a placer y abajo. Pero el cabeza de bombilla de Caballero, un porterazo como la copa de un pino, bailó un tango de su Argentina natal y despejó con los pies.

En el área contraria, quizás tensionado por la falta de tensión, Arribas encogía (otra vez) el cuello a un pase de Amrabat desde la izquierda, y Samu, de toque sutil y bajo consumo, metía la bota para dibujar una parábola imparable para Andrés. 0-1, pero tranquilos, que ahora nos ponemos el traje de amianto y pegamos un par de chispazos. Para nada, monada.

Caballero seguía con sus clases de tango, despejando un zapatazo de Cejudo, y el palo hacía de poste eléctrico para repeler el remate a bocajarro de un ofensivo Lotiès. Si el central galo no marcó no puede decir que fue por falta de oportunidades. Una, dos, tres y hasta cuatro que tuvo. Y se marchó vivo al descanso el cancerbero con orígenes navarros.

En la segunda hoja de la factura los de Bernardo se quedaban con uno menos cuando andaban contemporizando el consumo. Segunda amarilla eléctrica para Jesús Gámez y casi 40 minutos por delante con franquicia para los rojillos. La tarifa abierta hacía entrever que se podía sacar petróleo de la facilidad. Para ello hacían falta operarios que ejercieran de bobinas y entró el Torito Acuña. Eléctrico donde los haya.

Pero electrificado se quedó el delantero cuando, sin haber calentado las piernas, los malacitanos hacían el 0-2. Amrabat pelea un balón raso filtrado desde el centro del campo. Arribas no tapa, Lolo despeja al bulto de azul y blanco, Santa Cruz la gana y le echa un cable a su compañero, cediéndole un balón que controla y cruza por abajo, como un latigazo, ante la estéril salida de Andrés.

Y ahí nos quedamos. Se apagó la luz, que decía Alejandro Sanz, que tanto le gusta a mi Gema. La tensión rojilla se esfumó. A pesar de quedar mucho tiempo por delante, el corazón pudo más que la cabeza y la zaga visitante se convirtió en un frontón que repelía los centros sin sentido de las alas locales. Caballero sacó un par de balones más, sobre todo una volea de Cejudo, y si no era él, era Sergio Sánchez el que volvía a cablear a su guardameta y despejaba con la cabeza el empalme, también de Cejudo, que había superado al portero.

Si no hay tensión, no hay chispa. Si no hay chispa, no hay luz, Y en esto del fútbol, la luz te da puntos. El Málaga nos ganó justamente y ahora volvemos a latitudes peligrosas. En el horizonte esperan los focos del FC Barcelona, plagado de estrellas, rabiosos tras perder en Pucela. ¿Viajarán los nuestros más enchufados o esperarán a hacer el trabajo en casa? Si no se ponen más ganas, al final acabaremos en el túnel. Y no precisamente en el que dicen que al final hay luz…

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (2)

(Comentarios cerrados)

 
  • roberto
    10/03/2014 | 23:16

    forofillo ,si metemos las de la primera parte 4-1 y decimos partidazo,tension,hoy no era nuestro dia y punto

     
     
     
  • Miguelito
    14/03/2014 | 20:02

    No hay que rasgarse las vestiduras, seguro que nos salvamos, me juego todos los recibos de la luz de este año.