Punto mojado vale igual que nevado o seco
Punto rico, rico y rico, oigan. Y si encima le añadimos el que en la primera vuelta las ganamos 2-1 a los asturesen Pamplona, miel sobre hojuelas. Ya que comenzada la segunda vuelta, hay que ir eliminando rivales posibles de cara al descenso y, para eso, qué mejor que salir triunfantes en los enfrentamientos individuales. Quien sabe, con la misma, a final de temporada va y resulta que el gol de Dejan Lekic bien vale una permanencia. O no. De todos modos, contra los de Tejada ya salimos vencedores. Que pase el siguiente, aunque sea el Barça…
Precisamente los culés son los siguientes en visitar el viejo Sadar. Pero luego iremos a eso. Antes es obligatorio aplaudir el punto sacado en El Molinón. El que suscribe, sinceramente, se quedó con ganas de más, como con mi Gema. Pero qué le vamos a hacer. Nunca llueve a gusto de todos y eso que en Gijón (o Xixón que dicen los lugareños) cayó el diluvio universal. Y mientras, en Pamplona, a 442 kilómetros o cuatro horas y 41 minutos de viaje según el Google Maps, amanecíamos con un manto níveo de unos diez centímetros…
Con el agua cayendo como los eres en este nuestro país sobre el verde asturiano, rojillos y locales saltaron a disputar un encuentro imagino que con las mismas ganas con la que uno ansía recibir una patada en los bajos. Y de las de con carrerilla. Pero claro, hay que justificar el sueldo, así que no queda otra que ponerse a trotar. Y ya puestos, qué leñe, un pelín de esfuerzo que, si se suda (y tú cabezuda) se saca uno el frío del cuerpo. Vaya si sudaron. Un encuentro físico, de disputa y choque en el que hasta pudimos ver jugadas de calidad, ocasiones, emoción y nervios por la incertidumbre del marcador hasta el minuto 93 (94 si añadimos el extra de la primera parte).
Me gustó el equipo. Sin las alas de Cejudo y Lamah, la compresa planteada por Mendi en el centro del campo funcionó, aunque es cierto que más en la segunda que en la primera mitad. Porque los Rivera, André Castro, Nacho Cases y De las Cuevas se impusieron claramente a Nekounam (y no Nekonan que decía Rafa Lkorta), Patxipu, Raúl García y company. Fruto de ese dominio y de una pérdida de las tontas llegó el primer gol del partido en el que Miguelo de Noáin anduvo lento y se dejó comer el pan del morral en el mismo área chiquita por Carmelo.
Mientras tanto, Barral sacaba a relucir sus dotes escénicas protestando, gesticulando, tratando de engañar a piscinazo limpio y piando más que jugar ante un impertérrito Pérez Lasa que, sin que sirva de precedente (y negaré la mayor si no hay vídeo que lo demuestre) me gustó. ¿Por qué diantres no tenemos la suerte de padecer este tipo de arbitrajes en Pamplona? Colegiado justo, riguroso, aplicó bien el reglamento y la ley de la ventaja, amonestó a los que tenía que amonestar y no se dejó amilanar ni por los locales, ni por la grada ni, que era lo más jodido, por el canso que se pegó todo el encuentro voceando desde un altavoz. ¡Buf, cómo para tenerlo de vecinito…! Esperemos que no ensaye en casa el elemento por el bien y la salud de su comunidad.
Con el marcador en contra, Mendi les echó el chorreo en el descanso y, apoyados por la salida de Nino, el equipo funcionó a la perfección en la segunda parte. Quitando un par de sustos bien solventados por don Andrés, llevamos la manija del encuentro hasta que maduramos el empate. Y semejante a la fruta que cae del árbol, llegó desde las alturas. Buena triangulación con apertura a la derecha para la cabalgada de Marc Bertrán, centro colocadito y con cinta de regalo y cabezazo abajo y cruzado, como mandan los manuales, de Lekic. La estirada de Juan Pablo fue inútil. Es lo que tiene jugar sobre mojado… ¡ Que resbala..!
Y de ahí al final hasta pudimos llevarnos los tres puntos. Nino se fajó con la defensa local y descolocó el dibujo del debutante Tejera, en sustitución de Preciado. Pero la gasolina no dio para más y el esfuerzo realizado por los jugadores no permitió que el luminoso se moviera. Empate con un chicharrico para cada uno, señores a la ducha y los valientes que viajaron hasta Asturias (sin incluir al torpedo de las zapatillas goleadoras rebajadas a 30 euros por causas climatológicas) de vuelta a tierras forales con una sonrisa tibia en la cara.
Ahora toca el Barça. Ahora toca vengar la afrenta del siete más uno que nos hicieron en el Camp Mou. Y qué mejor momento que este para derrotar al que sigue siendo mejor equipo del mundo. En horas bajas, los de Pep nos han ganado los tres partidos de este año, uno de Liga y dos de Copa. Además, van a venir cansados tras la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey y, a buen seguro, el técnico culé tirará de canteranos para el partido de Pamplona. Es nuestra oportunidad. Ya que todos los equipos de esta Liga salen a morder a los mejores, a darlo todo contra los blaugrana (no como contra los merengues, porque se diferencian como el día y la noche los encuentros de todos contra ambos) no vamos a ser menos. Vamos a conseguir los tres puntos que nos permitan situarnos en los 31 puntos, quede o no sentenciada la Liga, y a cubrir la humillación de la ida.
Pero claro, para que se dé el caso anterior pido encarecidamente a los compis juntaletras de Madrid, principalmente a los de la caverna mediática, que se centren en el cumple de CR7 o de Sarita Carbonero, ya que si les da por calentar la semanita diciendo que si el Barça fuera es malo, que si Pamplona se les da mal, que si no tienen gol y tal y cuál Pascual con chocolate, los culés van a venir y nos van a meter la del pulpo marinado. De modo que chitón, vender cifras blancas y dejad a los humildes que trabajemos esta semanita. El resto, en un campo que debe apoyar a los rojis hasta el final, presionando y animando con el buen rollo que sabemos plantar. Aunque se me enfade mi Chuchu, que tiene el corazoncito dividido entre el Barça y servidor,
…
¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!


Comentarios