¿Goles son amores?

Bulos, rumores y leyendas urbanas a un lado, parece que Cupido se ha olvidado por completo del vestuario rojillo. La pasada temporada el amor y el cariño campaba a sus anchas por la capital navarra. Todos los osasunistas de pro andaban enamorados, con la sonrisa bobalicona en la boca y la baba en la comisura. Y junto a todo ese amorsote venían de la mano los goles y las victorias.

Sin embargo, este año parece que Cupido se ha mudado, con sus flechas, sus alitas y su buen hacer, a otros campos de la geografía nacional. Osasuna se ha quedado con el corasón partío, que no de fútbol, desgraciadamente. Algo empieza a oler a Segunda en Navarra, y no me refiero a las próximas elecciones.

La situación empieza a ser insostenible. Hasta el que suscribe, que me tengo por persona cabal y juiciosa, paciente donde las haya, empieza a mosquearse dada la actitud del club de mis amores. Son ya muchos palos en esta temporada como para mantener la impertérrita sonrisa en la boca y no empezar a sacar la vara.

El primero que se debe llevar un palo es Ziganda. El Cuco está siendo de todo menos eso. Le falta sangre (parece un limaco), carisma, garganta y tener los higadillos suficientes para dar un manotazo sobre la mesa e imponer su autoridad. Mantengo la idea de que el vestuario le está ninguneando. Pero de ahí a que un mercenario como Delporte se encare con él, y haga mutis por el foro, media un mundo. “Oiga, señor galo, mire, que he decidido, con todos sus respetos y no sin temor a que se me enfade, que no puede hacerme este feo, por favor, que estamos en Iruña y aquí todo se sabe. Y ahora, se me tome una cuajadica, que vienen bien para la salud“. ¡Y un mondongo! Para empezar, al galo se le ordena (para eso se le paga) que se deje el pelo largo otra vez. Y cuando tenga las melenas, que desde que se las ha cortado, como un Sansón de barrio, no da palo al agua. Digo, se le ordena dejarse greñas y cuando las tenga, se le agarra del pelo y, previo zarandeo, se le manda a tomar viento fresco. Que para chulo yo, y para viva mi novia, que dicen unos amigos.

El segundo golpe va, en general, para el equipo. Como socio que soy, no aguanto que se me tome el pelo. Y menos contra el Real Madriz. ¿A qué jugamos?¿Acaso no sabemos cómo se las gastan los equipos de Capello?¿Para qué está el vídeo, sólo para poner pelis cochinas?¡No, hombre, no! No se le puede dejar a un equipo como el merengue ni un metro. No se puede salir con un delantero y la idea de esperar, coger el balón a las primeras de cambio y creerse el Barcelona. Porque luego te meten un carromato, con sus bueyes incluidos.

El equipo está de muy mal rollo. No hay amorcito del bueno, y se nota. Protestas, jugadores encarados, poco entendimiento, individualidades excesivas… Y Ziganda mirando para otro lado y aplaudiendo a un público empeñado en que un domingo sí, y otro también, nos manden al exilio. ¿Queréis hacer turismo? Pues a mirar las ofertas tocan, que el menda prefiere quedarse aquí.

Izco es otro que tal baila. A pesar de la derrota contra su Madrid, el presidente debería empezar a dejarse ver. No hace falta que llegue a extremos de Gil y Gil, pero sí que se note que es quien manda. Ahora, en diciembre, puede ser buena ocasión para rascarse el bolsillo y poner sobre la mesa el dinero recibido por fichajes, traspasos, piscinas y otros chollos.

El último manotazo me lo doy yo en la cara. Por ser navarro y consentir la parafernalia que se ha montado en mi tierra con la visita de Ramón Calderón. ¿Quién diantres es este personajillo del tres al cuarto para que le reciba hasta el Obispo de Irurita?¡Ah, que está casado con una navarra!¡Coñe, como yo! Quiero que la Barci me reciba en el Ayuntamiento, a mi santa esposa Maite y a mí, y que se me agasaje como al mandatario madridista. Mandatario, de momento. ¿Que estudió en la Universidad de Navarra? Vale, ya tenemos dos aspectos en común. ¿Ahora sí me hacen las recepciones? Vamos, que me avergüenzo de ser navarro y foral si vamos a funcionar así a nivel institucional. Seguro que si viene Benedicto XVI, no se le da tanto bombo. Cuadrilla de aldeanos estamos hechos, oiga.

Es hora de empezar a pensar en lo que importa este año. La ilusión del comienzo se ha tornado en temor al descenso. No vale ya el colchón de que hay equipos peores. Lo importante es la Liga, así que se vuelve a la aguirreriana idea de un equipo titular para la máxima competición, y uno suplente para la Copa. Y la UEFA, que se la queden los que puedan, que hoy por hoy al aficionado de bufanda, bocata y patxarán, sólo le importa seguir teniendo en Pamplona al Barça, al Madriz y al Sevilla, para poder darles un mecherazo. Y de paso, un poco de cariñito del bueno.

¡Hasta la muerte, Forofillo hasta la muerte!

 

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