Oxígeno y nervios

Cubierto de alegría que vengo hoy, gentecilla. Y es que tenemos 25 puntazos en el zurrón tras el triunfo contra el Getafe, una victoria que ha recogido todo lo que debe ser Osasuna este año para superar la difícil y cada vez más cara prueba de la permanencia. Esfuerzo, pelea, gol y hacer de El Sadar un fortín. Aunque bien es cierto que no ha sido una victoria fácil y que el partido ha tenido cosas extrañas, de esas que sólo se pueden ver en los partidos de los rojis. Pero sarna con gusto no pica, y si todos los encuentros acaban igual nos podemos dar con un canto en los dientes.

Andrés resopla ante Borja en una ocasión del Getafe. El meta se redimió dejando su puerta a cero. EFE

Andrés resopla ante Borja en una ocasión del Getafe. El meta se redimió dejando su puerta a cero. EFE

No es común ni frecuente ver que en un partido de esto del balompie se hagan cuatro cambios en la primera parte. Leñe, que son gente profesional que se entrena día sí y día también, con pruebas físicas a todas horas. Si me dicen que es un partido de Boscos conmigo de infalible lateral derecho en el Anaita, me lo creo. Y es que con casi 40 castañas no se puede forzar la máquina y hay que ser prudentes. ¿Pero en equipos profesionales? Amos, anda, no fastidies. Y sin embargo se vio. En El Sadar.

El Getafe, que venía montado en el tren de una racha de siete encuentros sin ganar, saltó al verde pamplonés con ganas de parar el convoy y sumar tres de una tacada. Con gente de calidad como Pedro León, Diego Castro, Marica y demás se lanzaron descaradamente al ataque desde el pitido inicial del amigo Gominas. Pedro León lo intentó en el primer minuto, pero Andrés dijo que ya estaba bien de tanto vacile y despejó el cuero. Los visitantes, erre que erre, lo seguían intentando, encerrando en nuestro campo a las camisolas rojas. Hasta que un balón perdido llegó a los pies del Gato Silva.

El chileno se puso el mono de asistente y lanzó un pelotazo largo. La zaga azulona, que para este partido eligió la elástica verde con franjas horizontales blancas, no tiró bien el fuera de juego y Oriol Riera, listo, se plantó ante la media salida de Moyá y le batió por encima, con una bonita vaselina. Siete minutos y habíamos abierto la lata de espárragos. Manoli, vete preparando la mahonesa que hoy nos damos un festín…

Pero de festín nada. Los madrileños empezaron a calentar el guante que tiene en la diestra Pedro León y se hincharon a bombear cueros al área osasunista. Damiá tuvo que llegar al achique en varias ocasiones, y Arribas y Lotiès se descabezaban alejando balones con la testa. Incluso Andrés, que fue calentándose, echaba sus puños de vez en cuando en el esfuerzo solidario defensivo. Gracia veía que el encuentro estaba dibujado para dar el golpe de ídem a la contra. Y entonces llegaron las lesiones.

Marica, delantero del Getafe, salió dolorido tras un coscorrón con Alejandro Arribas y tuvo que ser cambiado en el minuto 40 por Adrián Colunga. Y sin que se reanudara el juego, Patxipu hacía lo propio y se sentaba en el banquillo, para dar entrada a Lolo. Y también por lesión. Lo que parecía un juego de ajedrez entre ambos técnicos, tú cambias y yo respondo, tuvo su continuidad pocos minutos después. Rafa se tenía que retirar del verde, también por molestias, dejando su plaza a Alexis. Y un minuto después, De las Cuevas se resentía y seguía los pasos de los tres fuitbolistas precedentes, poniendo sobre el tablero a Roberto Torres.

Tras el descanso, el carrusel de cambios de la primera parte comenzó a pasar factura. Sobre todo a los visitantes, que veían cómo el tanque de oxígeno iba bajando poco a poco y no obtenían premio de sus intentonas atacantes. Una y otra vez se estrellaban contra el muro de la zaga rojilla o contra Andrés, sabedor de la importancia de su papel conforme pasaban los minutos y ante la estrechez en el marcador. Mientras tanto, sus compis de ataque, agazapadicos como los galgos, esperaban para montar la contra.

Damiá, soberbio atrás y con presencia en el ataque, tuvo que cerrar en un par de ocasiones a centros desde la banda contraria, evitando que los rivales marcaran. Tan centrado estaba el lateral que incluso evitó el gol cuando Colunga había superado a Andrés, flojito, y el cuero rodaba hacia el gol. En su celo por cortarlo todo, el lateral dio un pase de oro al mismo Colunga en una contra del Getafe. El habilidoso delantero se plantó ante Andrés y el meta, avispado, listo y felino, le mangó la cartera y, de paso, el balón.

Los nervios se adueñaban de la grada y de las piernas de los rojillos. Armenteros, más pendiente del banderín que del juego, no controló un gran pase de Riera y cuando quiso rectificar, había perdido la vertical. Aún y todo se plantó ante Moyá, pero tiró al bulto. Torres no pudo finiquitar la acción y el rechace lo desvió el meta rival. Osasuna acusaba el canguelo de la impotancia de los puntos, mientras que el Getafe no encontraba oxígeno y tiraba más de corazón que de calidad, que sobrada tienen.

Como los malos estudiantes, Osasuna dejó la tarea para el final. Con el área rojilla siendo testigo de balones que volaban de una banda y de otra, con rechaces que despejaban los defensas, llegó el enésimo córner rival. Arribas despejó en primera instancia, salió a la presión, se fajó, peleó y robó el balón. Levantó la testa y vio la salida de Torres. “Tómala“. Robertito corrió tres cuartas partes del campo más solo que la una, con Armenteros a su izquierda. Encaró al meta y, tras un amago, disparo cruzado con la izquierda. Gol. GOL. GOOOOOOOOOL. Anda que se la fallas, Emiliano te da lo tuyo, Robertito

Era el minuto 88 y, como suele decir el ínclito británico que lleva aquí más años que pelos tengo en las barbas, “todo pescado vendido“. Aunque era importante retener el golaverage, mantener ese 2-0 que anulaba el 2-1 de la ida, logrado en el estreno de Javi Gracia como técnico rojillo. Y se consiguió. Con sufrimiento, pero se consiguió, ya que cuando el tiempo de descuento se filtraba por las raíces del verde, una falta lateral nos puso un pelín nerviosos. Pero nada. El objetivo estaba cumplido. Victoria. En casa. Contra un rival directo. Con la puerta a cero. Y con gol de Oriol Riera, que ya lleva nueve.

Ahora, chavalería, a por el Elche. Sigo pensando que la clave de la permanencia está en El Sadar. Van a pasar por aquí rivales necesitados, peligrosos y directos, pero nos tenemos que hacer fuertes. Y si eso, fuera de casa, ya se rascará algo. Hasta que llegue el momento, vamos a disfrutar de una semana en la que no va a haber dudas de ningún tipo. Ni con Andrés, ni con Armenteros, ni con el centro del campo ni con los planteamientos del técnico e incluso ni con las cuentas. Esa es la ventaja de ganar o perder, de controlar los nervios cuando no hay oxígeno y, en definitiva, de seguir sumando hasta el objetivo final.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

Comentarios (1)

(Comentarios cerrados)

 
  • Miguelito
    9/02/2014 | 23:55

    Partido mediocre pero gran resultado, es mejor asi que al reves , seguro que con estos 3 puntos volvemos a recuperar el buen juego que nos a faltado en los 3 ultimos encuentros. No logro entender como puede jugar lolo en primera division, ni tampoco que alguien intente fichar a raoul loe. Enhorabuena al forofillo por sus articulos, no me pierdo ni uno.