Este Gudari…

Míralo qué majico es, con esa mirada de inteligente que se nos gasta, con ese olfato goleador, con esa planta de mocete bien tirado palante… Y lo bien que juega al fúrbol, oyes. Casi todo lo que sabe se lo enseñamos nosotros, que conste en acta. Pero nada. Está visto que en esto del balompié solo manda un color. El morado. De los billetes de Bin Laden, claro, esos de 500 que todo el mundo dice que existen pero nadie ha visto ninguno. Aunque la verdad es que Robertito nada tuvo que ver con la eliminación de nuestro Osasuna de la Copa del Rey.

Adiós a la Copa

Bernat trata de irse ante la presión de Timor y Lamah. EFE

Los rojillos se marcaron un buen partido de vuelta en Mestalla. Con un equipo mezcla entre el A y el B, con novedad en la portería incluida  Y es que jugaba el titular, Andrés, debido a la baja del segundo, Asier Riesgo. Y claro, como no era cuestión de poner al chavalín del Promesas, ni de traer al abuelete Ricardo, ala, a meterle millas al pobre Fernández que está más tocado que la sintonía del NO-DO en los tiempos de aquella España de posguerra. Si al final, de tanto usarlo, se nos va a romper el muete

Lo dicho. Con un once en el que destacaban nombres como Arribas, Nano, Cejudo, Oier e incluso Lamah, Mendi metió en el cóctel a otros menos habituales como Rubén, Lolo, Timor, Echaide y Llorente. Y la verdad es que al menda lerenda le gustó el partido. Le echaron de esas cosicas que tienen clara y yema y ponen las gallinas, huevos les dicen. Y encima se vio buenos momentos de fútbol. Incluso en el Canal Pús se llegó a decir que la situación de colista de los rojillos es circunstancial (vete a saber qué leñe es eso), que es un equipo bien hecho y que acabarán por salir del hoyo.

La primera parte nos dejó una buena disposición de los chavales, sin salir a lo loco y con la presión con la que se suele jugar en la Liga como visitantes, ordenaditos, cerrando las acometidas de un Valencia B, casi tirando a C, y tratando de llegar a las inmediaciones de Guaita. Hubo ocasiones, con fuera de juego inexistente incluido (si es que al final les vamos a coger manía a los pitolaris con banderola), pero fue el Valencia el que abrió la lata. Un zurriagazo de Tino Costa desde casi la costa levantina sorprendió a Andrés, que sólo pudo girar el cuello para ver cómo entraba el cuero por el sitio donde pacen las vacas.

La reacción, lo mejor. En tres minutos, Llorente ponía las tablas con otro zurriagazo que no despreciaba nada del gol ché, desde el borde del área, colocando el esférico en el mismo sitio donde pacen los bovinos. Y Guaita, que por lo menos se estiró, hizo más bonito si cabe el caracolito. Tablas en el marcador y Osasuna con dominio del cuero y apretando a los rivales.

La salida tras el descanso nos dibujó un panorama esperanzador, con dos ocasiones claras de los rojis que murieron en las manoplas de Guaita. Vale que la primera fue un cabezazo en propia meta de Rami, pero Llorente cabeceó cruzado otra y Lamah no acertó a meter un pase de gol a Joseba, con 1-1 en el marcador, que lo hubiese dejado sólo. Se tuvo la ocasión, la oportunidad, pero al final faltaron la fuerzas.

Y cuando el partido se desangraba en esos últimos minutos, el chico de la mirada inteligente y el olfato matador saltó al terreno. Y casi nos la lía a la primera. Cerca estuvo de hacerlo a la segunda. pero a la tercera que tuvo, en un pase raso a la espalda de la zaga navarra, sólo ante Andrés, le pudo más ese instinto de killer que el pasado glorioso en Pamplona. Y no le quedó más remedio que batir a Andres por abajo, en su salida. Eso sí, sin celebrarlo. Dejándose abrazar, querer y amar por los suyos pero con esa espinita en el corazón por el daño que le ha hecho al que siempre va a considerar como uno de sus equipos. Es lo que tiene, Gudari, que Osasuna deja huella…

Y ahora, a dejar huella en el alicaído ánimo madridista. No es por ser el Madrid, no es porque vienen el vigente (por poco tiempo) campeón de Liga. Es por la necesidad. Vengan sin CR7, con el portero suplente o el titular, con Sergio Ramos y su basket-baloncesto y Marry Christmas incluido. El partido hay que ganarlo y hay que empezar a sacar la cabeza de abajo. Estamos los últimos, estamos pisando suelo. Los más optimistas dirán que ahora sólo se puede hacer una cosa. Flexionar las piernas y saltar para subir hacia arriba. Toca mejorar y apuntalar la categoría. Se puede, y se va a hacer.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

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