Cierre de Primera

¡Chis-púm! Pues como que ya se ha acabado la Liga BBVA para Osasuna. Ojito, por este año, que la próxima campaña seguimos en Primera, aunque a más de uno le duela, le pique, le escueza y todo lo demás. Y encima ha sido un cierre digno, sí señor, con un entretenido partido contra el Castilla (¡perdón, Real Madrid!) y en el Santiago Bernabéu. Con remontada hasta el empate, partidazo de Cejudo, despedida de Ricardo y chicharrico de Torres. Con debut de Maikel Mesa y Unai García.

Gustazo ver a Robertico Torres marcando en el Bernabéu. ¡Hay futuro, osasunistas!. EFE

Gustazo ver a Robertico Torres marcando en el Bernabéu. ¡Hay futuro, osasunistas!. EFE

La verdad es que con todo lo que se ha hablado, y se hablará, de Mou Mou y su despedida a la remanguillé, sin micrófonos ni presencia mediática y dejando fuera de la convocatoria a vacas sagradas y toros sin capar, poco o nada se había hablado del partido entre Osasuna y Real Madrid. Y eso que nosotros también íbamos con bajas, e importantes…

Para empezar, Loé y Masoud se quedaban fuera por compromisos internacionales. Oye, que para unos internacionales que tenemos, vamos a fardar, ¿no? Luego Patxipu, que está esperando ser papá y, claro, a ver si con la misma a la parienta le da por alumbrar y al mocete le pilla vestido de corto en los Madriles. No es plan. Seguimos con el sancionado Arribas, mariscal de la zaga, y los lesionados Sisi, Flaño y Annan, puntales del equipo este año. Ojito, que tampoco me olvido de la decisión técnica de dejar fuera a Andrés Fernández, aunque la meta está siempre bien cubierta. Casi nada…

Con este panorama y ante lo trascendental del choque, donde nos jugábamos media vida, Mendi hizo algo que apenas había hecho durante toda la temporada. Dar un once novedoso. O distinto, vamos, para que me entendáis. Y así apostaba de inicio por Riesgo en la meta, zaga formada por Rubén, Unai García, Nano y el comodín de la llamada, Oier. Centro del campo para Timor y Silva, con Cejudo y Roberto Torres en las alas, Cejudo de media punta y el chavalito Llorente arriba.

El encuentro en sí tuvo menos tensión que la cuerda del arco de Robin Hood junior. Vamos, que entre que no estaban CR7, Casillas, Xabi Alonso, Sergio Ramos y algún que otro más de los buenos, y que nosotros tampoco nos jugábamos nada, fue un solteros contra casados con el homenaje previo al portugués, ajustadísimo en su camiseta, antes de comenzar el partido. Leñe, si hasta Pérez Lasa, el pitolari, andaba de despedida…

El caso es que tras el guiri-gai de inicio que se montó con Mourinho, en plan flautista de Hamelin con los fotógrafos, ansiosos ellos por captar la última vez que salía del túnel de vestuario, la última vez que se sentaba en el banquillo, la última vez que se hurgaba la nariz y hasta la última vez que se echaba una ventosidad como técnico merengue, ya llevaban los chavales de pantalón corto un buen rato peloteando sobre el verde y nadie se había dado cuenta…

Ni siquiera la pareja de comentaristas del Canal Pús, Manolito Sarabia y Sixto Calixto Serrano, se dieron cuenta de que Osasuna jugaba hasta… ¡el minuto 7! Vale, acepto pulpo como animal de compañía y también que somos el equipo “de Pamplona”, pero joé, un pelín de respeto a los abonados a la suscripción, que nos cuesta un ojazo de la cara al mes como para andar oyendo tolonterías.

El caso, y recupero, que si no se me va la pinza de viaje, es que Osasuna saltó valiente y con una meta al viejo Chamartín. Hacer internacional al porterico del Real Madrid, un tal José, que  hasta él le ha quitado el puesto al chaval de la Carbonero. Y zambombazo por un lado, y chut por el otro, y a descoser el cuero todo en pos de un golito que no llegaba. Falta de pegada que confirmó el refrán de que “tanto va el cántaro a la fuente, que al final se pilla un bonobús“. Porque lo que es marcar, lo que se dice marcar…

Marcó el Real Madrid. Ya sabéis, los millones. Pilló una Benzemá y tres minutos después, otra Essien, y nos hicieron dos caracolitos ricos para el calderete en un abrir y cerrar de ojos. Mientras, los de rojo, erre que erre a ver si, por lo menos, manchaban los guantes del portero local. Y así se derramó la primera parte. Todos al vestuario y a seguir disfrutando del paseíto por la capital.

La segunda parte arrancó con movimiento de pizarra del sabio de Zaldibar. Quitaba años y metía juventud, es decir, dejaba a Llorente en la ducha y apostaba por Manu Onwu, al que los chicos del Pús siguen rebautizando como tudelano. En fin, déjalos, será el interés o la falta del mismo. El caso es que con la variante, los nuestros empezaron a mover y a crear peligro hasta que el chiquilín Torres se sacó un puerrazo con la derecha que acortaba distancias. 2-1 y en el Bernabéu. Al loro, y con Essien, Arbeloa, Carvalho y Modric enfrente, ahí es nada…

Como la fiesta no estaba completa, llegó el segundo. Genial asistencia de Onwu con el hombro (pocos en el mundo del balompié pueden hacerlo) y cabezazo de Cejudo, uno de los componentes de la santa trinidad contra el Sevilla, a gol. 2-2 y variante que olía en la quiniela. ¡Vamoooos!

Pero no. Como nosotros también estábamos de fiesta, dejamos claro al público del estadio de lo que somos capaces y luego, como perfectos invitados, cedimos terreno y les permitimos que nos ganaran. Total, para la falta que nos hacían los puntos. Y ellos tampoco es que fuesen a llegar a los 100, como el Barcelona. Pues ala, 3-2 y que entre Ricardito.

El homenaje al meta rojillo fue emotivo a más no poder. A sus 40 castañas, ahí que anda el jodío vestido de corto y de amarillo, demostrando que quien tuvo, retuvo. Aunque sinceramente, poco curro le dieron. Nada más entrar, gol anulado en fuera de juego. Luego, palomita para la foto a tiro de Benzemá. Un blocaje al galo y a recoger el cuarto del fondo de la red, obra del simpático chavalito con pintas de poligonero de apellido Callejón.

En el área rival, Timor se empeñaba en dejar a José con agujetas en las muñecas a limpio pepinazo, pero sin apenas tiempo de conseguir darle mostaza al luminoso, Pérez Lasa sopló por última vez el pito (o silbato, igual da Arre que Oricáin) y decretaba la muerte de la temporada 2012/2013 para ambos equipos. Abrazos, palmaditas, buen rollo y nada de gestos del tipo “Déjalo, que es muy feo…” que tanta tinta hizo correr en el pasado.

¿Y ahora? Pues a verlas venir. A ver qué equipos acompañan al Elche a Primera, quiénes son los que bajan a Segunda, y sobre todo, a esperar noticias de la directiva. Porque la reunión del lunes entre Archanco y Mendilibar puede aclarar el panorama osasunista de las próximas campañas. ¿Mi opinión? Si con semejantes mimbres el bueno de Mendi ha sido capaz de mantenernos en Primera, a nada que le traigan buenos juncos, nos monta la Sagrada Familia a escala real. Pero claro, las opiniones, igual que los gustos o la parte final del intestino, son eso, opiniones. Y al igual que lo comparado, todo el mundo tiene una. ¡Feliz Primera División, rojillos del mundo!

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

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