6, 7, 8, 10 y 11

Goleada a Irlanda y rumbo a cuartos

David Silva celebra su tanto ante la desesperación de la zaga irlandesa y la alegría del Niño Torres. EFE

Se acabó el eterno debate del 9. De ahí que me lo salte, me lo coma, me lo calce, lo fusile, lo obvie o lo omita. Miradlo como os salga de los mismos intereses, pero me alegro mazo, mogollón. Porque el Niño ha callado a mucho bocachancla con dos chicharricos ante la República de Irlanda en el segundo partido de la Eurocopa 2012. Aunque a Vicentito no sé yo si le hizo mucha alegría por la cara que tenía cuando en del Chelsea marcó su segundo caracolito

El caso es que la cara de Vicente Del Bosque tampoco es que varíe mucho haga frío o calor, esté contento o triste, se pille un maíz con la tapa de un piano o le toque el peaso bote de los Eurokilikos. Sigue así, impertérrito, cara Krusty el de los Simpson. Pero tras esa apariencia se esconde un genio. Un aplacador de debates estériles que surgen a las primeras de cambio. Y es que en España hay 45 millones de seleccionadores, aunque los que más peligro tienen son los compañeros juntaletras que buscan polemizar donde no hay ni pizca de chicha para hincar el diente.

Ahora va a resultar que la decisión del míster de salir con un 9 nato es la acertada, que se equivocó contra Italia y que ves, ya te lo dije yo Patxi, que tenía razón y tú no, contra Italia nos equivocamos. De eso nada, monada. Contra Italia se jugó con el esquema perfecto y a Irlanda le metimos la del pulpo marinado, precisamente, porque es Irlanda. Que lo vengo diciendo por activa, pasiva y subjuntiva: el camino de la Eurocopa (o Mundial) es largo y hay que ir poco a poco. Ni contra Italia éramos unos zotes ni contra la República somos la re… pera.  El objetivo se acerca un poco más.

España cimentó la primera victoria en el mismo once utilizado contra los italianos salvo el mentado cambio de Torres por Cesc. Y el campo se inclinó cuesta abajo para los nuestros con el golito de Fernando a los cuatro minutos. Que una selección como la nuestra, guardiana y tesorera del juego, abra la lata tan pronto favorece la calma de cualquier corazón nacional. Y de cara se puso con el primer gol. Buena la pelea de Torres, bueno el recorte de Torres, bueno el zambombazo de Torres y buena la definición. Y Given aún con agujetas de estirar los brazos y no catar esférico…

La primera parte nos trajo de nuevo a la Roja que deslumbrara en las dos citas importantes anteriores. A la del toque, el mareo, el rondo. Con una defensa segura. Con un centro del campo compensado. Con unas bandas temibles y con sensación de peligro. Aunque no de mucho peligro. El reloj derramaba los minutos camino del asueto y el peligro de un marcador corto no nos hacía olvidar que en cualquier jugada podían empatarnos.

La segunda parte dejó chica a la primera. Tal cuál. La Roja fue más roja que nunca, con más corazón y sangre que una feria de la cerezas. Bailamos a la República de Irlanda, los mareamos sin compasión e hicimos sangre. Cayeron tres más, uno de Silva, otro de Torres y el último de Cesc. Pero tranquilamente pudieron ser media docena. “U” más. Y es que tenemos registros para todos los gustos.

Para los finos, con esa definición de Silva rodeado de verdes tan sutil, tan primorosa, casi pidiendo perdón al balón por pegarle a colocar. También hay goles para los veloces, con ese pase del canario Silva a la carrera, con el Niño desplegando la zancada poderosa, conduciendo cosido al pie y definiendo ante la salida del meta rival. Y tampoco podía faltar el gol de los bestias, el de la potencia, el de la garra, el que nace de la pillería de un córner rápido y una definición brutal.

Pues como que ya tenemos cuatro puntos y sólo falta Croacia. Un triunfo nos da la primera posición de grupo y luego, a esperar a Francia, Inglaterra, Ucrania o, aunque con menos posibilidades, Suecia. Porque para ganar este título hay que demostrar que somos mejores que todas las selecciones participantes. Y mejores que Croacia lo somos, mal que les pese a Modric y compañía. Pero desde el respeto, ojito. Se gana y se preparan los cuartos, que la gente tiene ganas de más.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

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